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    CIUDAD DE MÉXICO (Sputnik) — Un proyecto oficialista para una reforma constitucional de la Ley de Asociaciones Religiosas, "trastocaría el principio histórico de la separación del Estado mexicano y las iglesias", y divide al gobernante Morena, dijo a Sputnik José Antonio Crespo, investigador sobre historia de las religiones.

    "Si fuera solo una iniciativa de reforma constitucional sin contexto histórico, diríamos simplemente que esta fuera de lugar; pero se trata del partido gobernante y del dilema de un presidente (Andrés Manuel López Obrador) que tiene un discurso bíblico, se proclama cristiano y es apoyado por iglesias protestantes", dijo el autor del libro "Historia crítica del cristianismo: el legado de Jehová", publicado este año.

    Con el argumento de defender la "libertad de conciencia y de religión", una senadora de Morena, María Soledad Luévano Cantú, propuso la semana pasada reformar la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público.

    La reforma abriría paso a que organizaciones religiosas como la Confraternidad Nacional de Iglesias Cristianas Evangélicas, que ya difunde en sus templos la "Cartilla Moral", promovida por el presidente, y estaría autorizada a predicar entre beneficiarios de los programas sociales del Gobierno.

    "El presidente tiene una fuerte simpatía por las iglesias evangélicas, es un hombre religioso, y la iniciativa intenta mejorar el ambiente político para esas iglesias, el acceso a medios públicos y otras facilidades jurídicas", indica Crespo, profesor del Centro de Investigación y Docencia Económica (Cide).

    El artículo primero de la ley de marras consagra un hito en la historia mexicana, que data de la Constitución liberal de 1857, promovida por el prócer preferido del mandatario, Benito Juárez.

    Aquella carta magna causó el rompimiento del Estado mexicano con el Vaticano durante 135 años, hasta 1992, pero también limita el rol de las iglesias en actividades políticas.

    La senadora de Morena esgrime que defiende "el derecho humano a la libertad de convicciones éticas, de conciencia y de religión".

    Dilemas de un presidente cristiano

    López Obrador mantiene una ambigüedad deliberada sobre temas religiosos, y cuando es cuestionado sobre sus creencias, responde con un frase reiterada: "yo me hinco donde se hinca el pueblo".

    Crespo, también autor de una biografía política del mandatario, reseña que "a veces se refiere a que es cristiano, citando ejemplos bíblicos, con frases de contenido político extraídas de los evangelios y las enseñanzas de Jesús".

    La propuesta propone "la colaboración entre las iglesias y el Estado mexicano en la promoción conjunta del desarrollo cultural y social de las personas".

    Las asociaciones religiosas tendrían derecho a "propagar su doctrina por cualquier medio de comunicación".

    También podrían instalar "centros de asistencia religiosa" en cárceles, clínicas, estaciones migratorias y las Fuerzas Armadas.

    López Obrador tiene buenas relaciones con las iglesias evangélicas, que le permitieron sumar al Partido Encuentro Social (PES, evangélico de  derecha) a su coalición triunfadora en 2018.

    "Tiene cierta preferencia por las iglesias evangélicas, pero también ha tenido buena relación con los católicos", recuerda el autor.

    Por ejemplo, siendo Jefe de Gobierno de la Ciudad de México (2000-2006) colaboró con el cardenal ultraconservador Norberto Rivera, titular de la arquidiócesis católica capitalina.

    Crespo considera "muy posible" que el mandatario impulse la reforma tras bambalinas.

    "En temas conflictivos, como el aborto, se distancia en público, se lava las manos y evita contaminarse de polémicas", describe el historiador.

    El gobernante dijo en conferencia de prensa esta semana que el Estado laico no es un principio antirreligioso, sino para "garantizar la libertad de creyentes y no creyentes".

    Sin embargo, respondió con otra frase de Jesús: "A Dios lo que es Dios y al César lo que es del César".

    "No considero que modificar este principio ayude, al contrario, ya hubo confrontación en su momento, motivó hasta una invasión extranjera", en el siglo XIX, zanjó el mandatario.

    No obstante, expresó "mucho respeto por la senadora, que tiene todo su derecho" a promover el proyecto de reforma, que la coalición gobernante podría consumar en el Senado.

    Crespo subraya que "bajo del agua, el presidente impulsa a los evangélicos, no me extrañaría que estuviera impulsando la iniciativa y a la vez se deslinde".

    Sobre el tema del aborto, "en el fondo está en contra, por sus creencias religiosas, pero hay mucha gente de izquierda liberal en su partido, por eso no se pronuncia", puntualiza el profesor e investigador del Cide.

    El tema del aborto ya divide a la bancada de Morena, donde la partidista Comisión Nacional de Honor y Justicia exige expulsar de sus filas a la periodista de televisión Lilly Tellez, por su postura antiaborto y "contra los trapos verdes", inspirados en feministas argentinas.

    El senador Ricardo Monreal, jefe de la bancada de Morena en la Cámara Alta expresó su "solidaridad con la senadora Lilly Tellez, mujer honorable y congruente", pero López Obrador evitó el espinoso asunto.

    Etiquetas:
    Iglesia católica de México, religión, Andrés Manuel López Obrador, México
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