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    El periodista y profesor italiano, Salvatore Santangelo, es el autor del libro titulado 'GeRussia: horizontes divididos de la geopolítica europea'.

    En su obra analiza diferentes etapas de las relaciones bilaterales entre los dos países, que pasaron por periodos de hostilidad y alianza antes de llegar a ser atados por la industria energética y divididos por la crisis ucraniana.

    Esta última, según escribe Santangelo, logró "someter a una dura prueba la unión de Berlín y Moscú, una alianza estratégica nacida en la década del 90". Desde entonces hasta el comienzo del conflicto en Ucrania esta unión fortaleció la cooperación en el campo de la cultura, la economía y la energía.

    "Aunque las relaciones se deterioraron, el área energética no ha experimentado bajadas graves", explicó Santangelo en una entrevista con Sputnik.

    De esta manera, debido a que Rusia y Alemania "tienen antiguos lazos", el autor llama a que ambos países, que "han vuelto a enfrentarse en una lucha mortal en el espacio europeo", construyan un futuro nuevo sin repetir "las páginas sangrientas de la historia en el corazón de Europa".

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    Países como Ucrania y los estados Bálticos, que se sitúan entre las dos potencias, "han sentido todos los aspectos negativos" del deterioro de las relaciones entre Rusia y Alemania.

    "Es extremadamente importante que puedan construir una relación dinámica, teniendo en cuenta todas las dificultades e inquietudes, y encontrar maneras de resolver los problemas", apuntó el periodista.

    Abordando el tema del factor geográfico y su impacto sobre el desarrollo de la alianza entre Moscú y Berlín, Santangelo explicó que la parte oriental de Alemania y las tierras occidentales de Rusia pueden ser calificadas como "tierras sangrientas" (bloodlands), en referencia al término introducido por el historiador estadounidense Timothy Snyder.

    Según profundizó, fueron estos territorios los que atestiguaron los combates más importantes en las décadas de 1930 y 1940. De esta manera, Polonia y Ucrania son los llamados inter mares, o tierras que empujan a Rusia hacia el este y dirigen a Alemania hacia el Atlántico.

    "La geografía, sin duda, desempeña un papel fundamental, pero no es neutral, hay que estudiarla", expresó.

    Además del factor geográfico, la cultura y la industria también tienen mucho impacto sobre las relaciones entre Moscú y Berlín. Alemania es una enorme planta industrial de Europa, mientras Rusia es el principal proveedor de recursos, lo cual es el elemento fundamental de su simbiosis.

    A juicio del autor, Angela Merkel tomó una de las posturas más rígidas en el ámbito de las sanciones antirrusas. No obstante, otros representantes del 'establishment' alemán, como Steinmeier y Schroeder, intentan mantener relaciones con el país eslavo.

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    Asimismo, Santangelo destacó el pragmatismo y la imparcialidad de los alemanes que después de la introducción de las sanciones lograron "no solo ponerse de acuerdo sobre una duplicación del Nord Stream, sino también lanzar nuevos proyectos con Rusia".

    "En otras palabras, la economía y la cooperación son capaces de superar tales dificultades como la ideología y la propaganda", concluyó.

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    Etiquetas:
    geografía, estrategia, alianza, relaciones bilaterales, Alemania, Rusia
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