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    Paleontólogos argentinos descubrieron cuatro ejemplares de una nueva especie de tortuga en San Juan, oeste de Argentina. La especie, denominada 'Waluchelys cavitesta', es de las más antiguas que se conocen —de hace unos 205 millones de años— y su hallazgo reveló aspectos acerca del origen del caparazón de las tortugas.

    Cuatro ejemplares de una nueva especie de tortuga llamada Waluchelys cavitesta fueron hallados en la localidad Balde de Leyes, al sudeste de la provincia de San Juan (oeste de Argentina). 

    De unos 40 centímetros de longitud, los especímenes hallados datan del final del período Triásico, hace 205 millones de años, poco antes de que comenzara el Jurásico (200 millones de años). Gracias a sus fósiles se pudo reconstruir de forma casi completa el caparazón de esta especie de tortuga, que convivió con dinosaurios y con los antepasados de cocodrilos y mamíferos.

    Ilustración de Waluchelys cavitesta
    © Foto : Paleoartísta Jorge A. González
    Ilustración de Waluchelys cavitesta

    "Esta nueva especie está entre las tortugas más antiguas que se conocen y su estudio nos aportó datos sobre cómo se originó su caparazón" explicó a la Agencia de Ciencia, Tecnología y Sociedad (CTyS) la autora líder del estudio, Juliana Sterli, doctora e investigadora del Museo Egidio Feruglio (MEF) y del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).

    Según señaló a la revista científica Papers in Palaentology, "el origen del caparazón en las tortugas es uno de los temas más cautivadores de la evolución de los tetrápodos —vertebrados con miembros— y, en esta especie, se observa una estructura inesperada y que es absolutamente nueva: las placas que conforman la periferia del caparazón tienen unas cavidades internas".

    El nombre

    En lengua diaguita —forma en la que los incas denominaban a los pueblos independientes que habitaban el territorio del norte argentino y parte de Chile— tortuga se dice walu y en griego chelys, mientras que cavitesta refiere a la particularidad de las cavidades internas (cavum), en su caparazón (testa).  

    La investigación

    Los ejemplares de esta tortuga habían sido hallados en diferentes campañas entre 2015 y 2018. Ahora, a partir de su estudio, los paleontólogos reconstruyeron gran parte de su caparazón, su cintura pélvica, su cintura escapular (lo que sería la articulación de su hombro) y parte de su cráneo. 

    Por su parte, el doctor Ignacio Cerda, investigador del Instituto de Investigación en Paleobiología y Geología de la Universidad Nacional de Río Negro (IIPG-CONICET, UNRN), observó que los tejidos preservados en las placas periféricas que bordean la circunferencia del caparazón son diferentes de las que hasta el momento se habían observado en otras tortugas.

    Caparazón de Waluchelys cavitesta
    © Foto : Cortesía de la Agencia de CTyS
    Caparazón de Waluchelys cavitesta

    "Cuando surgen las tortugas, las placas que conforman el caparazón no son iguales en todos los grupos. Waluchelys ilustra claramente el importante grado de variación que puede ocurrir en un tipo particular de placas, en las periféricas", precisó.

    La microestructura del hueso que las compone indica que se formaban íntegramente mediante la mineralización de tejidos preexistentes, particularmente de la dermis, similar al reportado en dinosaurios acorazados, explicó Cerda. "Por otro lado, las cavidades internas, cuya función es de momento desconocida, no aparecen en ningún otro tipo de tortugas conocidas hasta el momento", añadió.

    Las Waluchelys cavitesta están muy cerca de los orígenes de las tortugas, si bien ya se conocía una especie del Triásico, de la provincia de La Rioja (oeste argentino), llamada Palaeochersis talampayensis, que era un poco más antigua, con unos 213 millones de años de antigüedad, explicó Sterli.

    Explicó también que estas tortugas no retraían la cabeza ni las patas como la hacen las tortugas actuales dentro del caparazón, porque su constitución anatómica era distinta. "Siempre intrigó a los investigadores cómo se conformó este caparazón, porque en el registro fósil había animales sin caparazón y, luego, de repente, aparecían animales con caparazón", contó.

    "Finalmente, en los últimos años, se han conocido especies en el linaje de las tortugas que tenían costillas ensanchadas, y algunas hasta poseen un plastrón (parte ventral del caparazón) que darían lugar, millones de años después, a lo que sería el caparazón como se observa en las primeras tortugas, entre las cuales se encuentra Waluchelys cavitesta", resumió. 

    Etiquetas:
    Argentina, paleontología
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