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    Irán y Arabia Saudí son dos rivales irreconciliables que compiten por la hegemonía en Oriente Próximo. ¿Cuántas posibilidades hay de que un día los dos países se enfrenten en una guerra abierta?

    El 7 de junio de 2017, dos atentados sacudieron la capital iraní, Teherán. Para muchos, estos ataques fueron toda una sorpresa, dado que durante mucho tiempo la estabilidad política de Irán se contrapuso al colapso total de la seguridad regional y al gran aumento de la actividad terrorista en Oriente Próximo.

    Aunque la autoría sobre los ataques en Teherán fue reivindicada por el grupo terrorista Daesh —autoproclamado Estado Islámico, proscrito en Rusia y otros países—, varias personalidades públicas en Irán, el ministro de Asuntos Exteriores entre ellos, se apresuraron en acusar a Arabia Saudí de haberlos organizado.

    El experto georgiano en Oriente Próximo Vasiko Papava considera que la reacción persa no fue sorprendente dado que previamente el ministro de Defensa saudí, Mohamed bin Salmán, realizó unas polémicas declaraciones que apuntaban en esa misma dirección.

    "Nosotros no vamos a esperar al combate en Arabia Saudí, en lugar de eso trabajaremos para que el campo de batalla se encuentre en Irán", dijo el responsable de Defensa saudí. 

    Papava opina que para los iraníes estas palabras fueron más que suficientes para poder acusar a Riad de haber organizado los atentados. Además, ambos países, desde hace mucho tiempo, están compitiendo entre sí por la hegemonía regional.

    "Para Arabia Saudí [suní] el principal rival regional es el chií Irán, contra el que lucha en Siria, Irak y Yemen. Riad ya ha tropezado con una serie de dificultades que no podrá resolver de forma independiente. El rey Salmán bin Abdulaziz tiene que actuar simultáneamente en diferentes  frentes", dijo el experto, citado por el portal tayiko Dialog.

    En primer lugar, hoy en día sigue vigente la amenaza de Daesh. Dicha amenaza puede llegar a ser considerada tanto interior como exterior para Riad, dado que en el interior del país pueden hallarse potenciales adeptos del grupo terrorista. 

    En segundo lugar, Arabia Saudí mantiene unas relaciones muy tensas con Irán, al que acusa de apoyar a los hutíes en Yemen, al movimiento chií en Irak, a la oposición en Bahréin y a Bashar Asad en Siria. 

    Finalmente, otra cuestión también muy importante y que depende de Irán es la relacionada con el futuro de la comunidad chií que vive en la provincia saudí de Ash-Sharqiyah, rica en petróleo. 

    "Es un as bajo la manga que Teherán guarda por si la cosa se pone fea", resalta Papava.

    Varios representantes de la Administración saudí consideran a los residentes chiís de Ash-Sharqiyá como una 'quinta columna', recordó.

    A pesar de que una parte de la élite intenta gestionar las tensiones de una forma pragmática, los seguidores del wahabismo —una rama del sunismo— consideran que la existencia del chiismo en su territorio y en el mundo musulmán es una 'perversión', informó el medio galo Le Huffington Post.

    "Teherán no puede dejar de prestar atención a la posición de los chiís en el mundo árabe y fuera de sus fronteras: en el plano histórico y político, Irán representa el Vaticano de los chiís", escribe Le Huffington Post.

    Por su parte, el politólogo ruso del Instituto Estatal de Relaciones Internacionales de Moscú, Leonid Gusev, que fue entrevistado por Dialog, subraya que la confrontación entre Irán y Arabia Saudí viene desarrollándose desde hace décadas. 

    Ambos países ya tenían relaciones especialmente tensas cuando Irán era un importante aliado de EEUU —antes de la Revolución Islámica de 1979—. 

    "La confrontación entre Irán y Arabia Saudí continuará produciéndose mientras las bases militares de EEUU sigan funcionando en territorio saudí para contener al país persa. No obstante, no pienso que esta confrontación conduzca al inicio de una guerra total, a pesar de que es muy posible que se mantenga una retórica agresiva", dijo el experto.

    Además, subrayó que una guerra no beneficiaría a nadie, ni a Irán ni a Arabia Saudí, ya que podría acabar con toda la infraestructura petrolera de ambos países.

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    Etiquetas:
    conflicto, Oriente Próximo, Irán, Arabia Saudí
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