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    Fragmento de 'Las tropas del generalísimo Suvórov cruzando los Alpes' de Vasili Súrikov (1848–1916)

    Tres casualidades que cambiaron el rumbo de la historia

    CC0 / Wikipedia/Vasily Surikov
    Increíble pero cierto
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    A veces un simple error en los mapas, la curiosidad de un ama de casa o la escasa variedad de libros en una biblioteca pueden provocar acontecimientos capaces de cambiar el rumbo de la historia.

    Sputnik te acerca algunos de los casos más curiosos.

    La mujer de oro

    Entre finales del 1847 y principios de 1848, Mary, la esposa del gerente de una serrería de California, se disponía a preparar un poco de jabón. Al igual que hoy en día, en aquel entonces ese detergente se hacía calentando y mezclando un compuesto de grasas de origen animal y vegetal. Pero a Mery le gustaba experimentar con diferentes hierbas y minerales y esa vez lanzó a la caldera unas piedras amarillentas.

    Al desprenderse de la suciedad, las pepitas lucieron su color dorado original. Eran pepitas de oro. Su esposo, James Marshall, no pudo ocultar el hallazgo y ya para mediados de año se había desatado el fenómeno conocido como la fiebre de oro.

    Como resultado, comenzó la colonización masiva del oeste estadounidense. Se estima que cerca de 300.000 personas se trasladaron a California, lo que provocó que toda la comida producida en la región ahora se vendiese en California. A largo plazo esto causó que Alaska, perteneciente al Imperio ruso, se quedase sin las provisiones provenientes de ese estado. Esta fue una de las razones que empujaron al zar Alejandro II a venderle ese territorio a EEUU en 1867.

    Cartel publicitario del velero California que muestra escenas de la fiebre de oro (aprox. 1850)
    Cartel publicitario del velero California que muestra escenas de la fiebre de oro (aprox. 1850)

    El mapa que cambió el destino de Europa y Latinoamérica

    En 1798, el emperador ruso Pablo I accedió a enviar tropas rusas a Italia y Suiza para frenar la expansión francesa en Europa. La decisión fue tomada como represaría contra Napoleón Bonaparte, quien en su camino a Egipto había ocupado la isla de Malta, en donde residía la Orden de los Caballeros Hospitalarios de la cual Pablo I era Gran Maestre.

    Los destacamentos rusos se dividieron para tomar dos rutas distintas: la italiana, dirigida por el futuro generalísimo ruso Alexandr Suvórov, y la suiza, a cargo de Alexandr Rimski-Korsakov. Según el plan, los generales debían unir sus fuerzas en la ciudad de Zúrich, para juntos atacar las fuerzas del mariscal André Massana. No obstante, el general austriaco Franz von Weyrother, un aliado, le ofreció a Suvórov una ruta, basándose en un mapa que contenía un camino inexistente.

    Como resultado, Suvórov llegó tarde al lugar del encuentro y las tropas de Rimski-Korsakov fueron derrotadas por las fuerzas francesas que lo superaban en número, casi el doble. De llegar Suvórov a tiempo, las tropas rusas habrían igualado a las francesas y, junto con las austriacas, probablemente hubiesen vencido. Esa derrota hizo cambiar la política exterior del zar Pablo I, que abandonó la Segunda Coalición contra Napoleón y le abrió paso a la conquista del continente.

    Debido al error cartográfico, Europa se vio sumida en 15 años de combates conocidos historiográficamente como las Guerras Napoleónicas. La subsiguiente guerra de independencia española contra el primer Imperio francés fue el gatillo que, entre otras cosas, provocó la lucha independentista contra la metrópolis de las colonias hispanas en América.

    La pequeña biblioteca y el renacimiento del catolicismo

    En mayo de 1521, el noble guerrero español Ignacio de Loyola cayó herido en la Batalla de Pamplona cuando defendía la ciudad de las tropas navarras y francesas dirigidas por el general André de Foix. En el combate fue alcanzado por una bala de cañón que pasa entre sus dos piernas, rompiéndole una e hiriéndole la otra. En menos de una semana cae el castillo y de Loyola es trasladado a su casa, donde recibe sus primeras curas.

    Después de varias operaciones, sus piernas lograron ser salvadas y mientras se recuperaba Ignacio pidió que le trajeran libros de romances sobre caballeros, pero la biblioteca local solo poseía 'La vida de Cristo' del cartujo Ludolfo de Sajonia, y el 'Flos Sanctorum' ('Lecturas sobre los Santos') de Jacobo de Vorágine.

    Bajo la influencia de esos libros, el guerrero de Loyola se replanteó toda su vida de soldado, haciendo una autocrítica de ella. Según cuenta en su propia biografía, ahí sintió un enorme deseo "de imitar los santos, no mirando más circunstancias que prometerse así con la gracia de Dios de hacerlo como ellos lo habían hecho", que más tarde le llevarían a fundar la Compañía de Jesús, conocida comúnmente como la orden de los jesuitas.

    Esta orden jugó un papel decisivo en la Contrarreforma o Reforma católica y frenó la expansión del protestantismo por Europa. Hoy en día, la Compañía de Jesús es la mayor orden religiosa masculina católica. Su actividad se extiende a los campos educativo, social, intelectual, misionero y de medios de comunicación. 

    Fragmento de 'La conversión de san Ignacio de Loyola' de Miguel Cabrera (1695-1768)
    CC0 / Wikipedia/Miguel Cabrera
    Fragmento de 'La conversión de san Ignacio de Loyola' de Miguel Cabrera (1695-1768)

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    Etiquetas:
    catolicismo, historia, Fiebre del oro, Guerras Napoleónicas, Compañía de Jesús, Ignacio de Loyola, Alexandr Suvórov, Napoleón Bonaparte, California, Alaska, España, Francia, EEUU, Rusia
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