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    Sede del Banco Mundial

    América Latina mejor preparada para el fin de la burbuja de las materias primas

    CC BY 2.0 / Haydn Blackey / The World Bank, Washington
    Economía
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    MONTEVIDEO (Sputnik) — América Latina vuelve a sufrir los coletazos de un boom externo que impulsó la demanda doméstica mucho más que la producción, pero esta vez está mejor preparada, dijo a Sputnik Nóvosti el ecuatoriano Augusto de la Torre, economista jefe del Banco Mundial para la región.

    "Los países latinoamericanos son hoy muchísimo menos vulnerables a los quiebres de los ciclos económicos globales que lo que eran en los años 90", dijo De la Torre, matizando los hallazgos del documento "El ciclo de los commodities en Latinoamérica. Espejismos y dilemas", presentado este miércoles en Montevideo.

    Las circunstancias de estrés e incertidumbre, que se concentran mayormente en América del Sur, se deben "a que reventó la burbuja de los precios de las materias primas", señala el informe.

    Pero, al contrario de las crisis sistémicas de los años 80 y 90, la actual no obedece a un corte repentino de los flujos de capitales, cuando los inversores ejecutaban una huida masiva contra una moneda, ni a crisis de la deuda soberana que ponía a los países al borde del cese de pagos.

    Esta vez, la penuria es más lenta y afecta principalmente al sector real de la economía.

    Sin embargo, la región ya no es la misma y ha cambiado en cuestiones fundamentales en los últimos 15 años, mayoritariamente para bien, concedió De la Torre.

    "Una caída de los términos del intercambio de la magnitud de la actual" en el pasado "ponía a la región en crisis y nos forzaba a ajustes brutales en los gastos porque se nos cortaba el acceso a los mercados de capitales", ejemplificó.

    Ahora se observan ajustes más graduales "y menos penosos", explicó.

    El informe observa de manera crítica el gasto excesivo en que incurrieron algunos países en el momento de mayor bonanza de los productos básicos (minería, petróleo y alimentos), que se extendió entre 2003 y 2013.

    Esos países impulsaron la demanda y el consumo a un ritmo no acorde con el aumento de la producción, con lo cual recalentaron la economía, elevaron la inflación y quedaron en una posición más débil para hacer frente a la subsiguiente desaceleración, según el Banco Mundial.

    Pero De La Torre reconoce que hubo medidas prudentes, por ejemplo en el manejo de la deuda.

    "Los países de América del Sur que se comportaron mejor se desendeudaron, entonces la deuda pública quedó en términos muy manejables y, en vez de endeudarse, los países usaron directamente la inversión extranjera directa", explicó.

    Eso "nos da unas fortalezas que no teníamos en los años 90", cuando, "con los choques actuales, hubiéramos terminado en crisis financieras generalizadas", dijo.

    Lea más: Sudamérica, la región más expuesta a sacudones de materias primas

    Escenario heterogéneo

    De la Torre advirtió que, dada la heterogeneidad regional, no es posible dar una respuesta única sobre si se aprovechó o no el boom de las materias primas.

    Para responder a la cuestión "se necesita entender el tamaño del espejismo", dijo.

    Los países cuyos precios de los productos básicos y apreciaciones de las monedas se exageraron y llevaron a efectos del gasto amplificado, "terminan dándose cuenta de que eso fue un espejismo".

    Ahora tienen que hacer ajustes mucho más duros y menos graduales. Venezuela es para De la Torre el ejemplo extremo, pero también se encuentran en ese grupo Brasil, Ecuador y Argentina.

    En cambio para los que fueron más prudentes, como Perú, Uruguay, Chile y en menor grado Colombia, "este efecto de espejismo no fue tan grande porque no hubo una expansión desmedida del gasto y, en la media de lo posible, este se canalizó hacia la inversión en lugar del consumo", sostuvo el experto.

    Uruguay se destaca

    En este escenario, Uruguay se destaca por haber fortalecido el marco de la política monetaria y de regulación financiera muchísimo más que otros, por no exagerar el gasto del sector público y ser capaz a la vez de pagar "una gran deuda social después de la gran crisis del 2002", dijo el experto.

    En efecto, Uruguay salió de la crisis con una proporción de pobreza cercana a 40% y la redujo a menos de 10% en una década.

    Con todo, "Uruguay no fue el país que más se destacó" en materia de ahorro, pues comenzó el ciclo con 16% del Producto Interno Bruto (PIB) y lo fue reduciendo aún más.

    Pero tuvo otros puntos altos como la inversión, que permitió mejoras más permanentes en la producción, particularmente en la productividad agrícola.

    "Uruguay sale bastante bien en términos comparativos, especialmente si lo comparas con Brasil", dijo De la Torre.

    El economista reconoció también que el gasto extraordinario del boom determinó aumentos de salarios, en especial de los trabajadores menos calificados, que contribuyeron a reducir la pobreza y la desigualdad entre ricos y pobres. 

    Etiquetas:
    PIB, Banco Mundial, Augusto de la Torre, América Latina
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