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    España es un país de 505.990 kilómetros cuadrados. De 47.100.396 millones de habitantes. Tierra de Cervantes o de García Lorca, pero también de Verdaguer, Castelao u Ormaechea. No solo es la casa del español, sino también del catalán, el gallego, el euskera y otras lenguas más allá de la oficialidad.

    Y es que, en España, no todo se reduce al español, única lengua oficial del Estado. Ni tampoco al catalán, gallego y euskera, mediáticas y cooficiales en sus comunidades autónomas. Alejadas del ojo público e, incluso, del imaginario, existen otras lenguas mucho menos conocidas que las anteriores.

    Escondidas, por lo general, en el ámbito rural, estas no tienen la visibilidad que tienen las otras cuatro. Idiomas considerados en peligro de extinción por Naciones Unidas, que el viernes 21 de febrero celebra el Día Internacional de la Lengua Materna. Una jornada para celebrar el multilingüismo, pero también para defender las lenguas que están al borde de la desaparición. Según la organización internacional, el 43% de las 6.000 que se hablan en todo el mundo.

    ​En España, tres lenguas están en peligro para la organización internacional: el aranés, el aragonés y el asturleonés. Un trío que no suma ni 700.000 hablantes y que sufre los efectos del olvido administrativo y la inmigración. Idiomas que se han visto desplazados por el español y que no quieren aparecer en el mapa de la Unesco de lenguas en peligro en negro. En ese color aparece el guanche, hablado por los primeros pobladores de Canarias, y que actualmente, aunque vive en los nombres y topónimos del archipiélago, no es más que un recuerdo del pasado precolonial.

    Lenguas y dialectos en España
    Lenguas y dialectos en España

    El asturleonés

    Al amparo de la Cordillera Cantábrica y los Montes de León, se sigue hablando en asturleonés. Era la lengua del Reino de León hasta que la unificación de este con el reino de Castilla, donde nació el español, relegó a este idioma al ámbito privado. Así, el asturleonés sobrevivió en los hogares de Asturias y las provincias castellanoleonesas de León y Zamora, aunque también en Portugal, en la localidad de Miranda do Douro. Tres territorios en los que vive una realidad distinta. Mientras que en Asturias y Castilla y León está protegida, en Portugal está considerada lengua oficial.

    "Es la parte más pequeña y la que goza de un mayor estatus, gracias al reconocimiento legal del Estado portugués. Ellos la llaman la segunda lengua de Portugal", afirmó Inaciu Galán, escritor, periodista y miembro de la organización Iniciativa pol Asturianu.

    Y, precisamente, una nueva denominación legal del asturiano, variante del asturleonés en Asturias, es lo que defiende esta asociación y lo que se lleva buscando desde hace años. "La oficialidad nos facilitaría las cosas", aseguró Galán, quien dijo que tan solo les falta un voto para conseguir los tres quintos con los que modificar el Estatuto de Autonomía y conseguir la cooficialidad.

    Un sí que permitiría dar pasos de gigante a una lengua despreciada durante años. Y es que, durante el franquismo, la escuela se dedicó a desprestigiar el idioma.

    "Se castigaba su uso, se hacía repetir frases cuando se decía algo en asturiano…Un mensaje que caló en la sociedad y generó una mala percepción del idioma. Se han tardado muchas décadas en revertir estas ideas", aseveró el literato.

    Motivo por el que los hablantes de mayor edad, que son los que más lo hablan, llegaron a tener una visión negativa de su propio idioma. Algo que, sin embargo, parece no afectar a los asturianos más jóvenes. El 80% de los menores de 25 años están a favor de oficializar el asturiano. Un sector de la población que se ha criado con clases de asturiano en el colegio, programas de radio y televisión en esta lengua, películas dobladas, su introducción en los grados de Filología y Magisterio…y desde este año con un examen oficial de acreditación de nivel. Prueba a la que se presentarán unas 700 personas según Galán.

    ​Sin embargo, sigue habiendo muchos peros. En medios, no existe programación infantil y el asturiano no tiene presencia en el prime-time. En la universidad, es complicado presentar una tesis doctoral en este idioma. En la administración, no es fácil registrar a un niño o una niña con un nombre en asturiano. Problemas que llegan a la propia asignatura.

    "Aunque se imparte en casi un 100% de los centros públicos asturianos, su situación es mala. En el colegio, la asignatura compite con materias como 'Cultura asturiana', que debería ser complementaria. Después, en la secundaria, donde la matriculación baja del 60% al 20%, se puede escoger entre asturiano o francés, entre otras. Los alumnos elegirán una lengua extranjera antes y más en una comunidad autónoma donde el 90% los jóvenes se van a trabajar fuera", comentó Galán.

    Y es que, de momento, solo se han dado pasos. "Tímidos" para Galán. Porque, según él, la lengua sigue estando desprotegida a nivel institucional: "Hay que conseguir que pase del ámbito privado al ámbito oficial. No se puede quedar solo en los hogares de la gente".

    El asturleonés ronda entre los 250.000 y los 600.000 hablantes. Cifra difícil de calcular, porque algunos hablan amestao, mezcla entre el dialecto asturiano y español. Una comunidad lingüística cuyo grueso vive en Asturias, porque cuanto más se viaja al sur más se diluye. Los avances conseguidos en Asturias no se han dado en Castilla y León, donde, a pesar de la protección, el leonés no está escolarizado y no tiene presencia en prensa, radio o televisión. Su supervivencia pasa por el trabajo de las asociaciones de defensa de la lengua. 

    Y, al final, todo pasa por la oficialidad. En Asturias y en Castilla y León. Desde la garantía de su enseñanza hasta la obtención de un presupuesto para la Academia de la Llingua Asturiana. Como sentenció Galán: "En el ámbito estatal si una lengua no es oficial, no existe".

    El aranés

    Al otro lado del mapa de España se encuentra otra de las lenguas en peligro de España. En lo más recóndito del Pirineo catalán, a más de 2.000 metros de altitud, resuena el aranés. Esta variante del occitano, lengua del sur de Francia, es el idioma de los habitantes del Valle de Arán. Y así sería durante muchos años, en los que el aranés era prácticamente el único vehículo de comunicación de una de las zonas más aisladas del país. La apertura en 1948 del túnel de Vielha abrió el valle y, al igual que permitió que facilitó la llegada de turistas y mercancías, rompió la exclusividad del aranés.

    El poderoso turismo de nieve, encabezado por la estación de esquí de Baqueira Beret, enriqueció a sus habitantes y atrajo a trabajadores venidos de otras partes de España. El español se convirtió en la lengua materna principal de este recodo de los Pirineos, aunque el aranés no se ha perdido. "Actualmente lo hablan unas 3.000 personas. 2.000 le dan un uso social, pero unos 8.000 le dan un uso instrumental", aseguró Francés Boya, síndico del Valle de Arán, el jefe de la administración autónoma de esta comarca.

    Tradición oral wanai, Venezuela
    © Foto : Difusión Centro de la Diversidad Cultural del Gobierno de Venezuela
    Boya también es escritor en aranés y un defensor de esta lengua y la cultura de esta comarca pirenaica. Según él, la situación de esta variante del occitano no es buena. El idioma se enfrenta a un desuso progresivo y la cooficialidad en toda Cataluña, que goza desde 2010, no parece haber ayudado mucho.

    "Tenemos varios debates abiertos sobre este tema, porque es cierto que la cooficialidad en Cataluña no ha tenido ningún impacto en Arán en la creación de políticas concretas", comentó el síndico, que dijo estar en contacto con la Direcció General de Política Lingüística de la Generalitat de Catalunya.

    Según Boya, "el aranés sufre". Los recursos que reciben para el potenciar el uso social de la lengua han descendido de 100.000 a 60.000 euros. La presencia en los medios de comunicación es escasa. Aunque uno de los grandes problemas, según el síndico, es la estandarización del occitano, del que es un dialecto: "Este proceso conlleva muchos peligros. En su momento, la Generalitat apostó por la estandarización y lo hizo sin acuerdos. Cuando la lengua es débil, esto puede tener efectos perversos entre la relación entre el hablante y la lengua".

    Sin embargo, no todo es negativo. La creación de una zona educativa propia ha sido clave a la hora de transmitir el aranés a los más jóvenes. "Hay que cosas que ajustar como la coordinación lingüística entre los diferentes niveles educativos o la falta de profesionales, pero, sin duda, es un avance", reconoció Boya, que también habló de proyectos como nuevos canales en redes sociales u obras de teatro en el colegio para impulsar el aranés, ya que más allá de su aprendizaje se tiene que potenciar su uso entre los niños y niñas de la comarca.

    ​Una lengua que según él tiene que encontrar su sitio a raíz del cambio del modelo económico en el valle: "Está muy relacionado con la ganadería, la actividad primaria…El nuevo sistema económico y social hacen que el aranés tenga que resituarse en el espacio". El túnel de Vielha abrió el Valle de Arán al mundo, pero también aisló, un poco más, al aranés.

    El aragonés

    Y no muy lejos del valle catalán, también en los Pirineos, el aragonés vive una situación similar al aranés o el asturleonés. Nacida entre las montañas, esta lengua fue la principal del primitivo Reino de Aragón. Sin embargo, la llegada al poder de la castellana familia de los Trastámara haría que poco a poco el aragonés fuera sustituido por el español en la corte, lo que le llevaría a convertirse en un idioma rural y mal visto en las altas esferas.

    Opacado por la lengua de Castilla, el aragonés va reduciendo poco a poco su área y actualmente se concentra en el norte de las provincia de Huesca y Zaragoza.

    "Hay núcleos poblacionales que lo usan de forma masiva. Echo, el Valle de Benasque, la comarca de Ribagorza… y otras zonas del Alto Aragón en las que está latente y al poco que rasques encuentras hablantes", indicó Chuse Inazio Nabarro, escritor en aragonés y presidente del Consello d'a Fabla Aragonesa.

    El literato comentó que este idioma no pasa por su mejor momento. Si bien es cierto que en las últimas décadas el aragonés ha contado con una mayor producción literaria o con la promoción por parte de la Dirección General de Política Lingüística de Aragón, el idioma pasa por su peor momento "biológico": nunca había tenido tan pocos hablantes.

    "Es una lengua muy envejecida. La transmisión intergeneracional está rota", lamentó Nabarro, quien cree que tan solo quedan entre 10.000 y 15.000 personas que lo utilicen.

    La despoblación es un fenómeno que afecta al Alto Aragón y por ende al aragonés.

    Para mantener la lengua viva, el aragonés tiene que llegar a las nuevas generaciones. En los colegios de las comarcas de la fabla aragonesa, 500 infantes estudian el idioma, pero según Nabarro es bastante deficiente: "Las clases se dan fuera del horario lectivo y, aunque se ha duplicado el número de matriculados, no hay profesores. Además, no se ha conseguido que los alumnos que acaban el curso muestren una plena competencia lingüística en aragonés".

    Tampoco ayuda la mínima presencia en los medios de comunicación o la ausencia de un modelo lingüístico común. Aunque lo que más daña es la falta de un reconocimiento público por parte de las instituciones.

    "Un escrito en aragonés no puede ser premio nacional de Literatura, porque no es una lengua oficial. Hasta que no se arregle esto la transición política en Aragón no habrá acabado, ya que hay un grupo de personas cuyos derechos cívicos no están cubiertos", argumentó el presidente del Consello d'a Fabla Aragonesa.

    ​Nabarro reconoció que a veces le da miedo volver a según que enclaves del Pirineo, porque igual no encuentra a nadie que hable en aragonés. "Llevamos 40 años de democracia y esto se está muriendo delante de nuestros ojos y oídos", sentenció.

    Premisa aplicable no solo a la fabla, sino a todos los idiomas minoritarios de España. Una triste sentencia para el patrimonio cultural de España, que va más allá de las aventuras de Don Quijote de la Mancha. 

    Etiquetas:
    cultura, idiomas, idioma español, extinción, UNESCO, peligro, lenguas
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