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    'Default' e hiperinflación, los fantasmas económicos que persiguen a Argentina

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    Instalados en la psique colectiva como traumas, el impago de la deuda soberana que produjo la crisis de 2001, así como las subidas drásticas de los precios que se vivieron en 1989, son las mayores pesadillas de Argentina. Sputnik conversó con cuatro expertos sobre la posibilidad de un déjà vu.

    La crisis en Argentina es casi el statu quo y hoy se encuentra envuelta en una de las peores situaciones de los últimos 20 años. Todas las generaciones han vivido alguna debacle que les pegó más fuerte, por lo que, parada en la cornisa, la sociedad argentina teme el regreso a momentos de oscuridad y caos del pasado reciente: el default y la hiperinflación.

    "Tenemos una recesión que es cada vez más fuerte pero que no tiene el nivel de desempleo o de caída económica que había al fin de la convertibilidad, pero tampoco tenemos la economía pujante de fines de los 80, cuando había hiperinflación y un dólar que se disparaba. Si bien hay algunas similitudes, todavía hay diferencias", evaluó el economista Nicolás Litvinoff en diálogo con Sputnik.

    Litvinoff, quien es director de la consultora financiera Estudinero.net, explicó que llegar al default y la hiperinflación es posible aunque no esperable en el corto plazo. "Hay instancias previas, como una reestructuración de deuda y un aceleramiento en la suba de precios con porcentajes de por lo menos dos dígitos durante dos o tres meses. Serían indicios intermedios que darían la pauta de que esos escenarios tan temidos estarían más cerca. Ninguna de esas cosas ocurrieron por ahora", dijo.

    Con una opinión similar se pronunció Martín Tetaz, economista de la Universidad de La Plata que también conversó con Sputnik. "Este Gobierno no va a entrar en default porque tiene reservas suficientes como para pagar y no tiene muchos vencimientos en el corto plazo. Hay dudas sobre la posibilidad de que el Gobierno que viene entre en incumplimiento de pago, sobre todo si se cae el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), con el que hay muchos vencimientos grandes en 2022 y 2023."

    "Los bonos que vencen el año que viene, como el Bonar 2020, rinden 74% en dólares, un rendimiento cuya única forma de explicar es que el mercado está apostando que no lo van a pagar o que va a haber una reestructuración", explicó Tetaz. 

    "Hiperinflación no creo porque tendría que haber emisión desmedida y eso no va a ocurrir, veremos qué política toma el nuevo Gobierno. Sí podría haber un salto de la inflación si hubiera un vuelco de depósitos al dólar", agregó el economista de la Universidad de La Plata.

    ¿Qué fue la hiperinflación y cómo se llegó al default de 2001?

    En 1989, un proceso descontrolado de aumento de precios conocido como hiperinflación dejó graves marcas en la sociedad argentina. El valor de la moneda usada entonces, el austral, se licuó gravemente, destruyendo por completo el poder adquisitivo de la mayor parte de la población: la pobreza aumentó 25% y alcanzó el récord histórico de 47,3%.

    Esto llevó a que hubiera revueltas y saqueos . El presidente radical de entonces, Raúl Alfonsín, tuvo que adelantar las elecciones y terminar su mandato anticipadamente el 8 de julio de 1989. Esto marcó el inició de 10 años de Gobierno del peronista Carlos Menem. 

    Hacia fines del año siguiente, en 1990, volvió a ocurrir otra espiral inflacionaria, lo que llevó a la instauración, en enero de 1991, del sistema de convertibilidad: se creó una nueva moneda, el peso argentino, y se la equiparó al dólar.

    El famoso "uno a uno" (un peso, un dólar) fue a su vez causante de la crisis de 2001, por lo que la convertibilidad fue dejada de lado en 2002. Durante los 10 años de su implementación, el Banco Central de Argentina estaba obligado a respaldar la moneda con sus reservas y la deuda externa aumentó cerca de 100.000 millones de dólares. 

    La crisis económica llevó al estallido social de diciembre de 2001 como consecuencia de que se impusiera un "corralito" a los ahorros de los ciudadanos. Esto produjo la renuncia del presidente Fernando De la Rúa y de otros tres presidentes interinos. Ese mismo mes se anunció que el país entraría en default al dejar de pagar su deuda soberana.

    ¿Cuán cerca está Argentina de vivir un déjà vu?

    "Las diferencias son muy grandes. En 2001, Argentina tenía un sistema de tipo de cambio fijo, por lo cual el principal problema fue que tenía deuda en dólares que no podía cumplir, había atraso cambiario y las exportaciones caían, los mercados no prestaron más para refinanciar, el déficit de presupuesto no se produjo", remarcó a Sputnik Marcelo Elizondo, consultor en economía y negocios internacionales.

    "Además, por el bimonetarismo, muchas personas que habían depositado pesos querían retirar dólares porque era indistinto", añadió.

    "El año 1989 tiene en común con este que había un problema fiscal, pero era mucho peor. Claramente había una enorme incertidumbre acerca del nuevo Gobierno que asumía en ese momento y no había dólares para vender en un mercado que los demandaba. Ahora me parece que la situación es mucho más susceptible de ser cubierta, hay 60.000 millones de dólares en el Banco Central de reservas que entonces no había, hay mucha más racionalidad en la dirigencia política y los compromisos son menores", observó Elizondo.

    Con una visión más pesimista se posicionó Francisco Cantamutto, miembro de la Sociedad de Economía Crítica. "Argentina afronta un riesgo de default real que no tiene vínculo directo con la situación política sino con el modelo económico desarrollado por el Gobierno de Cambiemos en los últimos cuatro años. La imposibilidad de pagar el conjunto de la deuda en los años que siguen es un hecho y por eso todas las fuerzas políticas saben que van a tener que reestructurar la deuda en una negociación que puede tomar distintas estrategias", analizó.

    Cantamutto opinó que las reservas se están agotando rápidamente, por lo que el riesgo de una hiperinflación se vuelve real, sobre todo si se continúan acortando los plazos de los instrumentos financieros y caen los depósitos en el sistema bancario. A su juicio, sin embargo, se trata de algo todavía "incipiente".

    También aclaró que, a diferencia de aquellos años, "no hay un proceso de movilización social generalizada, aunque no se puede asegurar que esto no ocurra en la medida que la crisis se agrave en los meses que quedan de acá a diciembre. Al igual que en esos años, se están enfrentando fuerzas políticas sumamente debilitadas, crecientemente aisladas de apoyo, no solo en el sistema político sino a nivel social e incluso dentro del propio empresariado", señaló.

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