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    EEUU incluyó a 33 empresas e instituciones chinas en una lista negra, enviando una clara señal de que busca acelerar su divorcio con el país asiático. Sputnik entrevistó a varios expertos que evaluaron cómo una posible guerra fría con China podría afectar a uno de los aliados más fiables de EEUU, Australia.

    La nueva medida fue adoptada por el Departamento de Comercio de EEUU después de que las relaciones bilaterales entre ambos países se deterioraran más por varios motivos, entre ellos la expansión del coronavirus, la desvinculación económica o el tema de Hong Kong. Mientras tanto, Pekín había intentado evitar una escalada de tensión con Washington, escribe el periódico chino Global Times.

    Según el medio, que resalta la gran dependencia económica de Australia de China, convertirse en un agente del "club diplomático", encabezado por Estados Unidos, sería extremadamente peligroso para Canberra. Australia debe reaccionar con cautela a los ataques de EEUU contra China porque su conversión en un aliado incondicional de Washington amenaza con "asestar un golpe fatal" a sus relaciones económicas con el país asiático, advierten los autores del artículo.

    ¿Cómo pasó a depender Australia de EEUU?

    Desde el punto de vista estratégico, Canberra depende considerablemente de Washington, señalaron a Sputnik varios expertos. Alexander Gillespie, profesor de derecho internacional en la Universidad de Waikato (Nueva Zelanda), recordó que Australia tiene una importancia crítica para EEUU porque ambos países, incluida Nueva Zelanda, firmaron en 1951 el tratado de seguridad colectiva conocido como ANZUS.

    A su vez, Tony Kevin, exembajador australiano en Polonia y Camboya, resaltó que EEUU pasó a incrementar su influencia sobre el país en 1975. En aquel año, la CIA diseñó una operación política que acabó eliminando al Gobierno independiente y progresista de Gough Whitlam, destacó el interlocutor de la agencia.

    "Desde entonces, el Ejército australiano se rindió frente a una creciente integración y adoctrinamiento por parte de Estados Unidos, hasta el punto de que ya no podía funcionar para defender el país sin la aprobación de Washington", apuntó.

    Como consecuencia, Australia estableció una base marina con un contingente en rotación en la ciudad de Darwin y una instalación de alto secreto de nombre Pine Gap, y se desplegó en el corazón del país. La última desempeña un papel crucial en la doctrina estratégica nuclear de EEUU y se utiliza para recoger información de inteligencia sobre Rusia y China.

    Canberra sufrirá más que Washington en un posible contraataque chino

    Los periodistas de Global Times advierten que si Trump continúa aumentando la tensión, China podría imponer contramedidas a EEUU y a sus partidarios. La fuerza económica disuasiva de Australia es mucho más pequeña que la de EEUU. Por ello, Pekín, en cierta medida, tendrá más espacio para atacar económicamente a Australia si esta apoya a Washington en una posible guerra fría. Es decir, Australia puede sufrir más daño que su aliado norteamericano.

    "Se trata de una enorme dependencia que será difícil de ignorar en estos complicados tiempos económicos ", enfatizó Gillespie.

    Mientras tanto, Tony Kevin recordó que Australia se enriqueció considerablemente gracias al dinamismo y al crecimiento de China y se convirtió en un proveedor fiable y de bajo costo para Pekín, suministrando inmensas cantidades de minerales, alimentos y fibra.

    Para prevenir su completa adhesión a la posible alianza anti-China, el gigante asiático envió una serie de señales alarmantes. En particular, Pekín decidió imponer tarifas arancelarias más elevadas a las exportaciones australianas de cebada, carne y carbón.

    "Este es un verdadero golpe para nuestros productores y para los de cebada. Es un mercado significativo para China. Y no se trata solo de malas noticias para los agricultores australianos. Las cervecerías chinas y los consumidores del país asiático acabarán pagando más al obtener en el futuro un volumen inferior al normal de productos procedentes de otros países", aseveró el ministro de Comercio de Australia, Simon Birmingham.

    Si Australia continúa comportándose de una manera hostil hacia China, Pekín puede responder con represalias, advirtió el profesor de economía de la Universidad Jiao Tong de Shanghai, Qian Junhui.

    ¿En qué se revela la influencia de EEUU sobre su aliado?

    En los últimos días, el primer ministro del estado de Victoria, Dan Andrews, fue objeto de una campaña de difamación por haber mostrado interés en la participación de su Estado en la Iniciativa de la Franja y la Ruta. Dentro de este proyecto, desarrollado en 2013, China preveía establecer una conexión financiera y energética entre distintos países de Asia y Europa y realizar proyectos de infraestructura financiados en su moneda nacional.

    Como resultado, Andrews fue acusado burlonamente de ser ingenuo y no ver la supuesta amenaza económica proveniente de China. Incluso el secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, advirtió que el apoyo de Andrews a la Iniciativa de la Franja y la Ruta podría entorpecer las relaciones entre Australia y Estados Unidos.

    Por su parte, Tony Kevin destacó que actualmente Australia se enfrenta a un dilema: cómo equilibrar sus relaciones con Estados Unidos, gobernado por Trump, y las que entabló con su socio comercial número uno, que se muestra cada vez más decepcionado con su política.

    "Australia siguió tontamente el camino de tratar de formar una alianza internacional que apoye los recientes ataques de Trump lanzados contra China y el manejo inicial de la pandemia realizada por parte de la Organización Mundial de Salud", enfatizó el interlocutor de la agencia.

    Qian Junhui considera que la Administración Trump dificulta la posición de Australia. Si EEUU fuese más complaciente con China, Australia no tendría que elegir entre Washington y Pekín.

    Ahora, Canberra enfrenta un dilema estratégico: depende económicamente de China y a la vez de EEUU, pero en el ámbito de seguridad, afirmó a Sputnik Baohui Zhang, profesor de ciencias políticas y director del Centro de Estudios de Asia y el Pacífico de la Universidad Lingnan en Hong Kong.

    "Equilibrar sus relaciones con Pekín y Washington representa el mayor desafío para Canberra en su política exterior", aseveró Baohui Zhang.

    Por su parte, el diplomático australiano opina que el primer ministro de Australia Scott Morrison y sus ministros "están cavando bajo sus pies un agujero que cada día se hace más profundo". Los políticos australianos "son demasiado orgullosos" para disculparse ante China por "su torpeza agresiva". Y sus actividades poco amistosas peligran una relación que hasta la fecha era tranquila y se basaba en el interés económico mutuo.

    "Obediente a su maestro imperial, Australia, a pesar de toda lógica (…), seguirá resistiendo a cualquier fortalecimiento de sus relaciones con China. La élite político-estratégica australiana, adoctrinada por EEUU, continuará actuando en detrimento de los mejores intereses de su país", concluyó.

    A su vez, China continuará cerrando lentamente el grifo comercial a Australia e intentará buscar a proveedores alternativos como Rusia. Debido a esto, Canberra tendrá que atravesar tiempos aún más difíciles porque no podrá reemplazar al mercado chino.

    Etiquetas:
    EEUU, China, Australia
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