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    Los viajes en avión, especialmente cuando cubren distancias muy grandes, se hacen pesados y muchos pasajeros no pueden evitar echarse una siesta. No obstante, el vuelo tiene varias etapas, y quedarse dormido en algunas de ellas puede provocar incidentes desagradables. Te contamos cuáles.

    Aunque no lo creas, estar dormido mientras se produce el despegue o el aterrizaje del avión puede ser perjudicial. El director de relaciones públicas de la empresa Biletix, Grigori Lugovói, es un viajero experimentado y ha explicado por qué pasa esto al medio ruso Prime.

    "Dormir durante el despegue y el aterrizaje puede ser peligroso para la salud: la cabina del avión sufre un cambio considerable de presión, lo que provoca que el conducto que conecta la cavidad del oído medio con la faringe (la trompa de Eustaquio) se estreche a la altura del oído medio", explica Lugovói.

    Lo que causaría ese posible estrechamiento es que mientras estamos dormidos no tragamos saliva ni bostezamos cuando sentiríamos la necesidad de hacerlo estando despiertos, y eso "puede provocar sangrado de nariz, dolores de cabeza y, en los casos más críticos, una lesión en el tímpano", alerta el experto.

    Por eso es mejor esperar a que el avión gane altura y dormirse entonces. En esa etapa del vuelo dormir es totalmente seguro, dice el especialista. "Para muchos esto representa una buena oportunidad de relajarse y descansar, así que no hay por qué renunciar a ello", asegura.

    Para eso lo mejor es situarse junto a la ventana en la parte trasera del avión, evitando así ruidos debido a la presencia de niños, que suelen ocupar los asientos delanteros. Eso sí, hay que tratar de evitar sentarse cerca de los servicios.

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