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    Hace exactamente 40 años, el 17 de agosto de 1977, el rompehielos atómico soviético Arktika se convirtió en el primer buque en alcanzar el Polo Norte. En la última década, Rusia ha activado la construcción de instalaciones militares —como bases o aeródromos— en esta región estratégica.

    Pero, ¿qué ventajas económicas, militares y políticas ofrece a Rusia el control sobre sus enclaves en el Ártico y qué armas utiliza para dominar este árido territorio? 

    Según varios expertos, con el aumento de su presencia militar en la zona, Rusia tiene tres objetivos principales. Primero, desea tener acceso exclusivo a la ruta marítima del Norte, que es una de las rutas comerciales más importantes del mundo. Solo en 2016, los buques rusos transportaron 7,26 millones de toneladas de carga a través del también llamado paso del nordeste. Segundo, el país eslavo quiere defender sus yacimientos de petróleo y gas ubicados en aguas del océano Ártico —algo que genera tensiones con EEUU, Canadá, Islandia, Noruega, Suecia, Finlandia y Dinamarca—. En tercer lugar, esto permite a Rusia proteger su frontera norte, gracias al despliegue de sistemas de defensa antimisiles y de la Flota del Norte en la zona. 

    De acuerdo con Víctor Murajovski, editor en jefe de la revista Arsenal Otéchestva, "la Flota del Norte no es solo una flota, ya que si hablamos de sus funciones, se aproxima más a un mando estratégico o incluso un distrito militar". El experto explicó que actualmente, la flota controla casi toda la región del Ártico y es capaz de "mover a una distancia de varios cientos de kilómetros" los hipotéticos puntos de lanzamiento de los misiles de crucero del enemigo.

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    Rusia cuenta además con las armas más avanzadas, capaces de funcionar en las condiciones climáticas extremas del Polo Norte, como el sistema de misiles de corto alcance Tor-M2DT, el sistema de artillería Pantsir-SA y varios vehículos especiales —en particular, los todoterrenos de oruga DT-30 Vityaz—. Los Pantsir y Tor rusos complementan la defensa brindada por los sistemas de misiles de largo alcance S-400, desplegados en el Ártico en 2015.

    Moscú también tiene desplegada en la zona una unidad de tropas terrestres, basada en la región de Múrmansk y equipada con vehículos todoterreno TREKOL —que cuentan con neumáticos de baja presión—, así como con camiones Ural y Kamaz y motos de nieve TTM-1901 Berkut. Además, disponen de varios botes aerodeslizadores y de trineos tirados por perros y ciervos. En cuanto a las aeronaves, la unidad está equipada con helicópteros especiales Mi-8AMTSh-VA, que disponen de sistemas de calentamiento.

    En lo que respecta a los rompehielos, se prevé que en 2017, el rompehielos diésel eléctrico Iliá Múromets entre en servicio de la Flota del Norte. El navío tiene una eslora de 85 metros, una manga de 20, un calado de 7 y una velocidad máxima de 15 nudos. Además, es capaz de romper capas de hielo de un metro. El nuevo rompehielos —aparte de cumplir su misión principal de conducir barcos entre el hielo— podrá transportar cargamentos en sus bodegas y en contenedores situados en su cubierta superior, así como llevar a cabo investigaciones hidrográficas y participar en operaciones de salvamento.

    En diciembre de 2015, la Flota del Norte incorporó el carguero de armamento Akademik Kovaliov del proyecto 20180TV, capaz de transportar hasta ocho misiles balísticos intercontinentales Bulava. Asimismo, Rusia botará en 2019 el guardacostas Iván Papanin, del proyecto 23550, con casco reforzado para la navegación por hielo, equipado con misiles antibuque y un cañón de 100 milímetros AK-190. El guardacostas tiene un desplazamiento de 8.500 toneladas y mide 100 metros de eslora y 20 de manga; su velocidad máxima es de unos 16 nudos.

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    Rusia es el único país del mundo que dispone de bases militares en el Ártico. En 2016 inauguró en la isla Tierra de Alexandra, en el archipiélago ártico de Tierra de Francisco José, la base militar Trébol Ártico, única en el mundo.

    Trébol Ártico: la exclusiva base militar rusa
    © Sputnik / Ministry of defence of the Russian Federation
    La infraestructura militar de este complejo ártico —que tiene una superficie de 14.000 metros cuadrados— ha sido especialmente diseñada para albergar en su interior instalaciones de almacenamiento para material militar, además de poderse organizar desde allí diversas misiones. Los pasillos que conectan cada uno de los edificios que componen la base permiten a los militares desplazarse libremente por el complejo sin necesidad de salir al aire libre. La base tiene una dotación de 150 personas. En la construcción de la instalación se utilizaron tecnologías innovadoras y de ahorro energético. En total, el Ministerio de Defensa planea construir más de 100 complejos militares en el Ártico durante este año. Actualmente, en el Trébol Ártico están desplegadas las unidades de la Primera División de defensa antimisiles del 45 Ejército de la Flota del Norte, formada en diciembre de 2015 para prestar servicio en la Tierra de Francisco José, la Nueva Zembla, la Tierra del Norte y las islas de Novosibirsk.

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    Etiquetas:
    base militar, infraestructuras, armamento, Ártico
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