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    Copa menstrual vs. tampones y toallitas: ¿con cuál deberías quedarte?

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    En los últimos años se volvieron populares, sobretodo entre las mujeres jóvenes, las copas menstruales: una alternativa a los tampones y las toallitas higiénicas que se presenta como más ecológica y menos costosa que los productos descartables. Te contamos qué es, cómo se usa y cuáles son sus principales ventajas y desventajas frente a las opciones tradicionales.

    La copa menstrual es un recipiente hecho de silicona médica, que se inserta en la vagina durante la menstruación con el objetivo de recoger el flujo de sangre en vez de absorberlo como sucede con los tampones.

    Aunque parezca extraño, no es nueva. Existen copas rudimentarias desde 1867, y se empezaron a producir en forma industrial en 1930. Tuvieron cierto éxito pero luego cayeron en desuso y en 1963 se dejaron de fabricar por falta de rentabilidad y escasez del látex, material del que estaban hechas en ese entonces. Pero ahora volvieron a ser populares entre las nuevas generaciones.

    "En los últimos años se ha planteado el gasto que le significa a las mujeres la compra de tampones y toallitas. Además, estos elementos se desechan y contaminan el planeta, y contienen productos llamados dioninas, que sirven para mantenerlos blancos, pero se ha descubierto que pueden ser cancerígenos", dijo la médica sexóloga clínica y ginecóloga argentina Beatriz Literat.

    Una copa menstrual puede durar hasta 10 años, y se estima que en todo este tiempo se habrá gastado entre el 5 y el 7% del costo de los tampones y toallitas. Una diferencia enorme que la vuelve mucho más económica que sus competidores descartables.

    ¿Cómo se usa?

    La copa viene en dos tamaños (S y L), uno para mujeres que ya tuvieron partos y otro para las que no. Antes de utilizarla se debe hervir en una olla unos tres minutos, o en el recipiente de silicona que se vende para el microondas.

    Para introducirla en la vagina se la dobla a la mitad —hay distintos tipos de pliegues posibles— y se coloca en forma similar a un tampón aunque esta queda ubicada más abajo.

    Una vez dentro, se abre y genera un vacío que es el que se debe romper antes de retirarla suavemente, tirando del tallo. Luego se vierte la sangre y se vuelve a colocar. Se recomienda cambiarla cada seis u ocho horas, pero puede durar hasta 12. Una vez finalizado el ciclo, se hierve nuevamente antes de guardarla.

    Como todo elemento nuevo, puede resultar difícil colocarla los primeros días pero, de acuerdo a un estudio, el 70% de las mujeres que la empezaron a usar, continúan haciéndolo.

    "Va en gustos, hay chicas que no se acostumbran a la manipulación de su propio cuerpo, al contacto con la sangre. Pero, desde el punto de vista médico, lo más importante es que todo lo que se introduce dentro del cuerpo tiene que estar acompañado de una rigurosa higiene, de las manos y del objeto", añadió la ginecóloga. 

    Etiquetas:
    copa, ecología, menstruación
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