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    En los glaciares se registra la mayoría de los eventos importantes de la civilización humana. Uno de estos podría ser la actual pandemia de COVID-19.

    Mientras se va formando, el hielo de los glaciares atrapa los gases atmosféricos, incluyendo productos químicos, minerales, bacterias y virus, así como otros materiales orgánicos como los tallos y las hojas de las plantas. El núcleo de un glaciar es muy parecido al tronco de un árbol y a sus anillos.

    Las muestras de hielo extraídas de esos núcleos revelan cambios ambientales, tanto los naturales como los provocados por los humanos. Por ejemplo, guardan el testimonio del comienzo de la Revolución Industrial de finales del siglo XVIII, y señalan el momento en que los humanos empezaron a emitir a la atmósfera productos químicos como el sulfato y el nitrato o a añadir plomo a la gasolina. 

    El hielo también ha sido testigo de la peste negra, una pandemia de mediados del siglo XIII. Sigue siendo la más mortal de la historia humana. En algunos glaciares, el hielo que se formó durante los años de la peste contiene menos plomo que el que se formó durante los años anteriores, probablemente porque las actividades como la minería y la fundición de metales cayeron bruscamente durante ese tiempo. Hoy en día estamos viendo algo parecido: algunas actividades industriales se han detenido.

    El hielo, testigo del coronavirus

    Los científicos apuntan a que el hielo de todo el mundo está recogiendo pruebas físicas, químicas y biológicas de nuestra época.

    "Estos registros serán guardados bajo llave en el hielo y preservados. Y significa que, dentro de 100 o 200 años, este hielo mostrará todo lo que hay en la atmósfera ahora, y eso le dirá a las generaciones futuras lo que está sucediendo ahora", cree Lonnie Thompson, de la Universidad Estatal de Ohio.

    La actual pandemia de COVID-19 está afectando a la atmósfera de la Tierra: los niveles de dióxido de nitrógeno y dióxido de azufre cayeron tras el estancamiento industrial en China y en gran parte de Estados Unidos. Ambos elementos son contaminantes que se forman tras quemarse gas y petróleo. Ahora, la gente viaja mucho menos, y este es el resultado. 

    Esa disminución en los niveles de dióxido de nitrógeno y dióxido de azufre se notará en los niveles de nitrato y de sulfato de los núcleos de hielo que recuperarán los futuros glaciólogos, opina Thompson. 

    "Eso si los glaciares siguen existiendo en el futuro, evidentemente", precisó el científico.
    Etiquetas:
    COVID-19, glaciares, hielo
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