13:50 GMT +313 Diciembre 2018
En directo
    Contenedores con la producción china

    Las empresas estadounidenses no quieren saber nada de la guerra comercial con China

    © REUTERS / Beck Diefenbach
    Economía
    URL corto
    3140

    La mayoría de las empresas estadounidenses en China está en contra de que se utilice la guerra arancelaria para hacerse con una mayor parte del pastel del mercado chino o para defender sus derechos de propiedad intelectual, según una encuesta elaborada por la Cámara de Comercio de Estados Unidos de Shanghái.

    Se trata de casi un 69% de un total de 434 encuestados. Solo un 8,5% se muestra favorable a la guerra comercial con el gigante asiático. Un 34% de las empresas estadounidenses reconoce que el Gobierno de China ha mejorado las políticas estatales que aplica a las compañías extranjeras, una cifra que en 2017 era del 28%.

    Un 42% de quienes participaron en la encuesta de la cámara de comercio cree que el intercambio mutuo de inversiones es la mejor forma de lograr cambios en el acceso al mercado chino. Según la encuesta, a pesar de la inflexible postura que el presidente estadounidense, Donald Trump, mantiene con China, las empresas norteamericanas siguen confiando en el mercado del gigante asiático y en las perspectivas que ofrece. La encuesta revela que hasta un 61% del negocio estadounidense en China planea aumentar sus inversiones para finales de año.

    Miedo no solo en China

    Las consecuencias negativas de continuar con la batalla arancelaria también las temen en el territorio estadounidense los estados cuya industria mantiene lazos más fuertes con China.

    Alaska

    La guerra puede tirar por la borda la construcción de un gasoducto en la que se han invertido 43.000 millones de dólares. China contribuye en ella con la esperanza de importar alrededor del 75% del gas natural licuado que se extraiga del gasoducto. El acuerdo que lo estipula se firmó durante la visita de Donald Trump a China en noviembre de 2017.

    Construir un gasoducto y vender gas natural licuado ha sido, durante casi medio siglo, el sueño de Alaska. Pero llevarlo a la práctica no se consideró que fuese rentable debido al aislamiento geográfico, a la competencia y al alto coste. Alaska confía en que China, a pesar de los roces comerciales con Estados Unidos, ayude a que ese sueño se haga realidad.

    "Desde el principio China esperaba poder trabajar con el Gobierno de Alaska en el proyecto (…) [Construir el gasoducto] debe permitir mejorar la red de energía de China", explica a Sputnik Liu Ying, experto de la Universidad de Pekín. Pero si la Administración Trump sigue poco a poco presionando a China, prosigue, "no excluimos que se aplace el proyecto".

    La estrategia de Trump incluye la tarea de conseguir que Estados Unidos no solo sea un país dependiente de sus recursos energéticos, sino también uno que domine en el sector energético, advierte a Sputnik Víktor Supián, experto del Instituto de Estudios Estadounidenses y Canadienses de Rusia.

    "Por eso presiona tanto a Europa y le exige que sustituya los gasoductos rusos como el Nord Stream 2 por el gas natural licuado de Estados Unidos. Así que está claro que hay motivos tanto políticos como económicos. En Asia no hay ningún país que domine el mercado del gas, por eso para los estadounidenses es muy importante hacerse con una parte del pastel", explica Supián.

    California

    El estado de California será, con toda probabilidad, el territorio estadounidense al que peor le sentará la guerra comercial con China. Si hay una ciudad de Estados Unidos que haya de sufrir especialmente sus consecuencias, esta será Los Ángeles, ha explicado a la prensa estadounidense Stephen Cheung, portavoz del World Trade Center de la ciudad californiana. Y es que China es el primer socio comercial de este estado norteamericano en términos absolutos y el tercero en el sector agrícola, por detrás de Canadá y de la Unión Europea. Y ahora, productos como pistachos, almendras, naranjas, nueces y limones podrían verse afectados por la guerra comercial y no llegar a China.

    Esto también te puede interesar: China se prepara para asestar un golpe a la industria tecnológica de EEUU

    Illinois

    Chicago espera conservar un contrato valorado en 1.300 millones de dólares y acabar construyendo una fábrica de vagones de ferrocarril cooperando con China. Ahora, con la guerra comercial el proyecto pende de un hilo. El alcalde de la ciudad, Rahm Emanuel, viajó en julio al gigante asiático para tratar de salvar el acuerdo.

    Normas comunitariasDiscusión
    Comentar vía FacebookComentar vía Sputnik

    Además:

    Guerra comercial de EEUU y China "daña a los productores nacionales"
    La guerra comercial "puede ir a más", pero "no será devastadora"
    Qué debe esperar Rusia de la guerra comercial entre China y EEUU
    Etiquetas:
    guerra comercial, Donald Trump, Chicago, Alaska, China, EEUU