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    Actualmente muchos expertos discuten sobre la posibilidad de que China pueda ser excluida de SWIFT, organización que opera la red internacional de comunicaciones financieras. Estas especulaciones aparecieron después de que el presidente de EEUU, Donald Trump, firmase la Ley sobre la Autonomía de Hong Kong.

    Esta iniciativa legislativa incluye la posibilidad de imponer sanciones a los funcionarios chinos y a las instituciones financieras que los atienden por su postura sobre la región administrativa especial. Zhou Li, exvicedirector del Departamento de Enlace Internacional del Partido Comunista de China, resaltó que el país asiático necesita deshacerse de su dependencia del dólar lo antes posible.

    Hoy en día, la mayor parte del comercio de China con otros países se realiza en dólares, y, en 2019, el yuan representaba solo el 19% del total de sus pagos internacionales. Aquel año el país asiático efectuó diariamente transacciones por un valor de 19.400 millones de dólares. A modo de comparación, mediante la Sociedad para las Comunicaciones Interbancarias y Financieras Mundiales (SWIFT) se realizan transacciones por un valor de cinco billones de dólares al día.

    SWIFT, ¿un instrumento en manos de EEUU?

    Formalmente, SWIFT es una organización multilateral con sede en Bélgica. Sin embargo, en la práctica Estados Unidos ejerce cada vez su influencia sobre el ente y lo utiliza como instrumento para aplicar su política de sanciones, señaló a Sputnik la experta del Centro de Economía Mundial y Desarrollo del Instituto de Asuntos Internacionales de China, Xu Xuemei.

    Si China queda fuera, no será la primera vez que un país se desconecta del sistema de SWIFT. Previamente Corea del Norte e Irán habían corrido la misma suerte, lo que complicó seriamente el comercio y la implementación de acuerdos internacionales con estos Estados. Es natural que en estas condiciones los expertos chinos piensen en las consecuencias de su posible desconexión de la red internacional de pagos.

    "EEUU ha obligado repetidamente a SWIFT a aplicar sanciones contra Corea del Norte e Irán. Al ser el engranaje más importante de la infraestructura financiera internacional, el ente no puede ignorar los factores políticos y la hegemonía del dólar estadounidense. Así que, probablemente, SWIFT siga siendo el mecanismo con el que Washington implemente sus sanciones financieras", enfatizó Xuemei. 

    La experta recordó que el ente fue fundado y administrado por un consejo de directores bajo la ley de Bélgica. Con todo ello, la mayor parte de su panel de directivos procede de EEUU y de otros países occidentales. 

    "Por lo tanto, ejercen una influencia significativa sobre SWIFT. El presidente de la organización es estadounidense. El director general es europeo. Una estructura administrativa así no asegura la equidad y la neutralidad de SWIFT en el proceso de toma de decisiones. Aquí es necesario que adopte la idea del Fondo Monetario Internacional sobre la reforma del sistema de cuotas para dar más voz a los países en vías de desarrollo", señaló.

    ¿Qué puede hacer China para asegurarse su bienestar?

    La principal tarea de China es reducir su dependencia del dólar y hacer que el sistema financiero mundial esté más diversificado, destacó Shi Jiayou, profesor de la Escuela de Derecho de la Universidad Popular de China. 

    En 2019 Alemania, Francia y el Reino Unido crearon el llamado Instrumento de Apoyo a los Intercambios Comerciales (INSTEX), una forma de eludir las sanciones estadounidenses a la hora de implementar sus acuerdos con Irán. China debería, dice, aprender de la experiencia y pensar en desarrollar su propio sistema de pagos con una función similar.

    "Dado que la mayor parte de los acuerdos internacionales dependen del dólar, SWIFT no podrá deshacerse fácilmente de su dependencia de EEUU. Y en la situación actual es difícil esperar que se acometan reformas serias. Debemos impulsar la diversificación del sistema financiero internacional, acabar con la hegemonía del dólar lo antes posible y acelerar la internacionalización del yuan", aseveró Shi Jiayou.

    En el futuro se debería seguir desarrollando el sistema de pagos CIPS y acelerar su expansión en el mundo, señala el profesor. Para ello, dice, es necesario combinar este proceso con el desarrollo de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, que prevé establecer una conexión financiera y energética entre distintos países de Asia y Europa y realizar proyectos de infraestructura financiados en moneda nacional. De esta manera el yuan se utilizará cada vez más para fijar los precios y realizar los pagos entre los países que participan en este proyecto.

    No obstante, a corto plazo es difícil implementar la transición a los sistemas de pago alternativos debido al estatus del dólar como divisa mundial. Los acuerdos que admiten el uso de muchas divisas implican más riesgos asociados a las fluctuaciones monetarias. Teniendo en cuenta la desigualdad de los flujos comerciales, solo las llamadas líneas swap son capaces de cubrir eficazmente estas amenazas. Se trata de acuerdos alcanzados entre dos bancos centrales para intercambiar monedas a tipos de cambio fijos. 

    Un juego de suma cero 

    Por otro lado, China es uno de los mayores socios comerciales del mundo y depende de EEUU tanto como el país norteamericano depende de ella. Como resultado, es poco probable que se produzca una situación en la que Pekín sea desconectada del sistema internacional de pagos. En este caso, Washington también sufrirá un daño irreparable, enfatizó Xuemei.

    "Probablemente ni China ni EEUU den ese paso. Es muy difícil cortar los lazos comerciales sino-estadounidenses de una manera artificial. Muchas empresas y organizaciones financieras estadounidenses operan en Hong Kong. Las sanciones de Estados Unidos contra la China continental o Hong Kong no solo recibirán una severa respuesta de Pekín, sino que también causarán un daño irreparable a las propias empresas estadounidenses y a su estabilidad financiera". 

    En este contexto China se está preparando para lo peor, afirma la experta. En particular, el país asiático ya está desarrollando su propia moneda digital, que puede utilizarse para realizar pagos transfronterizos. Para deshacerse de la hegemonía del dólar es necesario que se establezcan unos mecanismos fundamentalmente nuevos respecto a la implementación de los acuerdos internacionales. Uno de estos podría ser el yuan digital, que permita efectuar pagos transfronterizos casi de inmediato y que no requiera una compleja infraestructura financiera de bancos corresponsales.

    "Pero lo más importante es que Estados Unidos y China tengan en cuenta los intereses mutuos y resuelvan sus diferencias a través del diálogo y la cooperación, en lugar de encaminarse a una guerra financiera que será devastadora para todos", concluyó.

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