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    Desde hace años los intensos temporales y tormentas que se desatan en el centro de Argentina son objeto de interés científico. Desde 2018 allí hay científicos estadounidenses, brasileños y argentinos investigando el clima extremo. Quieren comprender su funcionamiento e intentar teorizar sobre los cambios climáticos del futuro.

    Argentina es uno de los países donde se producen más rayos en el mundo. Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), el de mayor duración ocurrió el 4 de marzo de 2019, en el norte de Argentina. Duró 16,73 segundos. El dato pone de relieve un fenómeno más vasto: los temporales masivos que desde hace años son preocupación de los cordobeses.

    Más recientemente, las tempestades también se han convertido en objeto de preocupación del centro del país, y ahora es donde la comunidad científica global tiene puestos sus ojos. (Por ello el New York Times acaba de publicar un artículo al respecto, por ejemplo.)

    Desde hace años en la zona serrana se estaba evidenciando el cambio climático: los temporales empezaron a ser más virulentos, las tormentas más intensas. Se empezaron a dar inundaciones repentinas y a caer piedras de granizo enormes. El viento se transformó en tornado con intensa actividad eléctrica. El centro de Argentina se estaba transformando en un perfecto laboratorio natural.

    Desde 2018 allí se está desarrollando el proyecto Relámpago con especialistas estadounidenses, brasileños y argentinos que estudian las fuertes tormentas que ocurren especialmente en las provincias de Córdoba y Mendoza. 

    Córdoba "es un corredor muy particular en el que el aire húmedo y cálido que viene desde el norte, desde el Amazonas, se encuentra con las corrientes frías que suben desde el sur pero con un agregado particular: la presencia de las sierras. Las sierras son las que hacen que cuando el aire frío levanta al cálido llegue muy alto", explicó a La Nación Marcelo García, doctor en Ingeniería Civil y Ambiental de la Facultad de Ciencias Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de Córdoba, e investigador que participa en el proyecto Relámpago.

    Durante la investigación (que comenzó con observaciones en 2018 y en 2020 entró en la fase de análisis de datos) detectaron nubes a 20 kilómetros de altura. "Imaginen que si un avión vuela a 10.000 metros estaría pasando por la mitad de lo que vimos", indicó García, quien también aseguró que esa altura es determinante para que, por ejemplo, el tamaño del granizo sea más grande.

    "Las nubes a esa altura actúan con más energía disponible; son como las máquinas de pop corn, que van generando el granizo. Acumulan más energía y por eso el granizo es más grande", agregó. No hay otro lugar del mundo donde se observe este fenómeno.

    El proyecto, que fue anunciado por el Gobierno de Mauricio Macri (2015-2019) en conjunto con el embajador estadounidense, Edward Prado, tiene el objetivo de echar luz sobre el escenario meteorológico y geográfico que se extiende entre la Cordillera de los Andes mendocinos y la región pampeana, donde se desencadena el desarrollo de fenómenos convectivos únicos que rigen las tormentas severas en Sudamérica.

    En Relámpago participan los Gobiernos de Argentina y de la provincia de Córdoba, la National Science Foundation, la NASA y organismos científicos de Latinoamérica.

    Etiquetas:
    clima, cambio climático, ciencia, tormenta, relámpago, rayo, Córdoba, Argentina
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