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    ROMA (Sputnik) — El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, se presentó en la Cámara Baja sin ponerse la mascarilla, con lo cual suscitó el descontento de los diputados de la oposición en medio de la pandemia del coronavirus.

    Los diputados de la Liga, el partido de la oposición más popular del país, se pusieron a gritar "mascarilla, mascarilla", al ver que Conte no la tenía.

    El presidente de la Cámara Roberto Fico acotó que el jefe del Ejecutivo podía intervenir sin la protección si respetaba la distancia necesaria con otras personas.

    Restablecida la calma, Conte inició su discurso, en el que defendió el enfoque gradual que adoptó su Gabinete en cuanto al levantamiento de las medidas de cuarentena, introducidas para frenar la propagación del COVID-19.

    "Todavía estamos dentro de la pandemia, no hemos salido", afirmó el primer ministro.

    Conte aprovechó la ocasión para agradecer a los médicos y enfermeros que están combatiendo el coronavirus en todo el país.

    Además, Conte declaró que el Gobierno no permitirá que las medidas contra el COVID-19 sean más laxas a nivel local que a nivel nacional.

    "Medidas menos restrictivas y contrarias a las normas nacionales" no son posibles, dijo Conte.

    Según sus palabras, las autoridades nacionales calificarán tales medidas "ilegítimas a todos los efectos".

    Al mismo tiempo, el 29 de abril el ministro de Asuntos regionales, Francesco Boccia, comunicó a los gobernadores que las regiones podrán elegir opciones diferenciadas" en cuanto al relance de las actividades a partir del 18 de mayo, basándose en el principio "menos contagios, más aperturas y viceversa".

    Boccia advirtió que las medidas regionales deberán ser coherentes con los decretos gubernamentales, de no ser así, el Ejecutivo impondrá la eliminación de aquellas cláusulas que vayan contra sus disposiciones.

    Esa misma tarde la gobernadora de Calabria Jole Santelli emanó una disposición muy contradictoria que permite la apertura de los bares y restaurantes de la región a partir del 30 de abril, mientras el último decreto del Gobierno prevé que el sector de la restauración podrá reanudar sus actividades tan solo a partir del 1 de junio.

    La decisión de Santelli fue criticada inmediatamente por los alcaldes y la oposición local, según la cual la ordenanza "está fuera de cualquier lógica y (…) olvida cualquier sentido de responsabilidad institucional". 

    Desde el inicio de la pandemia, en Italia se registraron 203.591 casos de contagio con el COVID-19, entre ellos 27.682 fallecidos y 71.252 recuperados.

    Etiquetas:
    protestas, Italia, Giuseppe Conte
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