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    Los trabajadores aguardan con miedo e inquietud el desalojo del edificio, dictaminado por la Cámara Comercial al dejar firme una sentencia a favor de los antiguos dueños. En 2016, la expropiación llegó a ser aprobada por el Congreso argentino, pero fue vetada por el presidente, Mauricio Macri.

    En plena avenida Callao, en el centro del Buenos Aires, el movimiento dentro del Hotel Bauen pareciera el de una jornada normal, pero nada es igual desde el 2 de diciembre. Desde ese día se siente en silencio el temor ante una inminente expulsión forzada por parte del Estado del espacio que ha sido su fuente de trabajo autogestionado durante los últimos 16 años.

    "Es una incertidumbre terrible la que estamos viviendo. El desalojo puede ser hoy a la tarde, mañana a la mañana, uno no sabe. Así que estamos acá, tratando de seguir subsistiendo y luchando", dijo a Sputnik Eva Lossada, presidenta de la cooperativa que administra el hotel desde 2003.

    El reciente fallo del Juzgado Comercial 9 dio sentencia firme a aquella de 2007, que obliga el desalojo y determina que la empresa beneficiada deberá indemnizar a la cooperativa y contratar en relación de dependencia a 50 de sus trabajadores.

    Actualmente, dentro del Bauen trabajan alrededor de 80 personas, entre los miembros del colectivo de trabajo que da el servicio de alojamiento y su restaurante y cafetería Utopía, así como de otras cooperativas que usan diferentes espacios del edificio como la tienda gastronómica La Dignidad, el teatro El Descubridor y las revistas Cítrica y La Garganta Poderosa.

    "Yo no permitiría que ningún compañero salga lastimado. Nosotros no somos fuerza de choque, cuando cortamos la calle fue para visibilizar y que nos atiendan. Tampoco pedimos nada prestado, no pedimos subsidio ni nada, solamente que nos dejen trabajar como lo venimos haciendo durante tantos años", dijo Lossada, con ojos húmedos.

    Un templo de la resiliencia

    • Interior del Hotel Bauen en Buenos Aires
      Interior del Hotel Bauen en Buenos Aires
      © Sputnik / Francisco Lucotti
    • Trabajadores del Hotel Bauen
      Trabajadores del Hotel Bauen
      © Sputnik / Francisco Lucotti
    • El edificio del Bauen alberga el almacén de la cooperativa La Dignidad
      El edificio del Bauen alberga el almacén de la cooperativa La Dignidad
      © Sputnik / Francisco Lucotti
    • Utopía, el restaurante del hotel Bauen, abierto al público
      Utopía, el restaurante del hotel Bauen, abierto al público
      © Sputnik / Francisco Lucotti
    • El Hotel Bauen teme por un inminente desalojo después de 16 años de autogestión
      El Hotel Bauen teme por un inminente desalojo después de 16 años de autogestión
      © Sputnik / Francisco Lucotti
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    © Sputnik / Francisco Lucotti
    Interior del Hotel Bauen en Buenos Aires

    En 1997, los propietarios vendieron el hotel a un grupo inversor chileno que, según los trabajadores, no se dedicó a sacar la empresa adelante sino a vaciarla. En el año 2000, el edificio fue vendido a la empresa inmobiliaria vinculada a los dueños originales que hoy reclama la propiedad. Los compradores continuaron a cargo de la administración pero finalmente declararon la quiebra en diciembre de 2001, en pleno estallido.

    El Hotel Bauen fue inaugurado en 1978, en el marco del Mundial de Fútbol organizado ese año, y construido con apoyo estatal del Banco Nacional de Desarrollo. Luego de una década de apogeo, la apertura neoliberal inaugurada en los 90 durante el Gobierno de Carlos Menem significó la llegada de hoteles de cadenas internacionales que golpearon la subsistencia de la empresa.

    ¿Por qué el Bauen es un símbolo?

    Los trabajadores del hotel, quienes no recibieron indemnización por despido alguno, decidieron resistir ocupando el espacio para sostener sus fuentes de trabajo, ya que muchos de ellos eran personas mayores con grandes dificultades para reinsertarse en una época como la de la peor crisis económica de la historia reciente, cuenta Lossada.

    De esta forma, el Bauen se convirtió en el emblema de casi 400 fábricas que fueron recuperadas por sus trabajadores y convertidas en cooperativas después del 'argentinazo', la grave crisis económica y social que atravesó el país en 2001, a la que se refiere Lossada. A partir de ese momento, cientos de empresas que quebraron fueron ocupadas por sus empleados para no perder sus fuentes de trabajo. 

    Eva Lossada (centro), presidenta de la cooperativa del Bauen
    © Sputnik / Francisco Lucotti
    Eva Lossada (centro), presidenta de la cooperativa del Bauen

    En 2003, se fundó formalmente la cooperativa a partir de un acuerdo con el Gobierno porteño de entonces, pero la batalla legal recién comenzaba. La primera orden de clausura fue en 2005, que les impedía funcionar como empresa, dictamen que no fue acatado y que fue revocado un año más tarde.

    Luego de años de resistencia legal en apelación a la primera sentencia de desalojo de 2007, se presentó una Ley de expropiación, que fue aprobada por ambas cámaras del Congreso nacional en 2016. Sin embargo, el presidente Mauricio Macri la vetó por "favorecer exclusivamente a un grupo particularizado, sin traducirse en un beneficio para la comunidad en general".

    "El edificio en sí sabemos que no es nuestro, siempre lo decimos, esto debe ser del Estado. Está en las manos de ellos, no en las nuestras. Hicimos todo lo que pudimos. Quedará escrito en la historia que los trabajadores quisieron hacer algo bueno. Ya presentaron otro proyecto en el Congreso y si sale positivo bienvenido sea", dijo Lossada.

    Etiquetas:
    expropiación, trabajadores, cooperativa, Argentina
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