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    Los gritos de "¡asesinos, asesinos" y de "¡resistencia, resistencia!" contra la Policía, que no sonaban desde noviembre pasado en una serie de manifestaciones contra el Gobierno, volvieron a escucharse nuevamente en la noche del 9 de septiembre en Bogotá en medio de fuertes disturbios tras la muerte de un abogado en un nuevo caso de abuso policial.

    La situación comenzó el 9 de septiembre en la tarde con una manifestación frente a la estación de policía del barrio Villa Luz, en el noroccidente de Bogotá, donde agentes habrían golpeado en la noche del martes (8) al abogado Javier Ordóñez, de 45 años, luego de que antes dos de ellos lo sometieron en la calle a descargas eléctricas con una pistola tipo Taser cuando caminaba con amigos para comprar licor.

    ​Un video que muestra a Ordóñez en la calle, con dos policías abalanzados sobre él disparándole con una Taser mientras les pedía que no lo hicieran más, se hizo viral en redes sociales, donde los llamados a manifestarse crecieron como una bola de fuego en cuestión de horas hasta terminar en 26 protestas violentas en diferentes sectores de la capital.

    "Lo que pasó anoche en Bogotá no solo es lamentable, es quizás una de las cosas más graves que hayan pasado en la ciudad. Anoche hubo uso indiscriminado de armas", aseguró la alcaldesa Claudia López al presentar un balance actualizado de la situación, en el que precisó que ocho personas murieron y 175 más resultaron heridas en las manifestaciones, 66 de ellas con arma de fuego.

    Para López, tal cantidad de heridos por arma de fuego es algo absurdo que no se observaba "ni en un combate" en plena intensidad de conflicto armado en Colombia, a comienzos del año 2000, pero con el agravante de que anoche quedó en evidencia que tal cantidad de lesionados a bala obedeció al "uso indiscriminado de fuego de la Policía de Bogotá".

    Reforma policial

    La muerte de Ordóñez, sumada a los fallecidos y heridos que dejaron las protestas, suscitó el llamado de la oposición y de varios sectores ante el Gobierno para que se realice una reforma al interior de la Policía.

    "La balacera de anoche de la Policía de Colombia contra jóvenes inermes fue un crimen de lesa humanidad. ¡Basta ya! Se requiere un cambio radical de ese organismo violador de derechos humanos", escribió en su cuenta de Twitter el senador de izquierda Iván Cepeda.

    ​Mientras, el también senador Inti Asprilla, del partido Alianza Verde (centro-izquierda), compartió este día en redes sociales un proyecto de ley que prevé radicar pronto ante el Congreso "por medio del cual se dictan medidas para la prevención y sanción de los abusos en la actividad de policía".

    Sin embargo, muy temprano en la mañana, durante una rueda de prensa televisada, el ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, salió en defensa de la institución y dijo que "los hechos violatorios de la ley en que puedan haber incurrido algunos uniformados, no pueden conducir a la estigmatización general (…) que algunos pretenden hacer de la Policía Nacional".

    Preguntado por los periodistas sobre una eventual reforma al interior de la Policía, Trujillo aseguró que la institución se encuentra en un proceso de fortalecimiento y mejora en en los procedimientos "para brindarle un mejor servicio a la ciudadanía",

    Trujillo también señaló que hubo perfiles en Facebook y otras redes sociales que "están montando una campaña de desprestigio contra la institución", mientras que el general Gustavo Moreno, subdirector Policía Nacional y quien participó en la rueda de prensa con el ministro, sostuvo que desde 2017 ese organismo "se encuentra en medio de una transformación interna para brindar un mejor servicio a los ciudadanos".

    Sin embargo, en la práctica dicha reforma no se observa, y hoy se cuentan por millones los colombianos que desconfían de sus policías, de quienes, dicen en redes, les tienen "miedo" y tildan de "asesinos".

    ¿Quién juzga?

    El caso del abogado Ordóñez recordó el del joven Dilan Cruz, quien el 25 de noviembre de 2019 murió como consecuencia de un perdigón que dos días antes le fue disparado por un capitán del Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) de la Policía y que impactó en su cabeza en medio de una protesta en el centro de Bogotá, lo que a su vez generó revueltas.

    El proceso fue asumido por la Justicia Penal Militar, ya que los hechos en los que resultó muerto el joven se dieron en el marco de un acto de servicio policial, pero la decisión no satisfizo a la parte civil y menos aún a los familiares de Dilan, quienes consideran aún que el caso debió ser abordado por la justicia ordinaria.

    La situación parece que se puede repetir en el caso de los dos patrulleros que sometieron a Ordóñez con descargas eléctricas de la Taser, ya que el hecho también se produjo en medio de una acción policial, pero debido a la poca credibilidad que genera en los ciudadanos la justicia penal militar ya son varias las voces que piden que el caso sea competencia de la jurisdicción ordinaria.

    "Un comportamiento policial abusivo y violatorio de los derechos humanos, con despliegue de fuerza contra los ciudadanos, rompe con la función de la Fuerza Pública. Los hechos conocidos no tienen conexidad con el servicio y la competencia para juzgarlos es de la justicia ordinaria", escribió el procurador General, Fernando Carrillo, en su cuenta de Twitter.

    ​Mientras aún no es claro qué rama asumirá la competencia, Bogotá se alista para pasar una nueva noche tensa, pero que por ahora se observa libre de cualquier asomo del pandemonio que dejó 50 estaciones de Policía afectadas —22 de ellas incendiadas— en la víspera (9 de septiembre).

    Etiquetas:
    violencia, Colombia
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