13:39 GMT +313 Diciembre 2019
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    Marine Le Pen y Emmanuel Macron, candidatos a la presidencia de Francia

    Macron copia el ideario de Le Pen y critica a la izquierda

    © REUTERS / Eric Feferberg/Pool
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    Emmanuel Macron critica abiertamente la actitud de la izquierda francesa sobre la inmigración y abre un debate que busca frenar a Marine Le Pen en las próximas citas electorales.

    Si hay un tabú en Francia que desde hace más de 30 años frena la discusión abierta y racional entre partidos, medios de comunicación, sindicatos y organizaciones no gubernamentales es el de la inmigración.

    Abordar el aumento espectacular de inmigrantes instalado en territorio francés, denunciar la situación en que malviven los ilegales que no han recibido el permiso de residencia o insinuar la "inseguridad cultural" que el multiculturalismo provoca entre la ciudadanía eran argumentos ignorados con la habitual excusa de que "hacen el juego del Frente Nacional" (ahora Reagrupamiento Nacional, RN), de Marine Le Pen.

    El presidente francés ha sorprendido hasta a sus propias filas con una declaración de intenciones que parece querer destapar la tapa de la olla que retenía los temores y el enfado de la mayoría de los franceses que, en todas las encuestas de opinión llevadas a cabo desde hace lustros, se muestran partidarios de regular la entrada de refugiados y de emigrantes en su país.

    Los burgueses no viven con los inmigrantes

    "No son los burgueses los que tienen un problema con los inmigrantes, pues no se cruzan con ellos. Son las clases populares las que viven con ellos". Con estas palabras, —más propias de la retórica marxista— anunciaba Macron su intención de abordar el problema ignorado o utilizado solo electoralmente por alguno de sus antecesores, como el conservador Nicolas Sarkozy, que no tradujo en actos sus discursos sobre el asunto.

    Las tropas macronianas siguen desarrollando la tesis "nacionalpopulistas" del jefe del Elíseo, con argumentos hasta ahora solo en boca de ciudadanos o políticos que eran sistemáticamente acusados de defender ideas de extrema derecha. Así, el diputado de La República en Marcha LReM), Didier Guillaume insistía: "¿A quién le queman los coches? ¿Quién vive en barrios donde se desarrolla el tráfico de drogas? No son los ricos, ni los ministros o diputados; son los pobres, los trabajadores pobres y los que viven gracias a la ayuda económica pública".

    Emmanuel Macron, hasta el momento, había repetido el discurso "buenista" que ahora denuncia. En declaraciones que la prensa desempolva estos días, se recuerda su antiguo convencimiento de que "la emigración es una fuente de riqueza", o que "los refugiados son una fuerza" (para el país), e, incluso, que "la inmigración no debe inquietar a la población".

    El discurso actual es muy diferente: "No tenemos derecho a no mirar este problema de frente"; "pretendiendo ser humanista a veces se es demasiado laxo"; "hay una cierta soberbia de la izquierda para no abordar este problema".

    Un barco con migrantes en el Mediterraneo
    © REUTERS / Sea-Watch.org/Handout
    Para el gobierno, la mayoría de las peticiones de asilo provienen de ciudadanos de Afganistán, Georgia, Albania, Guinea Conakri o Costa de Marfil. Solo Afganistán vive una situación de guerra, lo que para París significa —descubren ahora— "que existen redes". De tráfico de personas, claro.

    Además, de las frases escogidas, el presidente francés ha subrayado que "mientras la inmigración en Europa se ha dividido por cinco desde 2015, en Francia ha aumentado en un 50%".

    Francia, paraíso social para inmigrantes

    El problema, además, es que las cifras oficiales no son exactas, como denuncian investigadores, digamos, neutrales. A pesar de todo, las conocidas son espectaculares. En 2018 se concedieron 255.000 permisos de residencia. De las 100.000 personas cuya demanda de asilo fue denegada en un año, solo un 15% abandonó suelo francés.

    Los diputados y portavoces de LReM han utilizado también el argumento económico para acompañar la campaña de la inmigración. Así, se pone de relieve que la ayuda médica gratuita fue disfrutada por 320.000 personas en 2017, lo que da una idea sobre el número de ilegales. Coste total para las arcas del Estado en este apartado, 1.000 millones de euros anuales. Algunos ministros dicen abiertamente que habría que revisar ese concepto "sin suprimirlo íntegramente".

    La ayuda económica personalizada para cada asilado supone un gasto total de 500 millones de euros al año. La cifra dedicada a los menores no acompañados (40.000 según las últimas cifras) es de 2.000 millones de euros. Cada persona acompañada fuera del territorio moviliza un gasto de 14.000 euros.

    El líder del Partido por  la Libertad, Heinz-Christian Strache,  la líder de Reagrupación Nacional, Marine Le Pen y el líder de ultraderecha italiana, Matteo Salvini
    © REUTERS / Alessandro Garofalo
    Marine Le Pen interpreta el giro de Emmanuel Macron como "una estrategia para la campaña electoral de las presidenciales de 2022. La jefa de RN, la única formación política que supera al partido del presidente cuando la oposición no decreta "el cordón de seguridad anti-Le Pen", ve por una parte cómo Macron le roba parte de su discurso; por otra, se congratula de que la inmigración forme parte, por fin, del debate político sin censuras mentales.

    La ceguera de la izquierda

    La izquierda, la mayoría de los medios de comunicación, la mayoría también de los "expertos" universitarios a los que esos medios dan la palabra en exclusiva, deberán adaptar su discurso al cambio del presidente. Pero poco se puede esperar de una izquierda dividida y sin fuerza para hacer valer sus ideas. Y sobre inmigración, menos.

    Maniobra electoralista o no, algunos intelectuales que se han manifestado sobre el problema migratorio, a pesar de la capa de recriminación continua que marginaba sus ideas, consideran que la iniciativa de Macron es positiva. Laurent Bouvet, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Versalles y conocido ensayista defensor del laicismo, subraya que por primera vez se habla de la inmigración como un hecho geopolítico y social que debe ser tratado políticamente.

    Bouvet, que ha denunciado siempre "la ceguera de la izquierda sobre la inmigración y todo lo que concierne a la identidad colectiva", dice que el argumento de "hacer el juego del FN" se convirtió en un anatema para descalificar al que sugería entrar en el debate. "Ello explica en parte —recalca— "el fracaso histórico de la izquierda en los últimos años".

    Por su parte, Marine Le Pen propone la celebración de un referéndum sobre la cuestión con preguntas claras y precisas: Sí o no al derecho de suelo (que concede la nacionalidad francesa a cualquier niño nacido en territorio francés); sí o no al reagrupamiento familiar (que permite traer a Francia a toda la familia de cada persona con permiso de residencia); sí o no al control de fronteras.

    La Asamblea celebrará un debate sobre inmigración a partir del 30 de septiembre. Será el momento de comprobar si el nuevo discurso de Emmanuel Macron se traduce en hechos.

    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

    Etiquetas:
    política interna, crisis migratoria, política migratoria, Marine Le Pen, Emmanuel Macron, Francia
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