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    Un equipo de expedición de la misión Mars Desert Research Station

    La española que estudió Marte en pleno desierto de Utah

    © Foto : MDRS Crew 205-Maria Grulich
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    La distancia media entre la Tierra y Marte es de 225 millones de kilómetros. La temperatura marciana, entre -140 y 23 ℃. Condiciones que obligan al ser humano a prepararse a fondo y poner a prueba su resistencia si quiere colonizarlo. Entre ellos, una española: Natalia Larrea Brito, líder de la misión Mars Desert Research Station (MDRS).

    La misión se desarrolló en febrero en la MDRS, una estación situada en pleno desierto de Utah, en Estados Unidos, y con la que la Mars Society lleva a cabo simulaciones en las que se emulan, en la medida de lo posible, las condiciones de vida en el planeta rojo. Larrea Brito explica a Sputnik que, por equipos, las tripulaciones que son escogidas viven en aislamiento y realizan proyectos de investigación relacionados con la exploración espacial.

    La Mars Society, que colabora con las principales agencias espaciales como la NASA y con investigadores y expertos con la vista puesta en la colonización de Marte, seleccionó a Larrea Brito y a otras siete personas "en base a su trayectoria profesional y académica", explica. La española fue elegida como International Emerging Space Leader de la misión y permaneció en la MDRS dos semanas.

    Natalia Larrea, de las Mars Society
    © Foto : MDRS Crew 205-Maria Grulich
    Natalia Larrea, de las Mars Society

    El objetivo, explica, fue realizar diversos proyectos de investigación en un espacio muy reducido, todos ellos relacionados con la dinámica de grupo, con el liderazgo, con la astronomía, con el cultivo de plantas y con protocolos que las futuras tripulaciones en misiones análogas podrán poner en práctica.

    "Durante la misión, uno tiene que acostumbrarse a operar en aislamiento, en un recinto reducido, con recursos limitados como, por ejemplo, el agua, la comida —que es enlatada y deshidratada—, comunicaciones con el exterior, etc. No obstante, la adaptación fue rápida y trabajamos muy bien como equipo", explica.

    Está claro que una misión —sea de las características que sea— en el desierto de Utah no deja de ser una misión en la Tierra, en casa, y no a cientos de millones de kilómetros en el espacio. "Los desafíos no son los mismos", puntualiza la española. Pero sí se pueden simular diversos aspectos, añade. Las misiones se realizan en aislamiento casi sin contacto con el exterior. Los recursos, insiste, son limitados. El agua y la comida se han de racionar y no se tiene constantemente contacto con el exterior. "Solo teníamos comunicación con 'mission control' al final del día para mandar los informes con los resultados de las operaciones y la aprobación de la planificación para el día siguiente", dice.

    La tripulación de Natalia Larrea
    © Foto : MDRS Crew 205-Maria Grulich
    La tripulación de Natalia Larrea

    Para salir al exterior, tenía que haber un motivo específico y de peso, "como por ejemplo tener que reparar algo en el exterior de la base o un objetivo científico", dice, como puede ser explorar el terreno o recoger muestras geológicas. Algo que será necesario, desde luego, cuando toque pisar el planeta rojo. Hasta para salir al exterior de la MDRS tenían que usar trajes espaciales. Eso sí, simulados. Lo que significa que no estaban presurizados como los que usan los astronautas pero que "sirven para simular como ejercicio ciertos aspectos de las operaciones".

    La MDRS fue levantada a principios de la década de 2000 y a ella acuden periódicamente grupos de científicos para llevar a cabo investigaciones sobre el terreno. Se espera que la que encabezó Larrea Brito en febrero aporte algo al objetivo a largo plazo de las agencias espaciales y de varias empresas privadas: mandar misiones tripuladas a Marte. Pero la científica sabe que "todavía queda tiempo para ello". Y es que existen muchos desafíos que hay que solventar e, incluso, tecnologías que todavía han de producirse para conseguir colonizar el planeta rojo.

    "El objetivo actual por parte de la mayoría de las agencias espaciales y de diversas empresas privadas es desarrollar una presencia sostenible alrededor y sobre la Luna en la próxima década como paso intermedio a futuras misiones tripuladas a Marte", dice.

    Ejemplo de ello es el proyecto ruso SIRIUS-19, en el que toma parte una tripulación de seis miembros que permanecerá encerrada durante cuatro meses en un módulo espacial construido en el campus del Instituto de Problemas Médico-Biológicos de Moscú y con el que se espera simular un vuelo a la Luna. Larrea no descarta en un futuro poder participar en misiones análogas de mayor duración como la rusa. "Sería una experiencia única", insiste.

    Una expedición de la MDRS
    © Foto : MDRS Crew 205-Maria Grulich
    Una expedición de la MDRS

    "Misiones análogas como SIRIUS son importantes para entender los efectos y los riesgos a los que se enfrentarán los astronautas y cosmonautas durante misiones espaciales de larga duración. Ayudan a prepararse para este tipo de misiones", explica. Y es que los astronautas son también humanos y el papel que juega la psicología, la dinámica de grupo y el liderazgo es determinante.

    Larrea Brito acabó en la MDRS tras licenciarse en ingeniería de Telecomunicaciones en la Universidad Alfonso X El Sabio de Madrid y cursar un máster de ingeniería aeroespacial en la Universidad McGill de Montreal (Canadá) gracias a una beca del banco La Caixa en 2011 que le permitió formar parte del proyecto NASA Academy. Durante la misión en la MDRS estuvo acompañada de otra española: la ingeniera Victoria Triviño.

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    colonización, NASA, Marte, EEUU