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    Protestas en Bielorrusia tras las elecciones (162)
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    Las protestas contra el presidente de Bielorrusia, Alexandr Lukashenko, resuenan con fuerza en las ciudades del país. Las zonas rurales continúan con su actividad, pero no se mantienen ajenas a lo que está ocurriendo. Sputnik se adentró en el pueblo natal del mandatario para conocer la opinión de sus habitantes sobre la situación en el país.

    Alexandría es una recóndita aldea de la Bielorrusia rural. Nombrada así en honor a uno de los tres emperadores rusos llamados Alejandro, esta localidad es el lugar al que llaman casa cientos de habitantes, y por sus calles jugaba una vez el actual presidente de Bielorrusia.

    Allí conocemos a Víktor Milteau, cuyos antepasados llegaron a tierras bielorrusas huyendo de Napoleón. Dos siglos después de aquello, Víktor, como es tradición en su familia, se gana la vida como tractorista desde su temprana adolescencia y vive como cualquier bielorruso del entorno rural.

    Víktor Milteau, tractorista de la localidad bielorrusa de Alexandría
    © Sputnik / Galia Ibragimova
    Víktor Milteau, tractorista de la localidad bielorrusa de Alexandría

    Ahora ese estilo de vida se ve amenazado por unas protestas contra el presidente del país que entorpecen el normal desarrollo de su actividad. El eco de los protestantes se oye incluso en Alexandría, donde la pequeña nieta del campesino repite una de las premisas de los manifestantes: "¡Cambios! ¡Cambios!".

    Aldea rural Alexandría, Bielorrusia
    © Sputnik / Galia Ibragimova
    Aldea rural Alexandría, Bielorrusia

    "Le pregunté a mi nieta si entendía que los cambios pueden ser a mejor y a peor. Se puso pensativa y me dio la razón", comenta Milteau. El tractorista recuerda cómo el cambio que supuso la llegada de Lukashenko al poder en la difícil década de 1990 sí fue un cambio a mejor gracias a que el presidente no "desperdició" las tierras que él y otros campesinos trabajan poniéndolas en manos de oligarcas.

    Por su parte, Liubov Sávelieva intenta entender desde la perspectiva del ciudadano de a pie la motivación de las protestas y la necesidad de cambio que estas tienen.

    Liubov Sávelieva, guía para periodistas en la aldea de Alexandria, Bielorrusia
    © Sputnik / Galia Ibragimova
    Liubov Sávelieva, guía para periodistas en la aldea de Alexandria, Bielorrusia

    "Sigo sin entender qué cambios concretos quiere la juventud de las ciudades. Tienen todo a un paso: universidades, teatros, clubes nocturnos (…) Nuestra gente [de la aldea] solo quiere estabilidad y paz", declara Liubov, quien llegó a la localidad de Alexandría por amor y quien no echa de menos demasiado la vida de su ciudad natal desde entonces.

    Al otro lado del río Dniéper se encuentra Kopís, el otro pueblo de la infancia de Lukashenko y donde este nació.

    Con los años, la vida en el pueblo ha ido mejorando. Ahora cuentan con un hospital reformado, la gente tiene trabajo y ya hace tiempo que los locales no se sorprenden al entrar a las tiendas y verlas llenas de productos. Y es que, cuando Lukashenko llegó al poder, Bielorrusia, como todas las exrepúblicas soviéticas, tenía importantes problemas de abastecimiento y de muchos otros tipos.

    Una de esos habitantes es Olga Kovalévskaya. Dedicada a preparar la arcilla para que los alfareros del pueblo la puedan trabajar, Olga disfruta ahora de su trabajo sin las preocupaciones que trajo el período posterior a la caída de la unión soviética, pero ve en las protestas fantasmas del pasado.

    Olga Kovalévskaya, natural de la localidad bielorrusa de Kopís
    © Sputnik / Galia Ibragimova
    Olga Kovalévskaya, natural de la localidad bielorrusa de Kopís

    Le preocupa que la crisis actual traiga de vuelta la inestabilidad. Repite sin cesar que no quiere que vuelva la década de 1990. Y es que, opina la habitante de la aldea, no hay ninguna alternativa razonable a Lukashenko. Eso no vale para convencer a sus hijos, sin embargo, que simpatizan con la causa de los protestantes.

    "Mi hija ha cumplido 35 años hace poco. Aún me guarda rencor porque cuando era pequeña yo no le prestaba la suficiente atención. Pero yo quería lo mejor para ella, quería ganar dinero para los niños (…) Ahora mi alma está tranquila y me dedico a lo que me gusta", comenta Kovalévskaya.
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    Etiquetas:
    gobierno, protestas, Bielorrusia, zonas rurales
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