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    Se cumplen 10 años desde que las fuerzas israelíes asaltaron la Flotilla de la Libertad de los activistas turcos que buscaban romper el bloqueo de Gaza. A pesar del proceso de normalización iniciado por las autoridades de ambos países, los familiares de los activistas muertos y heridos en el incidente insisten en un juicio.

    En la noche del 30 al 31 de mayo de 2010, seis buques de la flotilla se acercaron a las costas de Israel en un intento de romper el bloqueo de Israel a la Franja de Gaza, pero fueron interceptados por las fuerzas especiales de la Marina israelí. En la operación militar contra la flotilla, los militares israelíes mataron a nueve activistas turcos que iban a bordo del buque Mavi Marmara e hirieron a varios, uno de los cuales murió posteriormente. Según el Ejército israelí, diversos activistas atacaron a los soldados con palos y cuchillos.

    Después de este incidente, las relaciones entre Turquía e Israel se congelaron durante seis años. Tres años después del choque, Israel se disculpó formalmente ante Turquía, y en 2016 comenzó un proceso gradual de normalización de las relaciones entre los países.

    Al mismo tiempo, se iniciaron los pagos de indemnizaciones por un total de 20 millones de dólares a las familias de los activistas muertos. Turquía, por su parte, canceló el juicio contra los militares israelíes implicados en el ataque a la Flotilla de la Libertad.

    Dinero "manchado de sangre"

    No obstante, a pesar del proceso de normalización iniciado por las autoridades de ambos países, los familiares de los activistas muertos y heridos se negaron a recibir la indemnización e insistieron en un juicio.

    Furkan Akyuz, el hijo de un activista que murió en el ataque israelí, le explicó a Sputnik su postura al respecto. 

    "Israel es un estado acostumbrado a ocultar sus acciones a través del dinero, la intimidación o el cabildeo. En repetidas ocasiones han ofrecido dinero a Turquía, a las familias de las víctimas. (…) En otras palabras, Israel quería cerrar el caso en silencio. Pero antes de que las autoridades turcas tomaran su decisión, declaramos firmemente que estábamos a favor de iniciar un procedimiento judicial por el Mavi Marmara, y que no queríamos ningún dinero de Israel". 

    Según Akyuz, todavía es posible cancelar el acuerdo celebrado entre Turquía e Israel.  

    "Al renunciar al acuerdo, podemos iniciar un caso contra Israel. Nuestro caso del Mavi Marmara sigue pendiente en La Haya, ha sido pospuesto. Las negociaciones están en curso y los abogados del caso Mavi Marmara van a la corte. Es un error pensar que esta historia ha llegado a su fin. Existe una plataforma en Turquía que puede ejercer presión para que prevalezcan la ley y la justicia en el caso contra Israel", subrayó Akyuz.

    A su vez, el vicepresidente de la fracción parlamentaria del principal partido de oposición, el Partido Republicano del Pueblo, Ozgur Ozel, criticó la posición de Ankara sobre el proceso del Mavi Marmara. Según el político, "los que se oponían a la violencia israelí se convirtieron en rehenes de los intereses comerciales de los círculos gubernamentales".

    "Ha sido un acuerdo que permitió a Israel cerrar el asunto pagando dinero manchado de sangre. Pero las personas que perdieron a sus seres queridos no necesitaban dinero de Israel", comentó en declaraciones a Sputnik.

    Según uno de los organizadores de la flotilla, el abogado Ugur Yildirim, el ataque confirmó que "Israel no reconoce el derecho internacional".

    "Este caso no debe considerarse como un caso político, ya que estamos hablando de la matanza de personas desarmadas, como lo confirman los informes forenses, de violaciones abiertas de los derechos humanos. Hacer la vista gorda a esto es reconocer el derecho de Israel a cometer tales crímenes en el futuro sin preocuparse por el castigo", dijo el también miembro de la Junta de la Fundación de Estambul para los Derechos Humanos, las Libertades y la Ayuda Humanitaria.

    El silencio de Occidente

    Mientras tanto, prácticamente toda la comunidad internacional, y sobre todo los países occidentales, han guardado silencio durante mucho tiempo en relación con el incidente de la Flotilla de la Libertad.  

    Según el embajador turco en Praga, Egemen Bagis, que en el momento del ataque al Mavi Marmara era ministro para los asuntos de la Unión Europea, una de las razones por las que el mundo guardó silencio sobre las acciones israelíes puede ser la presión del lobby judío, que tiene una influencia significativa en los medios de comunicación internacionales y en los líderes de los países. 

    "Los periodistas y políticos judíos, que ocupan posiciones clave, hicieron lo posible para evitar que el público mundial se opusiera a las acciones israelíes. Mientras tanto, la ilegalidad del ataque al Mavi Marmara era evidente, de lo contrario Israel no aceptaría disculparse ni pagar una indemnización. Con ese paso, Israel, de hecho, asumió la responsabilidad por el crimen que había cometido", comentó a Sputnik.

    Hoy, 10 años después de los trágicos acontecimientos, se mantienen las tensiones en las relaciones turco-israelíes. El exembajador turco en Israel, Barlas Ozener, mencionó el camino que Turquía debería seguir en sus relaciones con Israel en la actualidad.

    "Las actuales tensiones en las relaciones turco-israelíes están relacionadas en gran medida con los ecos de los acontecimientos de 2010 y son alimentadas aún más por las nuevas divisiones y contradicciones entre los dos países".

    Según el diplomático, la cuestión palestina es especialmente aguda.

    "En esta situación, la solución más adecuada es adoptar medidas de cooperación en las esferas de intereses comunes, a pesar de las diferencias de opinión entre los dos países. Turquía tiene los recursos necesarios para ello, pero la otra parte también debe estar preparada para ello", concluyó.

    Etiquetas:
    bloqueo, Franja de Gaza, relaciones, conflicto, Israel, Turquía, Flotilla de la Libertad, Mavi Marmara
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