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    Una tentación autoritaria

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    En esta edición de nuestro programa hablaremos de los retos que supone la pandemia del coronavirus en el ámbito de los derechos humanos.

    "El capitalismo de vigilancia", "la dictadura pandémica", "una tentación autoritaria que invita a la represión", "¿coronará el autoritarismo?", éstos son algunos de los titulares y expresiones que abundan estos días en los medios internacionales y nacionales.

    La pandemia del COVID-19 ha dividido a la opinión pública. Mientras unos están dispuestos a ceder con ganas los derechos que les costaron décadas conseguir, otros advierten y con razón de que el mundo está viviendo una peligrosa transformación que amenaza con sepultar al sistema que conocemos actualmente como democracia occidental.

    La verdad es que el dilema que tienen por delante los gobiernos nacionales no es un dilema fácil. Sobre todo, es un grave problema para las tradicionales democracias europeas que por un lado sufren fuertes críticas por demasiadas medidas restrictivas y por el otro lado están pasando en tiempo real una prueba de eficacia  en comparación con algunos sistemas que difícilmente pueden llamarse democráticos.

    Mientras que algunas democracias se están viendo perplejas e ineficientes para enfrentar la pandemia, China parece estar demostrando una capacidad de disciplina social, acción estatal y fortaleza económica superior para encarar los nuevos retos de la modernidad. 

    En semejante situación crítica, los Gobiernos nacionales a menudo recurren a medidas hasta el momento inauditos que parecen incompatibles con una democracia liberal. "Tormenta política tras declarar un general que la Guardia Civil trabaja para minimizar bulos contrarios al Gobierno", titula esta semana a una de sus crónicas el diario nacional El País.

    Coartar la libertad de expresión para tapar sus errores. Parece que actualmente es una formula universal para muchos Gobiernos.

    Cabe destacar, continúa El País, que toda esa polémica se produce en un contexto en el que la Fiscalía investiga si existe un grupo criminal detrás de la campaña de bulos contra el Gobierno español sobre el coronavirus, después de que Unidas Podemos denunciara un ataque organizado.

    Un hombre con mascarilla
    © REUTERS / Stephanie McGehee
    Y la otra fórmula universal consiste en minimizar el clima contrario a la gestión de crisis por parte del Gobierno, tal y como dijo el general José Manuel Santiago. Mientras tanto, los adversarios de esa fórmula consideran que conduce directamente a abusos y represión.

    Carolin Emcke, filósofa alemana que pasa el confinamiento en Berlín, y una de las intelectuales europeas que de manera más persuasiva ha combatido los tópicos populistas que quieren dominar el mundo, dijo en una entrevista al diario español EL PAÍS esta semana que es una cuestión extremadamente sensible y de riesgo: que la epidemia sea instrumentalizada para justificar las ambiciones autoritarias.

    "La pandemia es una tentación autoritaria que invita a la represión", titula la entrevista de El País. Dice Carolin Emcke que "tenemos que estar extremadamente atentos para impedir que en Europa se establezcan a largo plazo métodos totalitarios de extracción de datos, de vigilancia digital, de represión".

    Advierte que es inevitable que el virus limite nuestra libertad de movimiento, pero a la vez llama a exigir a respectivos Gobiernos que las decisiones sanitarias sean tomadas de modo transparente, explicando sus fundamentos, y que las restricciones sean temporales, para que no se vuelvan coartadas para la vigilancia y la represión.

    Al otro lado del Atlántico, Denise Dresser, académica, politóloga y escritora mexicana, también advierte de los riesgos colaterales del capitalismo de vigilancia en un programa de la mexicana Foro TV titulado "Las restricciones de los derechos humanos en tiempos de coronavirus".

    Parece totalmente comprensible lo que dice la filósofa alemana y la politóloga mexicana que hay que intentar controlar las medidas sanitarias aprobadas por las autoridades para que no se vuelvan coartadas para la vigilancia y la represión. ¿Pero de verdad consideran que es real en la situación de crisis actual?

    Mientras unos analistas advierten del peligro de una tentación autoritaria que invita a la represión y llaman a controlar las medidas tomadas por las autoridades con el pretexto de combatir el coronavirus, otros advierten que no va a ser fácil porque los sectores conservadores radicales en todo el mundo envidian cada vez más el sistema chino de capitalismo autoritario, en que el totalitarismo no solo respeta el capitalismo sino que reduce muchas de las limitaciones que le imponen en las democracias.

    ¿Coronará el autoritarismo?, titula a una de sus columnas publicadas en el diario El Espectador el reputado politólogo colombiano Álvaro Forero Tascón.

    El autor de este artículo sostiene que todos estos factores confluyen en la "tendencia de debilitamiento de la democracia" que viene produciéndose especialmente en Occidente. Considera que en épocas de crisis el respeto de derechos ciudadanos les parece exagerado a muchos, sinónimo de anarquía y debilidad nacional.

    Es evidente que tal y como dice el politólogo colombiano la crisis fortalece a las instituciones públicas, que son las capaces de resolver los problemas por encima del sector privado y las falsas promesas populistas, pero quizás acabará tumbando gobiernos democráticos y fortaleciendo regímenes autocráticos.

    Eso es precisamente lo que dice en su artículo publicado en el diario argentino El Comercial el político argentino Blas Hoyos. ¿Estamos ante una dictadura pandémica?, se pregunta en el titular.

    El político argentino pinta un cuadro realmente alarmante. Y la pregunta clave sigue siendo la misma: cómo debe actuar una sociedad para protegerse contra abusos y violaciones de los derechos humanos en tiempos del coronavirus si es que realmente puede hacerlo.

    El politólogo mexicano Mario Arriagada considera que precisamente los derechos marcan camino hacia adelante, según sus declaraciones a un programa de la mexicana Foro TV titulado "Las restricciones de los derechos humanos en tiempos de coronavirus".

    Parece que para el politólogo mexicano esa crisis es una oportunidad para construir mejores hábitos para el futuro, siempre y cuando nos regimos por los derechos humanos fundamentales. Mientras tanto, la mayor preocupación de la filósofa alemana Carolin Emcke es precisamente que "no aprendamos nada de la crisis", según dijo en una entrevista a El País titulada "La pandemia es una tentación autoritaria que invita a la represión".

    Lo que dice la filósofa alemana parece un sermón perfecto y justo. Más aún, porque menciona un periodismo serio e independiente como elemento imprescindible para hacer frente a la tentación autoritaria que invita a la represión en tiempos del coronavirus.  

    Como toda gran crisis, la pandemia del coronavirus generará cambios políticos de fondo, así como profundas transformaciones en casi todos los aspectos de la vida humana. La dirección de esos cambios se desconoce ya que obviamente todavía falta mucho por suceder. Pero en cualquier caso son precisamente los derechos que deben marcar camino hacia adelante para que el aprendizaje que se está haciendo, doloroso y amargo, no caiga en el olvido cuando todo haya pasado. 

    Etiquetas:
    crisis, represión, derechos humanos, autoritarismo, coronavirus, COVID-19
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