Widgets Magazine
En directo
    Nordelta, Argentina

    Nordelta: un barrio privado argentino, o qué hacer para construir una "raza legítima"

    CC BY 2.0 / Kevin Jones / Watching the competition
    Sociedad
    URL corto
    Angelina de los Santos
    4416

    Por más de 10 años el sociólogo chileno Ricardo Greene estudió Nordelta, un exclusivo (y excluyente) megabarrio privado en provincia de Buenos Aires, Argentina. Greene recorrió el lugar que ni el muñequito amarillo de Google Street View pudo recorrer, y contó a Sputnik con qué se encontró: la necesidad de construir una nueva "raza legítima".

    Nordelta se promociona a sí mismo con un vídeo en el que aparecen los lagos del lugar y los yates que los recorren, ciclovías y calles con un asfaltado perfecto, adolescentes y mujeres jugando al tenis y hombres al golf, niños sentados en un banco de una plaza sin adultos alrededor, un helipuerto, centros médicos, colegios, shoppings, bares, supermercados con frutas lustrosas y carritos llenos.

    Ni una sola persona no blanca, céspedes perfectos y árboles frondosos de los más diversos, familias heteroparentales de dientes brillantes. Allí todo se ve armonioso, las cosas suceden al compás de música jazz. El clip termina con una leyenda: "Nordelta es vivir muy bien".

    Hoy hay casi 50.000 personas de clase media alta y alta que eligieron "vivir muy bien". El complejo enrejado de 16 kilómetros cuadrados fue desarrollado por el empresario inmobiliario Eduardo Costantini en la década de 1990 —en el albor de las políticas neoliberales de Carlos Saúl Menem—, y empezó a ser habitado en el año 2000.

    Ellos tienen su propia bandera.

    Bandera de Nordelta
    Bandera de Nordelta

    Más: Cómo llegaron los gitanos a América Latina y por qué siguen luchando contra la discriminación

    Los nordelteños anhelan "desprenderse o desconectarse" del resto de la sociedad, dijo Greene a Sputnik. Quieren tener una relación "funcional y limitada" con quienes no viven allí. "Hay una voluntad muy poderosa de construir al Nordelta como un espacio autónomo"; en esa intención es donde el sociólogo identificó la necesidad de construir una "ciudadanía legítima frente a un otro amenazante".

    Para lograrlo, generan "mecanismos para excluir, dominar, separar (…) a quienes consideramos que no son apropiados, o civilizarlos también, o mantenerlos a raya". Por ello, Greene considera que más allá de entender a los barrios privados como una "figura neoliberal", también pueden ser pensados como una forma de exclusión reinventada en la década de 1990.

    "Me parece interesante ver al country como un eslabón más de una larga cadena que viene desde la construcción de la República, y si se quiere desde antes, desde la conquista española, y quizá desde antes también", dijo Greene a Sputnik.

    También: las ciudades enfrentan con pocos recursos temas como la migración

    Esa "cadena" refiere a "cómo construimos la idea de una raza legitima (…), una ciudadanía apropiada, que se va constituyendo siempre en contraposición, desmedro y exclusión de un otro, que se va redefiniendo también, pero es siempre más o menos parecido", explicó.

    "No es simplemente que quieran separarse del resto y que sean unos egoístas, racistas discriminatorios y que no les importe nada del mundo. [La voluntad separatista] tiene que ver con cómo se configuró la manera en que ellos ven cuál es la vida apropiada, la buena vida", aclaró Greene.

    En el siglo XIX y XX la élite consideraba que "vivir muy bien" implicaba "jugársela en la esfera social, pública, en hacer avanzar al país, desarrollarlo, comprometerse", ahora no.

    "Para ellos, o muchos de ellos, vivir una buena vida, la correcta, tiene que ver con algo más individual, con un círculo más pequeño, doméstico. Es estar en armonía, en sintonía con buenos estímulos, los apropiados, con la naturaleza, la familia", explicó. A ese "mecanismo ideológico complejo" que halló, Greene le llamó "ética del confort".

    Sin embargo, a pesar del anhelo autonomista de Nordelta, el megabarrio es "constantemente atravesado, permeado por personas, información, recursos, microbios", y protestas en las rutas.

    El 5 de abril Nordelta ocupó los titulares de los medios argentinos: lo hermético, era perforable. El Ministerio de Seguridad argentino informó que sus fuerzas capturaron a una banda de narcos que vivían y vendían droga en el country. Este episodio no fue el primero de su tipo, en 2015 ya se había bautizado al complejo como "Narcodelta".

    Además: "12 personas por minuto cayeron bajo la línea de pobreza en Argentina durante 2018"

    Algunos días antes, Nordelta también había sido noticia porque después de más de un año de discusión sobre si buses del transporte público deberían o no transitar por las calles privadas, el municipio de Tigre autorizó el acceso de la línea 723 y el lunes 1 de abril los buses comenzaron a circular.

    Las casi 10.000 personas que no habitan Nordelta pero entran y salen diariamente del lugar por trabajo, ahora tienen una opción más de traslado que la ofrecida por Mary Go, la única compañía de transporte colectivo que estaba autorizada para ingresar al predio.

    Te puede interesar: Claves para entender por qué los argentinos tomaron las calles de todo el país

    La medida municipal se da en un contexto muy particular: a fines de 2018 quedó al descubierto la precaria situación laboral en la que se encuentran las empleadas domésticas que trabajan en las casas de los ricos que viven en Nordelta, y los malos tratos que sufren. Mary Go y la Asociación Vecinal de Nordelta (AVN) enfrentan denuncias por discriminación.

    El 7 de noviembre las trabajadoras que esperaban a la Mary Go en la parada de Pacheco, a unos 10 kilómetros del barrio cerrado, cortaron la ruta. Hacía semanas que la mayoría de los choferes de los buses pasaban de largo —haciéndolas llegar tarde a sus trabajos—, y cuando las levantaban, las obligaban a viajar paradas y al fondo —cuando no a bajarse—, para que estuvieran lo más distante posible de los "propietarios" —como se autodenominan sus empleadores—, quienes también usan ese servicio.

    Para llevar adelante su tesis doctoral sobre el fenómeno de los barrios privados en Argentina, Greene interactuó con habitantes del barrio privado, así como con los trabajadores que día a día 'perforaban' las fronteras. Debió ganarse de a poco su confianza. En el proceso, fue testigo de cómo los vecinos pedían a los choferes que no pararan, de cómo ocupaban los asientos vacíos con bolsos, y hasta los escuchó quejarse de que las empleadas tenían mal olor y hablaban mucho.

    Más información: Inflación y pobreza, las promesas truncas que son la pesadilla de Macri en Argentina

    "Es un paso muy importante en la integración y cohesión de todos los vecinos de Tigre", dijo Julio Zamora, intendente de Tigre, a La Nación. La AVN aseguró que "se continúa trabajando incesantemente para garantizar un transporte seguro y accesible a todos los que habitan y visitan Nordelta, tal y como lo señalamos desde un primer momento".

    Etiquetas:
    barrios privados, discriminación, Ricardo Greene, Nordelta, Argentina
    Normas comunitariasDiscusión
    Comentar vía FacebookComentar vía Sputnik