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    Un médico denuncia que tras una entrevista de radio recibió una normativa de 2003, aún vigente, en la que se apremia a evitar "cualquier impacto negativo cuando este surja".

    No es nuevo. El protocolo lleva redactado desde 2003. Sin embargo, ha vuelto tomar fuerza estos días. A José Ángel Satué, médico internista del hospital de Fuenlabrada (localidad del sur de Madrid), le entregaron la normativa después de participar en un programa de la cadena SER. Era un simple recordatorio de cómo se debía comportar a la hora de hablar con medios de comunicación, pero escondía una llamada de atención. "Si después de dar una entrevista la dirección de vuestro hospital os diera en mano este papel, ¿qué haríais?", preguntaba Satué, coordinador sectorial de sanidad en el grupo socialista municipal.

    En ella, se hace hincapié en que "el profesional nunca actuará por su cuenta" y que será "el responsable de comunicación" quien contacte con la persona más adecuada. Además, "siempre debe contar con la autorización del centro". Se ha de promover, indican, "una imagen positiva" y amortiguar "cualquier impacto negativo cuando éste surja". En el comunicado se pide también un seguimiento de la publicación o emisión para conocer el "tratamiento dado a la información" y su "alcance" en la opinión pública.

    Cuando el periodista no siga "el cauce adecuado" e intente contactar directamente con el profesional sanitario, éste tendrá que "reorientarle" hacia el gabinete para que gestione la entrevista y estará obligado a hacerlo "lo antes posible" al responsable de comunicación, "a efectos de orientar y adecuar la actividad informativa". Unas directrices que no tienen nada de raro, pero han levantado cierto revuelo.

    ​En realidad, el protocolo acordado es lo normal: los medios suelen dirigirse al responsable de prensa para acordar cualquier intervención. Lo curioso es que se recuerde después de todos estos años y que se obtengan declaraciones parecidas a las del médico. "He hablado con el sindicato. Por lo visto, estaba genial tu propuesta, pero ahora con lo que está diciendo Ayuso (Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad), no sé por dónde saldrán los tiros", responde a Sputnik una enfermera de un hospital madrileño, en alusiones a esta normativa.

    "Sí, es que como la Comunidad tenía tantas denuncias de trabajadores, ahora Ayuso ha dicho que no podemos hablar con ningún medio de comunicación", asevera esta mujer por mensaje telefónico, que llega a afirmar que han mandado "un escrito al correo" con estas normas. Más tarde se desdice, pero insiste en el miedo de ella y sus compañeras. Consultado a la Consejería de Sanidad, la respuesta es la misma que cuando se publicó en un periódico nacional: "Esta noticia es falsa", alertan, justificando que "el plan es de hace 17 años, de 2003", que "actualmente no se aplica" y que "no se ha dado ningún tipo de instrucción en este sentido".

    ​Jorge Carlos Mora, responsable del sindicato de enfermería SATSE en el hospital Infanta Leonor, aclara que no hay una directriz exclusiva, pero que el texto tiene aún vigencia. "Es normal que si te quita tiempo de tu puesto de trabajo o es algo que gestionar, se haga a través de comunicación", explica, "pero cuando sales del trabajo tienes la libertad de expresión para decir lo que quieras".

    ​El portavoz asegura que hay más tensión ahora y que en su propio centro corrió un mail con advertencias después de que una enfermera publicara un vídeo arengando contra las manifestaciones de Núñez de Balboa. "Cuando sabes que algo no estás haciendo bien, tu respuesta es la de intentar parar las opiniones. Aquí, por ejemplo, llevamos tiempo quejándonos de que hay una sala de UCI cerrada", zanja, subrayando que las condiciones mencionadas para aparecer en público no son nuevas.

    "Como profesional sanitario, puedes hacer declaraciones sin autorización de Comunicación fuera de tus horas de trabajo, fuera de las instalaciones y sin uniforme o logotipo. Si las haces dentro, Comunicación tiene que conocerlo y acompañar al medio. Hay sentencia del Tribunal Supremo", sostiene Virginia Olmedo, directora de este departamento en el Hospital Clínico San Carlos.

    No siempre ha de ser así, según la Plataforma en Derecho de la Libertad de Información (PDLI), que remite a las palabras de Joan Barata, uno de sus miembros, al diario Público. En él se explicaba que cualquier persona tiene derecho a comunicar cuestiones de interés público a un periodista sin tener que haber pasado antes por ningún filtro. Un ejemplo son las denuncias por mala praxis o casos de corrupción. En estas situaciones, el asunto no llegaría a ver la luz si no lo cuenta alguien, ya que el cometido de la gerencia es proteger a la entidad de cualquier hecho que le pueda afectar negativamente.

    "Cualquier institución puede y debe tener sus protocolos de comunicación para cuidar los mensajes que se envían al exterior. En este sentido, que haya normas internas forma parte de lo normal y de lo legítimo", remarcaba el integrante de la PDLI.

    Barata indicaba que en España no hay una legislación vigente clara que proteja a los informadores y recomendaba que se presenten como confidenciales. En cualquier caso, advierte, no sería sancionable ni se podrían tomar represalias contra el trabajador denunciante.

    "Somos el personal los que en ocasiones tenemos que explicar y hacer públicas algunas situaciones para que se conozcan y se valoren", agregaba al mismo periódico Lorenzo Armenteros, de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG). En la misma línea se posicionan desde la federación de Sanidad de Comisiones Obreras (CCOO). Aseveran, tal y como han expresado en otras ocasiones, que "hay quien ha recibido el correo" y que no se puede tratar de amedrentar así a los sanitarios.

    Carlos Velayos, otro facultativo del hospital de Fuenlabrada, coincidía con José Ángel Satué: "Recientemente he tenido una conversación al respecto con la responsable de comunicación del hospital. Me venían a 'recordar' lo mismo que dice ese papel. Mi respuesta: 'De todas formas yo voy a seguir hablando a título personal con aquellos medios de información que considere'. Y la suya: 'Por supuesto, siempre que no se incluya el sobrenombre de médico de Fuenlabrada. A título personal, como ocurre como miembros de vuestras sociedades científicas y demás, no hay problema'. Yo no soy el portavoz del hospital, pero es aquí donde trabajo y eso no lo oculto".  

    ​Se le sumaban unas cuantas réplicas iguales. Satué ha querido concluir con el debate con otro mensaje en el que decía: "Ahora que tengo nuevos seguidores y que, según la Comunidad de Madrid, no necesito su tutela para comunicar cosas, vuelvo a poner la entrevista que me hicieron en junio para el periódico de mi ciudad natal". En ella abogaba por "mirar a largo plazo e invertir en ciencia, en investigación".

    "Lo asistencial, lo investigador y lo docente es una pata más del sistema, y lo investigador siempre es un poco la cenicienta. En diez años nos hemos quedado en el chasis tanto en sanidad como en investigación", sentenciaba en la charla de junio. 
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