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    España prorroga el estado de alarma por el coronavirus (165)
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    La epidemia se ralentiza en España, pero sus residencias de ancianos siguen siendo un grave foco de contagio y fallecimientos que, a falta de una cifra oficial, ya superan los varios miles a nivel nacional. Los responsables de estos centros atribuyen la tragedia a que las autoridades sanitarias los han abandonado.

    "Somos conscientes de que se ha abandonado a las personas mayores en las residencias en cuanto a apoyos sanitarios que eran necesarios para atenderlos, no es una creencia ni una opinión, sino una verdad palmaria", afirma en declaraciones a Sputnik el presidente de la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales, José Manuel Ramírez.

    Desde el comienzo de la emergencia sanitaria en España, los hogares comunitarios habitados por casi 400.000 ancianos fueron epicentro de contagios, con contados casos que un mes más tarde se traducen en varios miles de fallecidos.

    Aunque el Ministerio de Sanidad todavía trabaja en un balance que refleje la cantidad de víctimas, la mayoría de las regiones españolas comenzaron a ofrecer sus propios recuentos, que demuestran el terrible impacto del COVID-19 en este colectivo.

    Sin datos oficiales sobre el impacto en las residencias

    La Comunidad de Madrid, que es la más afectada por el coronavirus en España, cifró en 4.260 el total de personas fallecidas en el último mes con síntomas de COVID-19 en centros de la región.

    En un mes habitual, la cifra de muertes en las residencias de mayores de la capital se sitúa alrededor de las mil personas, un número cuatro veces inferior.

    En los geriátricos de Cataluña, por ejemplo, fallecieron 1.407 usuarios, una de cada tres muertes por coronavirus en la región, mientras que en Castilla y León perdieron la vida 1.286 residentes.

    Es una situación que se repite a nivel nacional: Castilla-La Mancha reconoció 323 decesos y comunidades como Aragón, Valencia, Extremadura, Andalucía y País Vasco registraron alrededor de 200 cada una.

    A falta de una cifra oficial, los recuentos ofrecidos por las distintas comunidades sitúan en más de 8.000 el balance de personas mayores fallecidas en estos centros desde el comienzo de la crisis, más de la mitad de los 15.800 muertos a nivel nacional.

    Los responsables de los centros, foco de críticas

    Desde los hogares de ancianos lamentan que la opinión pública les haya señalado como culpables de esta situación después de unas polémicas declaraciones de la ministra de Defensa, Margarita Robles, donde explicó que militares españoles habían hallado cadáveres durante las tareas de desinfección que hacen en estos centros.

    Las residencias, lugares pensados para que los mayores convivan durante los últimos años de vida, se han convertido en el ojo del huracán de lo que algunos coinciden en definir como una "tragedia".

    "No son en ningún caso culpables de la falta de atención sanitaria a sus residentes en un sistema sanitario actualmente desbordado", defiende el presidente de la Asociación de Directores y Gerentes de Servicios Sociales.

    Desde hace semanas, esta asociación reclama a las administraciones que se dote a las residencias de apoyo técnico, personal y material para abordar con éxito la atención de un colectivo tan vulnerable.

    "Nosotros no tenemos ningún caso, solo una señora en aislamiento preventivo porque tenía fiebre. Hace 8 días informamos de esto a Sanidad y al Ayuntamiento, pidiendo un test para la señora, pero nos dicen que no tienen", explica a Sputnik la responsable de higiene sanitaria de una residencia de la ciudad de Barcelona, que pide no ser identificada.

    En este centro donde conviven 90 señoras dicen sentirse "abandonados" por la administración, que no facilitó el diagnóstico del único caso sospechoso entre sus residentes y tampoco de los profesionales que son "potenciales transmisores".

    Denuncian que hasta la fecha solo recibieron por parte de las autoridades 400 mascarillas y delantales desechables.

    "Es inadmisible y cruel culpabilizar de falta de atención a quienes cuidan de ellos", dice Jiménez sobre la situación de los más de 200.000 trabajadores de estos centros en España.

    Falta de recursos sanitarios para proteger a residentes

    Pese a activar medidas de prevención, una vez el virus entra en estos centros es difícil evitar su transmisión sin los medios adecuados.

    ​"Nos quieren atribuir la categoría de centro sanitario cuando no lo somos. Somos centros sociales, un servicio que sustituye al hogar para estas personas. No somos hospitales. Y si los hospitales no dan abasto, ¿cómo vamos a hacerlo nosotros?", critica Nuri Oliver, directora y trabajadora social de la residencia Vibentia Mullerat de Barcelona.

    En esta residencia de 25 personas, desde el 13 de marzo no están permitidas las visitas de familiares y se redujo el personal a un grupo de trabajadores esenciales que acude al centro, mientras que el resto trabaja de forma telemática con el fin de minimizar el riesgo de contagio.

    "De momento no tenemos ningún caso de sospecha. Pero tampoco tenemos test, así que en realidad no sabemos si tenemos casos asintomáticos", cuenta la directora del centro. De momento, lo único que pueden hacer es tomar la temperatura dos veces al día a todos los usuarios.

    Esta trabajadora social se muestra "indignada" con la gestión de la crisis desde el Gobierno y asegura que "se dejó morir a mucha gente" hasta que los datos de decesos en residencias llegaron a los medios de comunicación.

    Desde el sector denuncian que mientras los centros sigan careciendo de medios necesarios para afrontar la pandemia, las muertes seguirán produciéndose a diario.

    Es una realidad de la que las autoridades sanitarias fueron conscientes desde el inicio de la pandemia.

    "Si el virus entra en una residencia, tanto la letalidad como la incidencia es mucho mayor que en el resto de la población. Por este motivo, debemos protegerles", aseguraba en rueda de prensa a mediados de marzo el responsable de Alertas Sanitarias del Gobierno, Fernando Simón.

    Nuri Oliver destaca la impotencia que sienten los cuidadores de su residencia y de muchas otras ante una realidad de la que se advirtió a nivel mundial: los mayores corrían el mayor riesgo ante el coronavirus.

    "La gente mayor que dijeron que era la más vulnerable acabó siendo la menos protegida", concluye.
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    pandemia de coronavirus, coronavirus en España, España, ancianos
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