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    MOSCÚ (Sputnik) — La organización no gubernamental Human Rights Watch (HRW) urgió al Gobierno de Birmania (Myanmar) a poner fin al confinamiento arbitrario e indefinido de unos 130.000 musulmanes rohinyás en campos de desplazados en el estado de Rakáin, en el noroeste del país.

    "Durante ocho años, el Gobierno de Myanmar ha internado a 130.000 rohinyás en condiciones inhumanas, aislados de sus hogares, tierras y medios de vida, con pocas esperanzas de que las cosas mejoren", denunció Shayna Bauchner, investigadora de HRW y autora de un informe que documenta la situación en 24 campos de desplazados.

    Las autoridades birmanas anunciaron en 2017 que comenzarían a cerrar los campos y adoptaron en 2019 una estrategia del reasentamiento de desplazados internos, pero construyeron estructuras permanentes cerca de las instalaciones actuales, "acentuando aún más la segregación y negando a los rohinyás el derecho a regresar a su tierra, reconstruir sus hogares, recuperar el trabajo y reintegrarse en la sociedad", a juicio de HRW.

    La situación ha empeorado en los últimos meses debido a la pandemia de coronavirus y la escalada de hostilidades entre las tropas gubernamentales y los insurgentes del llamado Ejército de Arakan.

    Al otro lado de la frontera, en Bangladés, casi un millón de refugiados rohinyás se hacinan en campos superpoblados y propensos a las inundaciones.

    El Gobierno birmano se declaró dispuesto a repatriarlos, pero ocho años del confinamiento de 130.000 rohinyás en Rakáin hacen cuestionar sus afirmaciones, según la ONG.

    Bauchner instó a la comunidad de naciones a "reevaluar su enfoque y presionar a Myanmar para que brinde seguridad y libertad a los rohinýas, así como hacer que rindan cuentas los funcionarios responsables de este régimen de apartheid".

    Los rohinyás se establecieron en Arakán (antiguo nombre del estado de Rakáin) a finales del siglo XIX y a principios del XX, durante la época colonial cuando los británicos alentaron su traslado desde Bengala Occidental al norte de Birmania donde había escasez de mano de obra agrícola.

    Birmania, una nación mayoritariamente budista, deniega ciudadanía y derechos civiles a esta comunidad musulmana estimada entre 1,1 y 1,5 millones de personas, alegando que son inmigrantes bengalíes.

    Fundada en 1978 y con sede en Nueva York, la ONG Human Rights Watch vigila la observancia de los derechos humanos en más de 70 países.

    En su sitio web, la organización sostiene que no acepta fondos del gobierno de forma directa o indirecta, o apoyo de ningún donante privado que pudiera comprometer su objetividad e independencia.

    Uno de sus mayores donantes, sin embargo, es el magnate financiero George Soros, patrocinador de varias fundaciones que aportaron dinero para las llamadas revoluciones de colores en diversos países.

    En 2010, Soros anunció una donación de 100 millones de dólares en el transcurso de 10 años para Human Rights Watch.

    Etiquetas:
    Birmania, Human Rights Watch, rohinyás
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