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    Malcolm Rifkind y Jack Straw (Archivo)

    Sueldos dobles de parlamentarios amenazan a la democracia, advierte una ONG británica

    © AFP 2017/ LEON NEAL, JUSTIN TALLIS
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    El último escándalo de tráfico de influencias en Reino Unido forzó este martes la dimisión del exministro británico Malcolm Rifkind como presidente del Comité Parlamentario en Inteligencia y Seguridad, pero su impacto repercutirá en el resto de la sociedad.

    "Es un riesgo muy real y de gran envergadura para nuestra democracia", advierte a Sputnik Nóvosti Alexandra Runswick, directora de Unlock Democracy, organización independiente con sede en Londres que hace campaña a favor de los derechos y libertades democráticas.

    Rifkind había intentado salvar su prestigioso puesto como supervisor de las agencias secretas de Reino Unido pese a ser suspendido del grupo parlamentario conservador el día anterior, cuando se desveló su disposición a cobrar una remuneración a cambio de su influencia política.

    El veterano parlamentario y también exministro británico, el laborista Jack Straw, fueron filmados subrepticiamente por unos periodistas que fingieron ser representantes de una empresa china dispuesta a pagar alto por sus respectivos servicios de asesoría.

    En sendas conversaciones frente a cámaras ocultas, que se emitieron por televisión la noche del lunes, ambos diputados ponen sus extensos contactos a disposición de los empresarios chinos por tarifas superiores a los 6.000 euros por día.

    En Reino Unido se permite el trabajo remunerado al margen de la actividad parlamentaria, por la que los diputados cobran unos 80.000 euros anuales más otro tanto adicional en dietas y subvenciones.

    Pero abusar de la influencia política con ánimo de lucro está prohibido y ambos casos fueron remitidos a la oficina de control ético parlamentario.

    "Cuando los segundos empleos de un diputado se perciben como otra vía para que las corporaciones compren acceso e influencia se pone en riesgo la democracia", apunta Runswick.

    "El público presiente desde hace tiempo que los parlamentarios escuchan a los grandes empresarios y donantes de los partidos antes que a los residentes de sus distritos electorales y estos dos nuevos casos refuerzan esta extensa percepción", sostiene la activista democrática en comunicación con esta agencia.

    Los sondeos de opinión confirman las investigaciones de Unlock Democracy. De acuerdo con You Gov, solo el 24% de británicos tiene la confianza de que los diputados trabajan a favor de la ciudadanía.

    Otra encuesta, del instituto Ipsos Mori, refleja que el 72% de los consultados no cree que los diputados digan la verdad y el 33% opina que la mayoría de los cargos electos utiliza su poderío político en su beneficio particular.

    Runswick propone aplicar las mismas reglas de austeridad a la clase política. "Los que reciben subsidios estatales pierden gradualmente las ayudas cuando sus ingresos superan ciertos límites. ¿Por qué no podemos tener un sistema similar para los diputados?", cuestiona.

    "Si se les permite tener un segundo trabajo, el contribuyente no debería subvencionar su sueldo parlamentario", protesta a Sputnik Nóvosti la directora de Unlock Democracy.

     

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