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    "Moscú, la ciudad más protegida del mundo"

    © Sputnik / Artyom Zhitenev
    Seguridad
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    19892

    La ciudad mejor protegida del mundo no es Washington, sino la capital rusa, Moscú, rodeada de un escudo de misiles nucleares, escribe el experto estadounidense en temas de defensa y seguridad nacional, Kyle Mizokami.

    En el artículo para la revista The National Interest, el autor recuerda que el Tratado sobre Misiles Antibalísticos (Tratado ABM) firmado en 1972 fue un acuerdo de control de armamentos entre EEUU y la URSS. A diferencia de otros tratados, este se enfocó en limitar las armas defensivas, o los misiles diseñados para derribar ojivas nucleares entrantes. Se basaba en la suposición de que los despliegues no limitados de misiles antibalísticos condujeran a arsenales crecientes, ya que cada país se esforzaba en superar las cada vez mayores defensas del otro.

    Sin embargo, el Tratado no prohibió los misiles antibalísticos por completo, permitiendo a cada parte tener una reserva de ellos con un máximo de 100 misiles, en cualquier parte del territorio de cada país. Así, EEUU eligió la base aérea de Grand Forks, en el estado de Dakota del Norte, para desplegar su sistema de defensa Safeguard, que funcionó por un corto tiempo antes de ser desmantelada.

    "La URSS, por su parte, instaló su sistema A-35 en los alrededores de la capital para garantizar la supervivencia de Moscú en caso de una guerra nuclear", profundiza Mizokami.

    El A-35 fue propuesto en la década de los 50 y la idea original consistía en desplegar 32 sitios de misiles antibalísticos, 8 radares de alerta rápida y un radar de administración de combate. Sin embargo, en el transcurso de su desarrollo, el número de sitios de misiles fue reducido a cuatro con 8 lanzadores en cada uno (un total de 64 misiles) y los misiles fueron equipados con ojivas nucleares, algo que aumentaba considerablemente su efectividad.

    Este sistema fue compuesto por los misiles A-350 con un peso de unos 33 toneladas y con una ojiva con capacidad nuclear de entre dos y tres megatones, destinada para interceptar ojivas enemigas a una altitud de hasta 120 kilómetros. Asimismo, Moscú desplegó 48 misiles superficie-aire S-25 Berkut equipados con ojivas regulares o nucleares.

    No obstante, a pesar de todas las medidas adoptadas, el rápido aumento de los arsenales nucleares de otros países convirtió al A-35 en un sistema obsoleto, destaca el autor. Por lo tanto, las autoridades soviéticas iniciaron su actualización en 1968. El nuevo sistema A-135 fue adoptado en 1989, pero fue calificado de fiable solo en 1995, después de la disolución de la URSS.

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    Así, el número de lanzadores en disposición de Moscú alcanzó 100 unidades —el máximo posible previsto por el Tratado del 1972—. Además, utilizaba dos tipos de misiles —el 53T6 Novator y el 51T6 Fakel—, ambos equipados con ojivas de 10 kilotones.

    La vida útil de los 32 misiles 51T6 Fakel expiró en 2002-2003, por lo que fueron retirados del servicio. No obstante, los misiles 53T6 Novator fueron reemplazados por ejemplares modernizados con un alcance de 80 kilómetros y la capacidad de atacar objetivos a una altura de 30.000 metros.

    No obstante, Mizokami —igual que la mayoría de los representantes de los medios occidentales— opina que "a pesar de la disponibilidad de nuevos misiles, el futuro del sistema de defensa antimisiles de Moscú no está claro debido a que algunas instalaciones se volvieron obsoletas y tienen que ser reemplazadas".

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    Etiquetas:
    misiles balísticos, ojivas, seguridad nacional, protección, escudo antimisiles, Moscú, Rusia
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