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    Toda España avanza en el proceso de desconfinamiento (185)
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    BARCELONA (Sputnik) — España avanza estos días en su reapertura al resto del mundo con el levantamiento de restricciones con su vecino Portugal y la perspectiva de comenzar a recibir viajeros de 13 países de fuera de la UE esta semana.

    El 1 de julio se reabrieron las fronteras de la Unión Europea a un grupo de países considerados "seguros", una medida que el Gobierno de Pedro Sánchez se prepara para activar poco después de levantar barreras con su vecino ibérico.

    Se trata de dos eventos muy significativos y esperados por el sector turístico, uno de los principales motores económicos del país con la representación de más del 12% del PIB (producto interior bruto) nacional.

    El Ejecutivo de Pedro Sánchez prevé movilizar más de 4.250 millones de euros para salvar la temporada estival en España, un reto que depende exclusivamente de la reactivación del flujo de viajeros con el extranjero.

    España y Portugal reconectan tras un bloqueo sin precedentes

    Diez días después de la apertura con el resto de países del espacio Schengen, España y Portugal reactivaron sus conexiones terrestres y aéreas con un ceremonioso acto en el que participaron Pedro Sánchez y António Costa, al frente de los respectivos gobiernos.

    Ambos países retomaron el contacto el 1 de julio después de más de tres meses de bloqueo de fronteras, dejando atrás lo peor de la pandemia, aunque marcados por la aparición de rebrotes del virus en los dos territorios.

    En Galicia, que acumula la mitad del tráfico terrestre hispanoluso, las barreras se levantaron para miles de viajeros transfronterizos pese a que el consejero de Sanidad de la región había manifestado en una entrevista su preocupación por la situación en el país vecino.

    Tras haber sido uno de los países europeos que tenían más controlado el virus, Portugal experimenta estas semanas un importante rebrote en Lisboa y pasó a ser el segundo país de Europa en número de contagios por habitante.

    La 'Raya' de 1.214 kilómetros que delimita España y Portugal había permanecido cerrada desde el 17 de marzo con excepción de algunos pasos habilitados para transporte de mercancías y trabajadores transfronterizos.

    Desde su cierre, los municipios fronterizos reclamaban la vuelta de las conexiones entre territorios que por su proximidad viven del comercio y los servicios que genera el paso de viajeros extranjeros.

    "Es un reencuentro entre vecinos, entre hermanos, entre amigos", manifestó en el acto de reapertura el primer ministro portugués, que recordó que la "prosperidad compartida" de los países depende de esta frontera.

    Quedó como estampa de esta reapertura la llegada de los primeros peregrinos al Camino de Santiago desde primera hora de la mañana, o la feria semanal de Valença que se llenó de españoles que celebraron así poder volver a cruzar la frontera.

    El Gobierno ultima su reapertura al resto del mundo

    Tras el levantamiento de barreras con el espacio Schengen, España estaba pendiente de que los Estados miembros llegaran a un consenso sobre la lista de los países que podrán traspasar de nuevo las fronteras europeas.

    Los elegidos fueron finalmente:

    • Tailandia,
    • Argelia,
    • Australia,
    • Canadá,
    • Corea del Sur,
    • Japón,
    • Georgia,
    • Montenegro,
    • Nueva Zelanda,
    • Ruanda,
    • Serbia,
    • Túnez,
    • Uruguay,
    • Marruecos,
    • China.

    De todos estos, el Ejecutivo español mantendrá de momento vetada la entrada desde Marruecos y China por cuestiones de reciprocidad, ya que estos países todavía mantienen cerradas sus fronteras a los ciudadanos europeos.

    "España seguirá la reciprocidad y se abrirán las fronteras cuando estos estados permitan la entrada a sus territorios", afirmó en una rueda de prensa la portavoz del Gobierno, María Jesús Montero.

    Con la lista consolidada, la apertura de las fronteras españolas a países ajenos al espacio Schengen se producirá previsiblemente este viernes, 3 de julio.

    El Gobierno se retrasó en la publicación oficial de una orden que regule estas llegadas debido al ajustado plazo con que la UE acordó los países.

    El organismo de Sanidad Exterior será el encargado de vigilar la vuelta de los viajeros internacionales con un claro objetivo: evitar que el virus pueda entrar en España ahora que la situación epidemiológica está controlada.

    Alrededor del 20% de los contagios registrados a diario en España son importados del extranjero y se espera que estos "supongan una parte importante de los nuevos casos", según advirtió en una rueda de prensa el portavoz de la crisis del coronavirus, Fernando Simón.

    Aunque la entrada de casos "no se puede evitar", dijo Simón, el Gobierno ha diseñado un operativo para controlar al máximo los casos sospechosos de la enfermedad.

    Se extrema la seguridad en los aeropuertos

    Se desplegarán exhaustivos controles en las llegadas de los aeropuertos, que incluyen un registro de cada viajero mediante un cuestionario a través de una aplicación móvil y una evaluación visual para detectar síntomas físicos del COVID-19.

    También se procederá a tomar la temperatura de todos los recién llegados, una medida que otros países ya habían adoptado desde el inicio de la pandemia.

    Los casos sospechosos se someterán a un examen médico que determinará si deben pasar una prueba PCR para detectar una posible infección.

    El objetivo de la aplicación móvil es que sea más fácil contactar con los pasajeros que se hayan sentado cerca de una persona infectada durante el vuelo.

    Cerca de 1.500 vuelos llegaron a los aeropuertos españoles el 1 de julio, la mayoría procedentes de destinos nacionales o de la Unión Europea y el espacio Schengen, mientras que los de terceros países fueron principalmente casos de repatriaciones.

    Según explicó en una entrevista al medio digital El Diario el subdirector de Sanidad Exterior, Fernando Carreras, la previsión del Gobierno es que una vez España comience a aceptar a viajeros externos de la UE "claramente haya un incremento de viajeros".

    Las compañías aéreas y el sector turístico español en general tiene ganas de recuperar un verano que llega sentenciado por el crecimiento de la pandemia a nivel mundial.

    El Gobierno se lanza al mercado turístico estival con la estrategia de situar a España como un destino seguro ante el coronavirus pese a haber sido uno de los países más azotado por la pandemia.

    España logró en 2019 un récord de llegada de turistas extranjeros, con casi 84 millones de visitas que generaron un gasto de más de 92.300 millones de euros y posicionaron al país como segundo destino a nivel mundial.

    Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística indican que solo entre abril y mayo se perdieron alrededor de 15 millones de turistas y más 15.100 millones de euros en ingresos.

    Las previsiones de la Cámara de Comercio española son todavía más negras, ya que apuntan a que la pandemia arrebatará en 2020 unos 83.000 millones de euros al turismo español.

    Pese a la gravedad de las pérdidas, las autoridades españolas se muestran confiadas en que la reapertura escalonada de las fronteras permitirá recuperar la actividad económica y salvar parte del verano.

    Se da por hecho, no obstante, que la recuperación será floja porque de momento quedarán fuera de las fronteras españolas importantes exportadores de visitantes como son Rusia, Estados Unidos o México.

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