En directo
    España
    URL corto
    0 190
    Síguenos en

    "Llevamos unos días sin parar, desde la película no nos han dejado de llamar y de mandar mensajes", cuenta a Sputnik Diego Armando García, responsable del departamento de márquetin de Bonilla a la vista. Esta compañía gallega ha disparado sus ventas tras aparecer en la película 'Parásitos'.

    Varias imágenes se han hecho virales de la noche de los Óscar. Una de ellas es la de Bong Joon-ho, el director surcoreano de Parásitos, mirando atónito uno de los cuatro premios que ganó el pasado día 10 de febrero. Su película, estrenada en 2019, superó con estos galardones a grandes figuras de Hollywood como Martin Scorsese o Quentin Tarantino.

    A miles de kilómetros del teatro Kodak de Los Ángeles o de las calles de Seúl donde se desarrolla la película, otra instantánea pasó pronto de móvil a móvil y de ahí a la prensa nacional e internacional: en una secuencia del largometraje, durante una comilona de los protagonistas, aparece en el suelo una lata de patatas fritas. La marca, Bonilla a la vista, es originaria de un pueblo gallego, al noroeste de España. Establecida en A Coruña, esta compañía de casi un siglo de existencia exporta mensualmente ocho toneladas del producto a Corea del Sur.

    "Nació en 1932 de la mano de Salvador Bonilla", cuenta por teléfono desde la fábrica Diego Armando García, responsable del departamento de márquetin. A media tarde, este heredero del negocio acaba de atender a una televisión española y a distintas entrevistas de prensa. El éxito de Parásitos también ha sido el de su empresa.

    • Lote de patatas Bonilla a la vista.
      Lote de patatas Bonillas a la vista.
      © Sputnik / Cortesía de Patatas Bonilla a la vista
    • Un trabajador de Bonilla a la vista pela patatas.
      Un trabajador de Bonilla a la vista pela patatas.
      © Sputnik / Cortesía de Bonilla a la vista
    • Fábrica de patatas Bonilla a la vista en A Coruña
      Fábrica de patatas Bonilla a la vista en A Coruña.
      © Sputnik / Cortesía de Bonilla a la vista
    1 / 3
    © Sputnik / Cortesía de Patatas Bonilla a la vista
    Lote de patatas Bonillas a la vista.

    "Llevamos unos días sin parar", se excusa, "desde la película no nos han dejado de llamar y de mandar mensajes. Es una alegría". En realidad, la sorpresa fue relativa: patatas Bonilla a la vista tenía un contrato desde 2016 con una distribuidora surcoreana (que también lleva reparte por otros países de la zona como China o Japón) para exportar ocho toneladas al mes del producto. Y su acogida allí, según Diego Armando García, es "magnífica".

    "Solo hay que ver la campaña publicitaria que hubo y cómo hacen cola en tiendas para comprarlas", exclama el portavoz.

    Lata de patatas Bonilla a la vista en la película 'Parásitos'
    Un fotograma de la película 'Parásitos' donde se ve la lata de patatas Bonilla a la vista.

    No todo empezó tan a lo grande. Al revés: los inicios no tuvieron nada de megalómano. Salvador Bonilla, desde Ferrol, tenía toda la zona de Galicia controlada con su puesto de patatas fritas y churros. Y en 1932 abre su primer local fijo en esta localidad gallega de unos 66.000 habitantes. El negocio prospera y llegan más: un hotel, alguna cafetería y otra tienda en A Coruña, la capital. Uno de los símbolos es la moto Guzzi con la que ya César —el hijo de Salvador y apodado El Capitán, que sigue al frente con 87 años— reparte patatas y churros. Hasta que en 1988 se establecen en Arteixo y amplían la producción.

    "La primera vez que vendimos más allá de Galicia fue en 2012, que salimos a Barcelona", recuerda ahora Diego Armando García.

    En 2013 se abrió al mercado anglosajón, hasta Estados Unidos. Y en 2016 les contacta Farm Factory, la distribuidora surcoreana. "Vino a España a visitar muchas fábricas de producción y eligió la nuestra", comenta el portavoz. Le convenció su calidad. "Es todo artesano, cortado a mano", incide Diego Armando García. Artesano y con tres ingredientes nada más: patata, aceite de oliva y sal marina.

    © REUTERS / Matt Petit/A.M.P.A.S.
    Gracias a esta combinación y al peculiar envase, se han curtido en secciones gourmet. "Somos un producto caro (las latas de 500 gramos cuestan 13 euros) y creo que eso es lo que se quería representar en la película", confiesa García. Parásitos, una fábula de la desigualdad con toques de suspense y humor negro, contrata la vida de dos clases sociales. Y una de ellas tiene este género más exclusivo. "Empezamos a mandar seis toneladas al mes. Ahora nos han pedido ocho", dice. Eso se traduce en unas 27.550 latas y bolsas. "Y cuestan hasta 25 euros, al cambio", añade, refiriéndose a ese público potencial al que se dirigen, el "medio-alto". "Por eso, el objetivo del director era contextualizar el ambiente", indica.

    Con el estreno en españa de Parásitos, el teléfono se desbordó.

    "Cada día había alguien nos mandaba la captura de los momentos en que aparecen", ríe.

    Y también los medios de comunicación, llegando a ser noticia en The Guardian u otras publicaciones extranjeras. "En estos días se ha notado una barbaridad. Por ejemplo, los pedidos por la web a particulares han crecido más de un 100%. A lo mejor antes eran 20 al día y ahora son 250", apunta. Sin embargo, no pretenden alterar su modo de funcionar: "Queremos seguir igual, dando el mismo producto, y si piden algo que no podemos soportar, no lo hacemos", matiza. 

    En su carrera se han negado a poner sabores o alterar las pautas de producción. Solo han cedido, en Corea del Sur, a sacar una línea de latas de patatas de 375 gramos: "Nos decían que era más manejable para el consumidor", defiende. Esta inesperada promoción, sostiene, es beneficiosa, sobre todo, para generar empleo. "Exportamos un total 540 toneladas de patatas por todo el mundo. Somos una plantilla de 110 trabajadores. Hace poco éramos 25 en producción y ya somos 30. La contratación sube", explica, asombrado por el alcance de una película tanto como su director con el Óscar.

    Etiquetas:
    empresa, patatas, Premios Óscar, premio, película, parásitos
    Normas comunitariasDiscusión
    Comentar vía SputnikComentar vía Facebook