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    Una niña iraní de 12 años descansando en una cama en un centro de detención en Nauru, después de haberse intentado suicidar con gasolina

    A estas islas van a parar los inmigrantes 'indeseados' del 'primer mundo'

    © AFP 2019 / Mike Leyral
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    ¿Qué hacer con quienes llegan a las fronteras de un país que no es el suyo en busca de asilo, refugio, migrando de una vida que no quieren más? Los países tienen políticas de bienvenida, rechazo o sutil expulsión, otros son más drásticos y directamente los mandan a una isla. Sputnik te cuenta dónde están, quiénes van a parar allí, y por qué.

    Este 10 de diciembre la conferencia intergubernamental de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobó el Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular. Aunque no es vinculante, allí se establece la cooperación global, porque se entiende que "ningún Estado es capaz de resolver de manera independiente los problemas de migración", se lee en el documento.

    Dinamarca y Países Bajos han tenido dificultades para prestar pleno apoyo al acuerdo y han desencadenado luchas internas en Alemania, Italia y Estonia. Dinamarca recientemente ha sido punto de críticas por cómo está manejando el tema de inmigración.

    El país que en 2015 estaba discutiendo si confiscar o no las joyas a los inmigrantes para cubrir gastos, a principios de diciembre de 2018 anunció que enviaría a sus inmigrantes indeseados a Lindholm: aquellos a los que les ha sido negado el asilo y no pueden regresar a sus países, y los extranjeros que han cometido algún delito, irán a parar a una isla diminuta y remota donde hay un crematorio, y laboratorios y establos de un centro dedicado a la investigación de enfermedades animales contagiosas.

    En menos de un kilómetro cuadrado habrá 100 camas. El convenio estipula que en un plazo de cuatro años se asignarán unos 115 millones de dólares para instalaciones destinadas a los inmigrantes; la inauguración de la isla se planea para 2021, según publicó New York Times.

    "No son deseados en Dinamarca, y así lo sentirán", escribió en Facebook la ministra de Inmigración del país, Inger Stojberg, sobre un plan del Gobierno.

    A su vez, Estados Unidos se retiró de la discusión del Pacto de ONU en 2017, y países como Bélgica, Bulgaria, Hungría, República Checa, Polonia, Austria, Eslovaquia, Israel, Italia, Suiza y Australia, decidieron no participar en la conferencia. Australia, por ejemplo, ya cuenta con la "cooperación" de otro país para tratar el tema inmigración.

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    Desde 2001, cuando la República de Nauru, una isla de no más de 21 kilómetros cuadrados en el Pacífico central, aprobó la creación en su territorio del Centro de Procesamiento Regional (CPR) del Departamento de Inmigración y Protección de Fronteras australiano. Esta división del Gobierno se encarga de los asuntos de inmigración, ciudadanía y control de fronteras, y tiene una política de detención obligatoria: quienes intentan llegan en barco, nunca podrán pisar el suelo australiano.

    Nauru era un país pobre y necesitaba dólares frescos. Pero no siempre fue así. Entre 1968 y 1980 la pequeña nación del Pacífico tuvo a los ciudadanos más ricos per cápita del planeta: más de la mitad de la isla era rica en fosfato por el guano producido por las aves marítimas. En 1968, cuando Nauru logró su independencia, el nuevo Gobierno estableció un fideicomiso con las ganancias de la venta del guano. No había una industria desarrollada, la pesca era artesanal, pero la montaña de excrementos les permitió ser billonarios.  

    No obstante, las malas inversiones y el despilfarro de las autoridades locales prontamente llevaron a Nauru a la ruina. Para 2003, el fideicomiso de fosfatos había pasado de más de 1.000 millones de dólares a 100 millones, según publicó The Baffler.

    En 2001 el CPR comenzó a alojar a los inmigrantes "indeseados" de Australia, principalmente provenientes de Indonesia, Bangladesh, Afganistán y Camboya, bajo el el Gobierno de John Howard. Nauru recibía más de 14 millones de dólares a cambio de albergar a unas 720 personas demandantes de asilo, entre ellos casi 100 niños.

    Desde entonces, los centros han sido punto de críticas de ONU y organizaciones de derechos humanos de todo el mundo: las condiciones de reclusión eran paupérrimas, había hacinamiento, escasez de agua, se constataron malos tratos y torturas. En 2008, cuando llegó Kevin Rudd al Gobierno, cerró el CPR, pero en 2012, cuando Julia Gillard era primer ministra del país, se volvieron a abrir tras un notable aumento de pedidos de asilo.

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    El 19 de julio de 2013 hubo un disturbio importante en el centro de detención. Varios edificios fueron destruidos por el fuego, con daños estimados en 60 millones de dólares, hubo huelgas de hambre y autolesiones, incluyendo detenidos que se cosieron los labios, e intentos de suicidios. Desde entonces, muchos detenidos han sido regresados a sus países de origen, pero las denuncias sobre la situación en la isla, siguen cayendo.

    En 2016 The Guardian publicó la filtración de más de 2.000 informes, "los archivos de Nauru" que documentan agresiones sexuales contra los solicitantes de asilo, incluidos niños y adolescentes. A lo largo de 2018, han sido publicados varios reportajes de diversos medios de comunicación en el que se informaba que al menos una veintena de niños menores de 10 años habían intentado suicidarse.

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    El centro de detención al aire libre de Nauru no fue el único intento creativo de Australia de mantener a los solicitantes de asilo fuera de su territorio a toda costa. Durante el Gobierno de Howard se aprobó una legislación que separaba a la isla de la "zona de inmigración australiana", por lo que los detenidos que buscaban asilo y desembarcaban allí, no podían convertirse formalmente en refugiados, y se habilitaba a que fueran enviados a Nauru, o a Manus, en Papúa Nueva Guinea, donde han sido realojadas casi 1.000 personas.

    Se llamó la "Solución Pacífica", y en 2006 implicó la construcción de un centro de Detención de Inmigrantes con 800 camas en la Isla de Navidad.​

    Etiquetas:
    centro de detención, isla, asilo, inmigrantes, refugiados, Nauru, Dinamarca, Australia
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