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    China: Occidente se retuerce impotente

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    China aprobó Ley de Seguridad para Hong Kong. Los 162 votos que recibió en el legislativo Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional hablan de la unanimidad sobre esta normativa que ha levantado ampollas entre los mismos de siempre, y la consecuente respuesta de parte del gigante asiático.

    Muy 'raro': sanciones de EEUU

    Aparentemente, para países como EEUU, el conjunto de la Unión Europea [UE], o Estados como Reino Unido, Australia o Japón, no está bien que un país como China apruebe una ley que penaliza los actos de subversión, el terrorismo, la secesión, la conspiración con influencia extranjera y otras cuestiones que amenazan la seguridad de sus territorios.

    Es raro, en particular viniendo de un país como EEUU, que en nombre de la Seguridad Nacional impone, por citar un ejemplo, sanciones contra un gasoducto como el Nord Stream 2 a cuenta de su Seguridad Nacional y la de Europa, en lo que es una clara violación del derecho internacional y de la soberanía de terceros países. Un país cuyo presidente, por citar otro ejemplo, pide un año de cárcel para quien queme la bandera de EEUU. Es muy raro que esta ley del gigante asiático les moleste.

    Y es que sin ir más lejos, el Senado de EEUU aprobó por unanimidad una legislación para sancionar a los bancos y ciudadanos chinos precisamente por la nueva ley de seguridad de Hong Kong. Por su parte, el primer ministro británico, Boris Johnson, habla como aquel que tiene la autoridad del conquistador: "La ley constituye una obvia y grave violación de la Declaración Conjunta sino-británica [de 1984], dijo en la sesión de control en Westminster el líder de un país con una amplia trayectoria y experiencia en piratería".

    Asimismo, BoJo confirmó que su Gobierno cumplirá con la amenaza de introducir una nueva ruta migratoria para residentes en Hong Kong con pasaporte británico de ultramar [NBO por sus siglas en inglés]. Algo que a rechaza Pekin, tal como recordaron fuentes diplomáticas chinas al indicar que Londres se "comprometió explícitamente" a negar la residencia permanente a ciudadanos Hong Kong con esas características. Mientras, el embajador de China en Londres, Liu Xiaoming, fue más contundente: "Reino Unido no tiene soberanía, jurisdicción ni derecho de supervisión sobre Hong Kong desde el traspaso".

    También el primer ministro Scott Morrison de Australia manifestó que su país estudia ofrecer refugio a hongkoneses. En tanto, el portavoz del Gobierno japonés, Yoshihide Suga, afirmó que Tokio reaccionará a esta ley "debidamente, en cooperación estrecha con otras naciones".

    Mientras, la UE también tuvo algo que decir: el Servicio Europeo de Acción Exterior lanzó un comunicado en el que llama a Pekín a evitar cualquier acción que comprometa la autonomía de Hong Kong. "La UE urge a China a evitar toda acción que socave la autonomía de Hong Kong en el campo legal, incluido en lo referente a materia de derechos humanos".

    Pero la jefa de facto de la UE, Angela Merkel, demostró ser más pragmática y realista. En su primer discurso de la presidencia de Alemania del Concejo de la UE, enfatizó su intención de mantener un dialogo estratégico con China. Se abstuvo de hacer declaraciones que pudieran interpretarse como una interferencia en los asuntos internos de China, distanciándose así de sus colegas de EEUU, Reino Unido, Australia, Japón, y la propia diplomacia europea.

    Al analista internacional Carlos Martínez le "llama la atención que potencias imperiales que, como en el caso de Reino Unido que ha tenido una colonia en Hong Kong precisamente, en China, durante muchos años; potencias que han invadido China con un resultado de genocidio como es Japón; potencias como EEUU de la que no vamos a hablar cómo intenta gobernar cualquier país del mundo, estos países se entrometen en política interna china, porque les guste o no, Hong Kong es China y siempre ha sido China".

    Martínez incide en el pasado de ocupación del Reino Unido en Hong Kong, "por cierto, nada democrática y que nunca causó preocupación en EEUU, ni en el resto de potencias occidentales que tanto se preocupan ahora por la democracia y los derechos humanos de Hong Kong. Cuando era colonia británica, a nadie importó su situación y su democracia", apunta.

    Etiquetas:
    Nord Stream 2, relaciones internacionales, sanciones, Alemania, Hong Kong, EEUU, China
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