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    Toda España avanza en el proceso de desconfinamiento (185)
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    El 11 de junio se reanuda la Liga española de fútbol tras 92 días de forzosa paralización. Sin público en las gradas, con estrictas normas de seguridad sanitaria y con los equipos atrapados en la incógnita de su rendimiento físico, emocional y de juego. Las retransmisiones televisivas podrían contar con sonido ambiente impostado y público virtual.

    Con la paulatina desescalada del periodo de confinamiento y la entrada de los diversos territorios en sus últimas fases, llega el turno al espectáculo balompédico.

    La Liga de fútbol de Primera División completará las 11 jornadas que aún restan para la conclusión del torneo a partir del 11 de junio, un festín de partidos comprimidos hasta el 19 de julio y que se jugarán a diario. Esta especie de liga exprés será uno de los distintivos de la nueva normalidad con la que España intenta afrontar el final de la pandemia. Bajo estrictas medidas profilácticas, se ha elegido nada menos que un duelo de alto voltaje como primer partido postpandemia: Sevilla-Betis, a las 22:00 horas. Un raro halo de clandestinidad prenderá en un choque del que, en condiciones normales, saltarían chispas en corriente continua en las gradas, ahora vacías.

    El estricto protocolo de actuación para la vuelta a los entrenamientos y reinicio de las competiciones que marca el Consejo Superior de Deportes (CSD) por el que se han guiado todos los equipos, en principio asegura la igualdad de condiciones, pues ha permitido que los entrenamientos de los equipos cuyas Comunidades aún seguían en fase 1 (Madrid y Barcelona, por ejemplo), pasaran a entrenarse como si estuvieran en fase 2, con grupos de hasta catorce jugadores y no seis.

    La cuestión del público

    El propósito del CSD sobre la igualdad de condiciones puede resultar baldío con los graderíos vacíos. Porque a nadie se le escapa que los equipos pueden suplir su falta de calidad respecto del rival mediante el empuje de sus aficiones, una fuerza intangible a veces extraordinaria.

    La fase 3 prevé que las Comunidades Autónomas del país asuman el control total sobre sus territorios, por lo que también deja un resquicio a la petición de algunos clubes de permitir la entrada parcial de público. Desde la tercera semana de mayo es posible concurrir en bares y tiendas hasta completar un 40% del aforo, pero no se prevé la entrada de público a los estadios. Aparte de que las peticiones provienen de equipos cuyos territorios ya se hallan en la fase 3, la lógica que gobierna a los clubes de fútbol es intentar paliar así las pérdidas económicas que supondría la devolución del 25% del importe de los abonos de temporada que aún no ha sido disfrutado. En realidad, la fase 3 permite llenar hasta un tercio del aforo de los recintos deportivos.

    Se habla de hasta 30.000 personas en algunos estadios, una masa de gente complicada de escalonar para evitar su aglomeración. Sin embargo, las normas de desescalada pueden permitirlo. La liga alemana se reanudó el 16 de mayo, la primera de entre las grandes ligas en Europa. Y ahora España podría ser el primer país con una gran liga de fútbol en permitir la entrada de público en la suya. El ministro de Sanidad, Salvador Illa, ha declarado que la última palabra la tiene el CSD.

    "La decisión corresponde al Consejo Superior de Deportes. A mi juicio debe primar la equidad en la competición y todos deben partir de la misma situación", ha explicado Illa en rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros.

    El ministro señaló que LaLiga (órgano rector de la competición), el Ministerio de Sanidad y el CSD deberán decidir cuándo puede regresar el público a los estadios. Y En Madrid, su Ayuntamiento incluso se ofrece a albergar la final de la Liga de Campeones en caso de que Estambul finalmente renuncie.

    Hinchas virtuales y gritos enlatados

    La experiencia de la reanudación de la Bundesliga (liga de fútbol alemana) el pasado 16 de mayo, encendió las alertas en España. El ambiente vacío y con ecos restaba emoción y confería al juego un matiz anodino.

    En España se quiere evitar esta situación con la ayuda de sonido de ambiente virtual. Y también de público, con gradas pobladas virtualmente. Así lo está estudiando LaLiga, cuyo presidente, Javier Tebas, se muestra partidario de contar con las soluciones tecnológicas que pueden aportar empresas como la noruega Vizrt, o EA Sports, del videojuego FIFA. En cualquier caso, el sonido enlatado y la realización televisiva virtual tratarán de paliar la ausencia de público en los estadios.

    Cumpliendo con el protocolo

    Los equipos han pasado por varias fases para la reincorporación a la actividad deportiva. En la primera, el entrenamiento solo estuvo permitido de manera individualizada, donde se guardaba una distancia de seguridad e incluso se usaban guantes. La fase de entrenamiento medio permitió el trabajo con grupos reducidos.

    Para el reinicio liguero, las fases de entrenamiento total pre-competición y competición han posibilitado un trabajo similar al que normalmente desempeñan los equipos durante sus preparaciones; trabajo en grupos de 14 personas en la primera, y trabajo conjunto de todo el grupo y partidillos de 11 contra 11 jugadores en la segunda. Pero todo, desde la recogida de ropa hasta el uso de los vestuarios, bajo el estricto cumplimiento de las normas sanitarias que marca el protocolo.

    Entrenamientos limitados

    Las limitaciones han afectado hasta la figura del utillero, que no puede estar dentro del terreno de juego, poniendo o quitando conos, o metiendo y sacando material. "No puede estar en el mismo espacio que los jugadores", explica Javier Barrio, jefe de los Servicios Médicos del Deportivo Alavés, equipo de la Primera División española.

    En declaraciones a Sputnik, el doctor del equipo vasco confirma que nadie del cuerpo auxiliar o médico puede "colaborar en ninguna labor de entrenamiento". Barrio señala que, aunque en la fase de competición los guantes ya no son necesarios, los dispensadores de gel son omnipresentes en las instalaciones. "Cuando se hace la hidratación, los jugadores se lavan las manos antes de coger cada uno su botella individualizada de la nevera". Barrio reconoce el recelo de los futbolistas durante los entrenamientos en las distintas fases, pues es una actividad en la que no se puede guardar la distancia de seguridad ni tampoco ir con mascarillas. "Pero el estrés que provoca esta situación ha ido disminuyendo", afirma. "No tenemos en el equipo a ningún jugador que tenga problemas con esta situación. Les proporcionamos información verídica y fiable para ayudarles a minimizar los riesgos. Con esto, en cierto modo, se tranquilizan", señala.

    Tampoco existen problemas en los vestuarios. "Tenemos repartidos a los jugadores en cinco vestuarios, que tenemos delimitados y marcados. Entran a la ducha de manera individual", asegura Barrio, quien añade que los utilleros se encargan de organizar la recogida de la ropa usada, que se lava "en una lavandería con productos especiales a temperatura superior a 60 grados".

    La incógnita del rendimiento

    Varios factores añaden incertidumbre a la reanudación de la competición liguera en España en todas sus divisiones. En el caso de la Primera División, el parón y las nuevas condiciones no garantizan que el nivel competitivo sea igual que antes de la pandemia.

    Los entrenamientos han sido anormales y limitados. Los equipos sólo han podido entrenar más o menos con normalidad durante las dos semanas previas al reinicio de la competición. "En una temporada normal este proceso se hace en cinco semanas y con partidos amistosos", explica Javier Barrio, que añade que nadie sabe cuál podrá ser la condición física de los equipos. "Es algo que se resolverá en la reanudación de la liga, que tampoco será una liga normal, porque jugaremos cada tres días", asume. "Hemos hecho los estudios analíticos habituales, para ver el rendimiento y la carga de trabajo en el equipo", continúa Javier Barrio, que incide en que se ha tratado de reducir al máximo el riesgo de contagio, pues todo el mundo en su club ha pasado por distintas pruebas de diagnóstico, tanto de tipo PCR como serológicas (de anticuerpos).

    "Las pruebas las han organizado los servicios de prevención de riesgos laborales y se las han hecho hasta los jardineros del club, hay que garantizar la seguridad de las personas en una actividad para la que no hay distancia social ni EPIs", detalla.

    Al igual que sus colegas del resto de equipos, este profesional de la medicina deportiva tiene en cuenta los planes ejecutados durante la preparación previa y el menor descanso entre partido y partido, porque el calendario está condensado al máximo: los equipos jugarán cada tres días para así poder acabar la competición el 19 de julio. El calor es otro factor que jugará en contra del rendimiento físico. Normalmente, la liga de fútbol termina en España antes de la llegada del calor, que ya desde finales de junio suele ser sofocante.

    "Va a ser difícil cuantificar cuánto de esa bajada del rendimiento que puede tener lugar dependerá de la pretemporada que hayamos hecho. Porque hay que tener en cuenta que los primeros entrenamientos fueron completamente individuales y luego pasamos a trabajar en grupos de seis personas.Todo hasta acabar en 11 contra 11 estas dos últimas semanas, nada más", afirma Javier Barrios.

    Y si los meses en que la competición ha estado parada han posibilitado que los jugadores lesionados hayan tenido tiempo para recuperarse y poder jugar unos partidos en los que de otra forma no hubieran podido tomar parte (caso de Suárez, Arthur o Sergi Roberto en el FC Barcelona), también es cierto que la falta de ritmo competitivo y una condición física menor incrementa el riesgo de lesiones, ante la exigencia de la competición. De ahí que el reglamento haya decidido ampliar el número de cambios en un partido hasta cinco. Pero la medida puede favorecer a unos equipos ―los más potentes― en detrimento de otros ―menos fuertes, con plantillas más modestas―.

    Logística afectada

    El protocolo no permite los desplazamientos de los equipos en los autobuses de cada club. Cuando los equipos visitantes lleguen a su destino, tendrán contratados dos autobuses locales. "Son dos porque el aforo máximo permitido es para 25 pasajeros, y todos con mascarillas", explica Javier Barrios.

    Casi todos los integrantes de las distintas plantillas de los equipos han pasado el periodo de cuarentena en las ciudades donde juegan. Jugadores como Luka Jović, del Real Madrid, que regresó a su país, son una excepción. "Ningún jugador del Alavés salió de Vitoria", confirma Javier Barrio. "Nuestro último día de entrenamiento fue el 12 de marzo y el decreto de alarma entró en vigor el 14. Es decir, tampoco hubo tiempo material para que se fuera nadie", concluye.

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