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    El grupo de los legendarios grandes almacenes españoles no atraviesa por su mejor momento. El impacto de la larga crisis económica junto con el cambio de los hábitos de consumo de la sociedad y una era digital que favorece el comercio por Internet, lastran su perspectiva de negocio.

    La empresa de distribución española, que inició su gran expansión por el territorio nacional en los años sesenta del siglo pasado y cuenta con grandes almacenes por toda la geografía ibérica (también en Portugal) e insular (Islas Canarias e Islas Baleares), se enfrenta desde hace unos años a problemas de diversa índole que pueden marcar su futuro inminente.

    La honda crisis económica que afectó a España a partir de 2008 y de la que el país aún no se ha recuperado plenamente, así como el cambio de paradigma en los hábitos de consumo de la ciudadanía española, prendada en gran parte por las posibilidades de plataformas de venta por Internet, han terminado por afectar a la hoja de beneficios de este grupo español. 

    Su principal modelo de negocio, de compra presencial en el propio establecimiento, está necesitado de una flexibilización urgente de cara a los nuevos tiempos, caracterizados por una competencia auspiciada por Internet. Caracterizado por vender absolutamente de todo y por su política flexible en cuanto a la devolución de los productos, también ofrece otro tipo de servicios, como el brinda su agencia de viajes, Viajes El Corte Inglés, de futuro incierto.

    Un vistazo a las cifras

    Su cifra oficial de negocio correspondiente al primer semestre de 2019 ascendió a 7.613 millones de euros (+1,3% respecto al año anterior), mientras que su beneficio bruto de explotación (Ebitda) fue de 386 millones de euros (+13,9%). Pero el pico de su facturación aconteció en 2007, cuando marcó la cifra récord de 17.990 millones de euros y un beneficio neto de algo más de 716 millones.

    A partir de entonces, la severa crisis económica desatada en 2008 se trasladó también a sus números. En 2018 facturó 15.783 millones de euros (un 1,1% más que en 2017) y obtuvo un beneficio neto de 258,2 millones de euros. Atendiendo a los datos del primer semestre de 2019, parece difícil que supere el volumen del año precedente 2018, cuando su Ebitda ascendió a 1.075 millones de euros.

    En la actualidad, la deuda acumulada de El Corte Inglés gira en torno a los 3.000 millones (3.114 al cierre del primer semestre de 2019). Para reducirla, está estudiando vender activos, también inmobiliarios, valorados en algo más de 1.500 millones de euros. Según informaciones de medios especializados como Preferente.com, el grupo planea vender su agencia de viajes (valorada en unos 500 millones de euros).

    También busca desprenderse de filiales como Bricor (cadena de superficies dedicadas al bricolaje), Sfera (moda) u Óptica 2000 (artículos de óptica y audífonos). Al parecer, y falta de la publicación oficial por parte del grupo de los resultados económicos correspondientes al segundo semestre de 2019, el grupo continúa buscando socios que aporten liquidez con la que reducir la deuda. En este sentido, cobra actualidad el destino definitivo de la agencia Viajes El Corte Inglés, así como la intención de desprenderse de su participación en la cadena hotelera Ayre.

    Un modelo con historia

    Empresa familiar cuyo primer establecimiento abierto en el centro de Madrid se remonta a 1935, tomó su nombre de una pequeña sastrería, cuyo fundador, Ramón Areces, compró y reformó. Experimentó una fuerte expansión en la década de los años sesenta del pasado siglo, que se aceleró hasta sus postrimerías. El grupo, dirigido en la actualidad por Marta Álvarez, es a España lo que Harrods a Londres o Galeries Lafayette a París. Divide su actividad en 23 divisiones de negocio y en sus almacenes es posible comprar desde un traje pret-a-porter hasta un juguete, pasando por muebles, electrodomésticos o artículos de belleza y perfumería. Absolutamente todo.

    Pero no todas las secciones rinden por igual, tampoco sus divisiones. De hecho, algunas están experimentando un descenso en la cuota de sus beneficios, cuando no directamente pérdidas. 

    Es el caso de sus supermercados Opencor, Supercor o los centros Hipercor (dos de estos últimos cerrarno sus puertas en 2019. La venta de productos de alimentación supone hasta el 21% del negocio del grupo (en 2018 generó 2.778 millones de euros de los 12.973 ingresados por venta minorista, según Vozpopuli.com). Algunas secciones de los almacenes, como la de juguetería, acumulan un fuerte descenso en sus beneficios, lo cual contrasta con la de artículos deportivos, en plena pujanza, al igual que la sección de moda juvenil o la de electrodomésticos.

    El Corte Inglés dispone también de un servicio de venta online, espacio donde la competencia es durísima. Si el conocimiento de los articulos en venta por parte de los dependientes en sus plantas apenas tiene parangón, no ocurre lo mismo en el espacio digital, donde las compañías de venta por Internet pujan por ganarse a un comprador al que le llega todo tipo de información acerca de los productos.

    Etiquetas:
    artículo, venta, crisis, inversores, financiación, pérdida, beneficios, almacenes
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