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    Manifestaciones tras el referéndum Brexit

    "El auge de los referéndums refleja la crisis de la democracia representativa"

    © REUTERS/ Dylan Martinez
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    Las convocatorias a la ciudadanía para definir el Acuerdo de Paz en Colombia, la pertenencia del Reino Unido a la Unión Europea, la reforma política en Italia o la independencia de Cataluña, ponen en evidencia la crisis de la democracia representativa, más que suponer un avance de los mecanismos de democracia directa.

    Esto es lo que dijo a Sputnik Yanina Welp, directora para América Latina del Centro de Investigación sobre Democracia Directa de la Universidad de Zúrich, quien analizó las principales convocatorias de 2016.

    ¿Se puede hablar de un fortalecimiento de la democracia ante el auge de los Mecanismos de Democracia Directa (MDD) para resolver cuestiones clave?

    Esa puede ser la punta del iceberg, pero en realidad, tiene que ver con la crisis de la democracia representativa.

    Mi impresión sobre estas últimas convocatorias es que inmediatamente viene la crítica de que la ciudadanía no puede decidir, no tiene competencia y no tiene suficiente información. Pero cuando miramos las consultas, una cosa son las obligatorias o activadas por la ciudadanía, y otra el caso del Brexit o del Acuerdo de Paz, que fueron activadas por el primer ministro o el presidente.

    Entonces nos ponemos a discutir si la ciudadanía está o no está preparada, pero en realidad son los representantes los que han fallado. Después se adjudica el fallo a la ciudadanía, pero hay una trama mucho más compleja.

    ¿Influye el hecho de que no haya una tradición en el uso de estos mecanismos, como en Colombia?

    En el caso de Colombia, son muy pocas las consultas que se registran, pero sin embargo han tenido una intención refundacional. En 1957, tras la dictadura de Gustavo Rojas Pinilla, el acuerdo para retornar a la democracia se aprobó mediante plebiscito. En 1991, la nueva Constitución también se promovió mediante un movimiento de estudiantes que se llamó la séptima papeleta. De alguna manera está escrita en la ciudadanía colombiana esa idea refundacional mediante los plebiscitos.

    El problema es cómo se llevó a cabo este último plebiscito, que fue una carrera de errores. Se sabe que hay baja participación, que hay sectores de la oposición muy irresponsables y que hay muchos intereses de fondo. Entonces, no fue una sorpresa tan grande el triunfo del 'No'. Quien haya visto a [el expresidente Álvaro] Uribe en los últimos años, podía anticipar que iba a ser una campaña muy complicada.

    ¿Y en el caso del Brexit?

    El Reino Unido también tiene un par de antecedentes. La entrada a la Unión Europea fue definida por referéndum. Pero tenemos a [el ex primer ministro, David] Cameron, un líder conservador al que rebasan por la derecha los miembros de su partido, mientras el UKIP (Partido Independiente del Reino Unido), de corte claramente populista, empieza a ganarle porciones del electorado. ¿Qué hace Cameron? En un acto bastante irresponsable convoca a una consulta seguro de que va a ganar, y pierde. Su movimiento no es tanto para apelar a la ciudadanía y a la democracia, sino para consolidar su poder. Hay que celebrar que haya dado un paso al costado haciéndose cargo de que perdió, algo poco frecuente.

    ¿Se puede hablar de una situación similar en torno a la convocatoria de Matteo Renzi en Italia para el 4 de diciembre?

    Si bien cada consulta es un mundo, Italia tiene un problema de gobernabilidad. Hay una sucesión de enfrentamientos y en ese contexto Renzi intenta hacer una reforma para reducir los miembros del Senado, quitarle algunas competencias para que sea, según el discurso de quienes promueven la reforma, más eficiente en la toma de decisiones. Esto permitirá acumular más competencias en la jefatura del Estado. Lo que hay de fondo es una lucha por definir las reglas de juego y la distribución del poder. Y está fuertemente influenciado no tanto por lo que implican esas reformas, sino por los que están a favor o en contra de Renzi. Este es otro problema: que no se discute la cuestión de fondo, sino el apoyo a quienes las promueven. Mejor que hagan elecciones para hacer lo que postulan en su programa.

    ¿Es distinto el caso de Cataluña, donde la convocatoria a un plebiscito por la independencia parece contar con el apoyo ciudadano?

    Es un caso complejo. Mariano Rajoy dice que va contra la ley, como si la ley fuera inmodificable. También hay un reclamo de la ciudadanía catalana de que hay que responder democráticamente. Estaría a favor de regular el derecho a la autodeterminación, con una buena regulación, porque no son temas para jugar y estar haciendo consultas sobre estos temas todo el tiempo.

    Dicho esto, también es verdad que en Cataluña hay una coalición de gobierno que tiene mayoría en el Parlamento pero que no ganó la mayoría de los votos. Si se hace un plebiscito o referéndum por la autodeterminación, lo que cuentan son los votos individuales. Y sin esa mayoría de votos, están llevando adelante un proceso que no cuenta, según las últimas encuestas, con el respaldo de la mayoría de los catalanes. Lo que veo son violaciones sistemáticas de la legalidad y la legitimidad por ambas partes.

    ¿Qué pasará con la convocatoria prevista para 2017?

    No se sabe muy bien cómo puede terminar, porque en caso de que gane el 'Sí', es muy difícil que la UE acepte la entrada de Cataluña si España no reconoce el derecho a esa autodeterminación. Las reglas de ingreso a la UE dicen que debe ser aprobado por unanimidad y España puede vetar indefinidamente su entrada, sin olvidar que puede haber muchas otras regiones con historias semejantes e intereses estratégicos que la UE no está dispuesta a aceptar en su seno.

    ¿De qué depende el buen funcionamiento de los MDD?

    Las malas prácticas que hemos vivido son síntoma de los problemas de la democracia representativa. Creo que hay que insistir mucho en esto, porque a la democracia directa se la critica mucho, pero no es un sistema político, sino un conjunto de mecanismos compatibles con la democracia representativa.

    Si se dan algunas garantías, funcionan relativamente bien. Esas garantías se refieren a la libertad de expresión, a la neutralidad de las campañas, que no haya tantas mentiras. En Colombia fue brutal la cantidad de mentiras que se dijeron, y nada de eso fue controlado. Si no se puede garantizar un conjunto de condiciones relativamente buenas, entonces mejor buscar otra solución.

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    Etiquetas:
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