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    Terroristas yihadistas del grupo Daesh

    Daesh, una amenaza sin precedentes

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    Francisco Herranz
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    La guerra civil siria quedaba muy lejos hasta que sus tentáculos letales llegaron a Europa, atacando discotecas en París.

    Ahora todo el mundo se pregunta cuál es esa nueva amenaza terrorista y hasta dónde es peligrosa.

    El conflicto en Siria arrancó en marzo de 2011, encendido por las revueltas conocidas como la Primavera Árabe. Con el paso del tiempo, las protestas contra el Gobierno del presidente Bashar Asad se transformaron en una rebelión militar donde actúan, además de políticos opositores a Damasco y milicias kurdas, al menos dos organizaciones islámicas radicales: el Estado Islámico (Daesh en árabe, proscrito en Rusia) y el Frente Al Nusra. Ambos grupos son musulmanes suníes (enfrentados a los chiíes). Combaten entre sí, aunque comparten la interpretación yihadista del salafismo es decir, apoyan el combate armado con el objetivo de 'purificar' los países islámicos tanto de gobiernos que consideran 'sucios' como de toda ocupación extranjera.

    Algunos comandantes de Al Nusra eran originalmente miembros del Estado Islámico de Irak, el grupo predecesor del Ejército Islámico, que también es conocido como Estado Islámico de Irak y el Levante o ISIS, según sus siglas en inglés. Sin embargo, cada vez más analistas le llaman el Daesh, el acrónimo del nombre en árabe al-Dawla al-Islamiya al-Iraq al-Sham, conscientes de que esa denominación es aborrecida por los yihadistas porque en su idioma suena mucho a la palabra "machacar" o "pisotear". En esencia, Al Nusra fue una subsidiaria del Estado Islámico, hasta que se apartó de su lado.

    Más aquí: Occidente provocó el fortalecimiento del extremismo islámico

    Al Nusra es fundamentalmente una filial en Siria de Al Qaeda, la red creadora de los atentados del 11-S, que actualmente tiene "delegaciones" en Afganistán, Pakistán, Yemen, Irak, Somalia y en el Magreb. Pero el Estado Islámico también tiene sus propias "sucursales" o "wilayas" (provincias) en el Cáucaso o en Nigeria, donde los grupos radicales asentados en estos territorios han manifestado su adhesión a la dirección.

    Al Nusra se ha especializado en preparar 'mártires' o 'shahidi', que se inmolan con artefactos explosivos en operaciones contra cuarteles del Ejército regular de Siria o contra edificios de la Administración. A veces el atentado suicida no es más que un sabotaje, cuyo propósito es generar confusión para tomar otras zonas o instalación estratégica.

    "El ISIS no es Al Qaeda. No es una consecuencia o una parte de esa organización islamista radical más antigua, ni representa la siguiente fase en su evolución. Aunque Al Qaeda sigue siendo peligrosa —especialmente sus filiales en el norte de África y Yemen- el ISIS es su sucesor y representa la amenaza yihadista post-Al Qaeda". Esa es la opinión de Audrey Kurth Cronin, experta en terrorismo y profesora de la Universidad George Mason.

    Las redes terroristas, como Al Qaeda, generalmente sólo tienen docenas o cientos de miembros, atacan a civiles, pero no mantienen un territorio y no pueden enfrentarse a unas fuerzas militares regulares. El Estado Islámico, por contra, dispone de 30.000 combatientes, controla amplias zonas de Irak y Siria, mantiene un amplio dispositivo militar y controla líneas de comunicación. Es mucho más que un grupo terrorista, es un pseudoestado dirigido por un ejército convencional.

    El Estado Islámico se acerca cada vez más a las costas del Mediterráneo. Se ha hecho fuerte en Raqqa (Siria) y Mosul (Irak). Su líder, Abu Bakr al Bagdadi, ha instaurado el Califato cuyo objetivo principal es destruir la sociedad occidental, y las culturas, costumbres y religiones que están en contra de la sharia o ley islámica. Sus huestes se han hecho tristemente famosas por decapitar a extranjeros de prácticamente todas las nacionalidades, desde estadounidenses a chinos, pasando por británicos o noruegos. Ya han incluido a ciudadanos rusos. También suelen quemar a sus enemigos en fosas comunes y perpetran otras aberraciones como crucifixiones, lapidaciones y la esclavitud sexual.

    Entre Al Qaeda/Al Nusra y el Estado Islámico también subsisten diferencias de índole histórico. Al Qaeda surgió tras la invasión soviética de Afganistán en 1979. El ISIS apareció gracias a la invasión estadounidense de Irak en 2003. En principio prometió obediencia a Osama bin Laden pero luego mutó cuando las tribus suníes decidieron apoyar a los soldados norteamericanos en la lucha contra los yihadistas. La renovación se gestó en las cárceles.

    Infografía: Estado Islámico

    Las metas e intenciones de ambas entidades son también bien distintas. "Mientras que Al Qaeda pretende consolidarse como la vanguardia de la insurgencia global que movilice a las comunidades musulmanas contra el gobierno secular, el Estado Islámico, por contra, busca controlar un territorio y crear un estado islámico suní 'puro' gobernado por una interpretación brutal de la sharia", explica Audrey Kurth Cronin.

    «Nunca una organización terrorista había tenido antes tanto poder. Con los atentados de París hay un cambio cualitativo. El Daesh como organización nunca había atentado fuera de los países musulmanes, pero ahora golpea también a enemigos lejanos, como Al Qaeda. Y hay que decir que el Daesh les ha hecho buenos…», asegura el general Miguel Ángel Ballesteros, director del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE), centro dependiente del Ministerio de Defensa de España. "El Daesh representa el mayor desafío al que nos enfrentamos desde la Guerra Fría", añade.

    «Los atentados de París van a marcar un antes y un después respecto a la supervivencia del Daesh. Este pseudoestado construido en la frontera sirio-iraquí es muy débil militarmente, por lo que la invocación por Francia a la defensa colectiva de la Unión Europea incluida en el Tratado de Lisboa, junto con la colaboración y coordinación con Rusia de las acciones contra el Daesh, son probablemente el inicio de su fin», estima el teniente coronel Francisco Berenguer, analista principal del IEEE.

    Siguiente pregunta: ¿Cómo se financia el Estado Islámico? Principalmente a través de la exportación de petróleo, de la que sacan entre uno y 3 millones de dólares diarios de beneficio. Utiliza los canales clandestinos que creó el difunto presidente iraquí Sadam Husein para evitar años de sanciones internacionales. También ha saqueado los bancos de Mosul, las ruinas de Palmira y explotan las minas de fosfatos que controlan. No duda tampoco en recaudar impuestos a propietarios y productores, a granjas y a compañías para que tengan servicios básicos como luz, agua y telefonía. Su 'patrimonio' puede llegar a ascender a los 7.000 millones de dólares. Son por tanto autosuficientes. Aunque resultan impredecibles e irresponsables, funcionan como una estructura estatal. Son capaces de contratar a empleados y pagarles sus sueldos con regularidad. Tienen ministerios, policías, economistas… y cuentan con un arsenal de 2.600 carros de combate y vehículos blindados, en su mayoría abandonados por el Ejército iraquí.

    Otra característica novedosa del ISIS radica en su fuerte capacidad de adaptación a las tecnologías del siglo XXI. Las redes sociales, como Facebook, YouTube, Twitter o Instagram juegan un papel muy importante en el proceso de reclutamiento de nuevos terroristas. Sus vídeos son muy sofisticados. "El Daesh ha conseguido la mayor concentración de yihadistas de la historia, con miembros de 100 países implantados en células en 18 países. Es eficaz en la captación y el ritmo se ha acelerado un 70% este año [2015]", admite Sergio Sánchez, asesor de Comunicación en el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), los servicios secretos españoles. ¿Por qué es fácil la captación de adeptos? "Hay una fascinación entre los jóvenes por los movimientos asociados a la violencia. Lo mismo ocurre en Latinoamérica con los narcos", responde Sánchez.

    La mayoría de quienes participan o se sienten atraídos por el Estado Islámico son adolescentes o veinteañeros; un 89% es activo online, y de ellos un 70% usa a diario los medios sociales pasando un total de 19 a 20 horas semanales en Internet, según los datos que publica el conocido escritor y periodista palestino Abdel Bari Atwan en su libro Islamic State: The Digital Caliphate.

    La organización dispone de una impresionante división de propaganda y captación, una división más experta en el mundo digital que muchos gobiernos occidentales. Se mueve con soltura por la llamada 'Red Oscura'. Desarrolla sus propias aplicaciones para teléfonos y diferentes sistemas de mensajería. Produce 94.000 tuits al día, y aunque los proveedores cancelan sus cuentas proselitistas, éstas se reproducen como si fueran el monstruo de la Hidra.

    Esta amenaza sin precedentes también se ha adaptado a los nuevos tiempos. Se hace cibernética. "Estamos en un momento pre-11-S en el ámbito cibernético. Está claro que los terroristas quieren utilizar medios cibernéticos para causar cuanta más destrucción posible a nuestras infraestructuras", subraya John Carlin, vicefiscal de la División de Seguridad Nacional del Departamento de Justicia de Estados Unidos.
    Otra terrible alternativa subyace en el posible uso de armas de destrucción masiva. En Siria se han producido y almacenado armas químicas y biológicas. Algunas de ellas podrían caer en las funestas manos del Estado Islámico, dispuesto a utilizarlas en Europa y en otros puntos del planeta, empleando las rutas de los traficantes de drogas. No es un amago. Es su pretensión. Y Francia se lo ha tomado muy en serio. De ahí la advertencia explícita del primer ministro de Francia, Manuel Valls, en su discurso ante la Asamblea Nacional del pasado 19 de noviembre, cuando solicitó a los diputados extender el estado de emergencia en la guerra contra el ISIS.


    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

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    Frente al Nusra, exportación de petróleo, armas de destrucción masiva, reclutamiento, redes sociales, terrorismo yihadista, Daesh, Al Qaeda, John Carlin, Francisco Berenguer, Miguel Ángel Ballesteros, Audrey Kurth Cronin, Osama bin Laden, Manuel Valls, Bashar Asad, Sadam Husein, Abu Bakr al Bagdadi, mar Mediterráneo, Irak, Siria