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    Una de las nietas del fallecido expresidente iraquí Sadam Husein, Hareer Husein Kamel, vive en Jordania, donde estudió una carrera y ahora dedica su tiempo a la familia. Sin embargo, no todo fue tan fácil al principio. Hubo amenazas, peligros e incertezas por el camino. Con Sputnik ha hablado sobre su convulsa vida.

    Tiene 32 años y una carrera cursada en la Universidad Canadiense de Jordania. Hace poco publicó su libro 'La nieta de Sadam', un compendio de recuerdos familiares de su vida en Irak. Sobre las cosas buenas, pero también sobre las cosas malas, dice a Sputnik. Su intención es 'arrojar luz' sobre detalles de su vida que no son de dominio público. Tardó dos años en escribirlo.

    Tras la ocupación estadounidense de Irak de 2003, sus hermanos y su madre abandonaron el país. "El nuevo Gobierno publicó un decreto mediante el cual no se nos otorgaban pasaportes para poder salir, por eso nos quedamos sin documentos", dice.

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    Sin embargo, los recibieron con los brazos abiertos en Jordania y en Catar. Fue allí donde se hicieron con sus pasaportes y un lugar donde vivir

    La noche que abandonó Irak

    "Era una noche fría y daba miedo. Estábamos en Mosul. Mi madre Raghad y mi tía Rana —que era la segunda hija de Sadam— y los niños nos fuimos corriendo a Siria. Cruzamos la frontera a pie. Los guardias de frontera abrieron fuego. Tuvimos miedo. Por suerte, no se llevaron a nadie. En Siria estuvimos unos días. Luego la Corona del Reino Hachemita de Jordania nos invitó a su país", cuenta a Sputnik.

    Las noticias sobre el arresto del presidente de Irak, su abuelo, fueron muy duras. "Era nuestro presidente, nuestro abuelo y nuestro héroe, todo a la vez", insiste. Cree que gracias a que todo el mundo pudo ver por la televisión el trato que recibió su abuelo todos pudieron ver al verdadero Sadam Husein. "En el juicio todos lo vieron como lo veía su familia", dice.

    Unos pantalones y dos sudaderas

    Su vida en Irak era tranquila, dice la nieta del expresidente. Así que de esa época solo le quedan buenos recuerdos. Echa de menos la escuela, las calles y su casa.

    "No me llevé ninguna de mis cosas, salvo unos pantalones y dos sudaderas", dice.

    Pero el pueblo de Jordania les ha dado amor, respeto, una buena relación y se preocupan por ellos. Todo ello desempeñó un papel importante en la reconstrucción del ambiente familiar. El Gobierno jordano les otorgó documentos de identidad, una casa, un sueldo mensual y protección.

    Seguir la vida

    Ahora, esta chica de 32 años escribe, lee y es ama de casa, "como muchas otras mujeres en el mundo". Sueña con un Irak unido en el que los musulmanes, los cristianos y las demás religiones presentes en Irak puedan convivir en paz. Su país ha sufrido mucho, dice, y "se merece lo mejor del mundo". Los iraquíes, añade, deben estar unidos para así poner punto y final al odio y las divisones. "No es solo un deseo", advierte. Porque la realidad es que vivieron así durante siglos. Solo hace falta volver a estarlo.

    Rusia

    Además, dijo que le gusta Rusia. "Creo que con la llegada de Vladímir Putin al poder, este país se está desarrollando rápidamente", indicó.

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    Sadam Husein, Irak
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