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    Brasil es una olla a presión a punto de estallar

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    El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, se llevó un palazo. El autor de asestar el golpe fue el Tribunal Supremo que obligó a su Gobierno a volver a publicar de manera consolidada la información diaria y actualizada de datos sobre el avance del coronavirus a nivel mundial. Una resolución que sigue a una polémica decisión del mandatario.

    La distorsión

    Todo comenzó días atrás cuando por orden de Bolsonaro, el general Eduardo Pazuello, ministro de Salud, alteró la forma de contar los fallecidos diarios a causa de la Covid-19 y la manera de darlos a conocer: sin detalles sobre grupos etarios, clases sociales, lugar del deceso o enfermedades preexistentes.

    Bruno Lima Rocha, Dr. en Ciencia Política y profesor de la Unisinos de Rio Grande do Sul, expresa que "la pandemia en Brasil hizo en pocos meses lo que hicieron los 'gorilas' genocidas en Argentina entre 1976 y 1983".

    La situación estalló definitivamente cuando la cartera de Salud envió un enlace de su sitio web en la que informaba de 1.382 muertes registradas en las entonces últimas 24 horas, y tras media hora redujo la cifra a 525. A renglón seguido, negó su intención de manipulación y atribuyó el 'error' a un conteo duplicado.

    La metodología que se venía aplicando por parte de los dos ministros anteriores, quienes decidieron abandonar el barco por diferencias insalvables con su capitán, fue distorsionada por los al menos 12 militares que fungen como escuderos en segunda y tercera línea del Ministerio de Salud.

    Para Lima Rocha hay algo grave en esta situación, y subraya que lo que Bolsonaro no es el culpable exclusivo de lo que está ocurriendo.

    "Él tiene como aliados a generales de cuatro estrellas recién pasados a la reserva, pero con mucho peso aún en la caserna y las instituciones castrenses. Y ellos, cuando eran la dictadura en Brasil, ocultaron los datos en el año 1972 y en 1975 de dos epidemias de meningitis", abunda el experto.

    El cambio de la metodología de registro de muertes por coronavirus por parte del Gobierno de Bolsonaro provocó la reacción de Rodrigo Maia, presidente de la Cámara de Diputados, quien disparó contra la línea de flotación del Gobierno. "Jugar con la muerte es perverso. Al alterar los números, el Ministerio de Salud tapa el sol con la mano. Hay que recuperar la credibilidad de la estadística. Un ministerio que tortura números crea un mundo paralelo para no enfrentar la realidad de los hechos".

    En este contexto, en Brasil se ha desatado una ola de protestas, que arrancaron una reacción esperable en Bolsonaro. Ignorando absolutamente el drama de la pandemia que azota a su país, sólo atinó a deslizar que en realidad el único gran problema en Brasil son las protestas, y sentenció que vencerá en "esta guerra" y que evitará que su país "gire a la izquierda".

    "Para esta gente que está en Brasilia hoy en el Gobierno, todo es izquierda. Social demócratas, progresistas, nacionalistas, liberal demócratas, socialistas demócratas, estalinistas, trotskistas, anarquistas. Ellos no tienen la comprensión del amplio panorama que implica ser de izquierda, y mezclan la tradición de izquierda europea, con la tradición gringa [estadounidense]", observa el analista, y añade que en la visión de "Bolsonaro y sus 'asseclas', todo lo que se mueve, son opositores".

    Finalmente, el Dr. Bruno Lima Rocha explica que Brasil era un país de desarrollo científico y Bolsonaro ha enterrado su tradición cientificista. "Estamos hablando de un país que tenía casi autonomía completa para la producción de medicamentos, y hoy por hoy incluso tiene que importar productos químicos básicos", lamenta.

    Etiquetas:
    crisis, protestas, Jair Bolsonaro, manipulación, datos, COVID-19, Brasil
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