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    Escalada del conflicto entre Ankara y kurdos (2016) (105)
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    La muerte de un soldado turco en el nuevo frente de la guerra siria contribuyó al aumento de tensiones entre los dos aliados de EEUU —militares turcos y rebeldes kurdos sirios—, lo que pone en riesgo a las fuerzas norteamericanas en la zona y su lucha común contra Daesh, opina Margaret Coker en un artículo para The Wall Street Journal.

    El 27 de agosto, un soldado turco murió y otros tres resultaron heridos cuando su unidad de tanques fue atacada por rebeldes kurdos, conocidos como las YPG (Unidades de Protección del Pueblo kurdo). El 28 de agosto, el Ejército de Turquía llevó a cabo ataques aéreos y de artillería en Siria.

    Los grupos observadores sirios afirmaron que al menos 70 personas, en su mayoría civiles, fallecieron el fin de semana en dichas operaciones. El Ejército otomano afirmó haber acabado con al menos 25 "terroristas", pero no hizo ningún comentario sobre las muertes de civiles reportadas, salvo decir que los comandantes están tomando todas las medidas necesarias para proteger a los no combatientes.

    Según la agencia turca Anadolu, el comunicado de las Fuerzas Armadas del país otomano señala que la ofensiva se está llevando a cabo de conformidad con el derecho internacional y el mandato de autodefensa de Naciones Unidas. Turquía ha sufrido varios ataques terroristas este año y considera como autores a Daesh —organización terrorista proscrita en Rusia y otros países— y el PKK —Partido de los Trabajadores del Kurdistán—.

    Lea también: Turquía responde a las acusaciones de bombardear civiles durante operación en Siria

    Mientras tanto, las autoridades de Estados Unidos no hicieron ningún comentario respecto a la escalada de combates entre las partes, ambas aliadas de EEUU.

    "No está claro qué papel, si lo hay, desempeñó la coalición liderada por EEUU —de la que Turquía es miembro— contra el Estado Islámico en la campaña aérea durante el fin de semana pasado", afirma Coker.

    Los enfrentamientos ponen de relieve la complejidad de la campaña de la coalición para expulsar a Daesh de Siria. Las fuerzas de operaciones especiales norteamericanas están colaborando con las YPG y, a principios de este mes, les ayudaron a expulsar a Daesh de la ciudad de Manbij, ubicada a menos de 20 millas —poco más de 32 kilómetros— de donde se produjo el ataque del 27 de agosto.

    EEUU también apoyó la operación turca puesta en marcha la semana pasada con los combatientes árabes sirios, que son enemigos de las YPG. El objetivo inicial de la iniciativa era 'limpiar' Yarablus, a lo largo de la frontera entre Siria y Turquía, de las posiciones de Daesh.

    Turquía quiere instalar a los rebeldes árabes amigos que luchan entre Manbij y Yarablus como un amortiguador para los grupos kurdos. Se estima que unos 1.000 rebeldes árabes sirios están trabajando con Turquía, que tiene al menos 380 soldados y 40 tanques dentro de Siria.

    Habida cuenta de que otra fuerza militar importante está presente en Siria para llevar a cabo una operación centrada, sobre todo, en su propio interés, y solo en segundo lugar, en la lucha contra el terrorismo, la pregunta es si ese delicado equilibrio puede mantenerse o si la confusión sobre el enemigo real que cada parte está combatiendo convertirá el caos en una tragedia.

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    escalada, guerra, conflicto, Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), Ejército de Turquía, Unidades de Protección Popular (YPG), Turquía, Siria, EEUU
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