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    En 2016 el exministro de Finanzas de Kuwait Anas Salé fue ridiculizado después de que advirtiera a la población de que había llegado el momento de recortar el gasto y prepararse para la vida después del petróleo. Ahora, cuatro años más tarde, uno de los países más ricos del mundo lucha por llegar a fin de mes tras la fuerte caída de los precios.

    Salé abandonó su puesto hace mucho tiempo. Su sucesora, Mariam Aqel, lo hizo en enero de 2020 tras haber propuesto que Kuwait reestructurase el gasto salarial en su sector público. A su vez, el actual ministro de Finanzas, Barak Shetán, advirtió en agosto que el Estado no tendría suficiente dinero para pagar los sueldos más allá de octubre.

    "Nos vamos a despertar un día y nos daremos cuenta de que hemos gastado todos nuestros ahorros, no porque no hayamos comprobado nuestro extracto bancario, sino porque lo hemos mirado y hemos dicho que probablemente se trate de un fallo bancario, y luego hemos comprado el último Rolex", ironizó en su conversación con Bloomberg Fawaz Sirri, director de la empresa kuwaití de comunicaciones políticas y financieras Bensirri.

    Un precio que es incapaz de garantizar el nivel de vida anterior

    Si bien la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) impulsó la subida de precios de los hidrocarburos tras su histórica caída a comienzos de este año, los 40 dólares por barril aun así siguen siendo insuficientes para los Estados árabes del golfo

    Arabia Saudí va reduciendo los beneficios y gravando nuevos impuestos, mientras que Bahréin y Omán, donde las reservas de crudo son menos abundantes, están tomando préstamos y buscando el apoyo de sus vecinos más ricos. A su vez, los Emiratos Árabes Unidos han tratado de diversificar su economía convirtiendo Dubái en un centro logístico y financiero.

    En Kuwait la lucha entre el Parlamento y el Gobierno ha conducido al estancamiento político en cuestiones económicas. Los legisladores han conseguido frustrar los planes de reasignar la ayuda estatal y han bloqueado la propuesta de aumentar la deuda pública.

    Mientras tanto, el Gobierno kuwaití casi ha agotado sus activos líquidos y es incapaz de cubrir el déficit presupuestario, que, según se espera, puede alcanzar este año el equivalente a casi 46.000 millones de dólares. Lo interesante es que en la década de 1970 Kuwait, con su Parlamento transparente, patrimonio empresarial y población educada fue uno de los Estados más dinámicos del golfo.

    Actualmente el 90% de los ingresos del país árabe sigue dependiendo de la venta de hidrocarburos. Su sector público da empleo al 80% de los kuwaitíes, superando en número de trabajadores al privado, recuerda la agencia. Una familia media en Kuwait puede contar con un pago mensual de hasta 2.000 dólares, con el que pueden pagar la vivienda, el combustible y los alimentos. Mientras tanto los salarios y los subsidios absorben las tres cuartas partes del gasto público, aproximando al Estado a su séptimo déficit presupuestario consecutivo.

    ¿Se queda Kuwait sin ahorros?

    A pesar de dichos problemas financieros, el Estado aun así tiene dinero, escribe Bloomberg. Los recursos pueden encontrarse en el llamado Fondo para las Generaciones Futuras. Cuenta con unos 550.000 millones de dólares, por lo que es el cuarto fondo más grande del mundo. Fue diseñado para asegurar la prosperidad de Kuwait cuando se agotase su petróleo. 

    Algunos políticos kuwaitíes advierten de que si no se diversifica la economía y se crean más puestos de trabajo, el país se quedará sin los respectivos recursos dentro de 15 o 20 años. De hecho, este fondo ya fue rescatado en agosto con la compra de más de 7.000 millones de dólares en activos al Tesoro. 

    El Parlamento aprobó también la propuesta de dejar de transferir al fondo un 10% de los ingresos petroleros, liberando de esta manera unos 12.000 millones de dólares. No obstante, estos recursos son insuficientes para cubrir el déficit presupuestario de Kuwait, escribe el medio estadounidense.

    Para alcanzar este objetivo el Gobierno debe tomar préstamos. De facto las advertencias de Shetán sobre los salarios formaron parte de su intento infructuoso de convencer a los legisladores que apoyasen su plan de endeudar unos 65.000 millones de dólares. Su propuesta coincidió con una serie de escándalos de corrupción, algunos de los cuales involucraban a unos miembros de alto rango de la familia real. Mientras tanto los legisladores exigieron que el Gobierno kuwaití pusiese fin al soborno antes de acumular deuda.

    El cierre por la pandemia exacerbó la difícil situación económica y acabó deteriorando la confianza de los inversores. En marzo del 2020 las agencias de calificación como S&P Global Ratings y Moody's empeoraron sus expectativas sobre Kuwait. Según el FMI, "la ventana de oportunidad" de este país para poder hacer frente a sus retos "desde una posición de fuerza se está cerrando".

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