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    TEHERÁN (Sputnik) — Los presidentes de Irán y Turquía, Hasán Rohani y Recep Tayyip Erdogan, examinaron vía telefónica la situación en Idlib, con Erdogan señalando la necesidad de continuar la cooperación trilateral con Rusia sobre Siria en el marco del llamado formato de Astaná.

    "Este diálogo ha tenido buenos resultados y lo debemos continuar para lograr una paz estable", dijo Erdogan citado por la oficina presidencial iraní.

    La conversación tuvo lugar el 29 de febrero en el contexto de una escalada de tensión en Idlib, noroeste de Siria.

    Rohani afirmó, por su parte, que "el problema de Idlib, dada la concentración de terroristas y la necesidad de proteger a los civiles en la región, es muy complicado: por un lado se debe garantizar la seguridad de la gente, por el otro, erradicar a los terroristas".

    El presidente turco señaló a su vez que "la situación en Idlib no puede continuar así".

    El presidente de Rusia, Vladímir Putin, también discutió por teléfono con su homólogo iraní, Hasán Rohani, la situación en la zona de distensión siria de Idlib, informó el servicio de prensa del Kremlin.

    "Se examinó la situación en Siria en el contexto de la creciente tensión en la zona de distensión de Idlib", dice el comunicado.

    Ambos mandatarios destacaron la necesidad de "implementar plenamente los acuerdos alcanzados en el formato de Astaná (Irán, Rusia y Turquía), sobre todo en la lucha contra los terroristas, respetando la soberanía y la integridad territorial de Siria".

    El líder iraní, a su vez, subrayó que el tema de Idlib no debe convertirse en un pretexto para la intervención estadounidense.

    "El problema sirio solo puede resolverse por medios políticos y se resolverá mediante el diálogo", reiteró Rohani.

    La tensión en la zona desmilitarizada de Idlib, creada en 2018 por un acuerdo entre los presidentes de Rusia y Turquía, fue en aumento a principios de febrero debido al intercambio de ataques entre los militares turcos y sirios, mientras Damasco desarrolla una ofensiva para recuperar el control de esa provincia, el último bastión de los grupos terroristas y rebeldes.

    La situación se agravó todavía más después de que el grupo terrorista Hayat Tahrir al Sham (anteriormente conocido como Frente al Nusra, prohibido en Rusia) lanzara el 27 de febrero ataques masivos en Idlib a los que el Ejército sirio respondió con un bombardeo aéreo que mató a 36 soldados turcos, mientras que más de 30 personas resultaron heridas.

    Según el Centro ruso para la Reconciliación, antes de la operación antiterrorista, los oficiales turcos aseguraron que en la zona no se encontraban militares de su país.

    Enseguida, después de recibir la información sobre las víctimas entre los militares turcos, la parte rusa tomó las medidas para garantizar el cese del fuego total por las tropas sirias, fue organizado también el traslado de muertos y heridos al territorio turco.

    En el Ministerio de Defensa de Rusia subrayaron que la aviación de combate rusa no fue empleada en la zona.

    En la madrugada del 28 de febrero las fuerzas turcas lanzaron varios ataques de represalia contra los soldados sirios que luchan contra los terroristas en Idlib.

    El canciller ruso, Serguéi Lavrov, había acusado a Turquía de incumplir algunos de sus compromisos clave para solucionar la situación en Idlib, en particular en la parte de separar a los terroristas de la oposición armada que esté dispuesta a dialogar con el Gobierno sirio en el marco de un proceso político.

    Por su parte, el vicepresidente de Turquía, Fuat Oktay, insistió en que Ankara respeta sus compromisos sobre Idlib.

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