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    MOSCÚ (Sputnik) — China y la India abrieron viejas heridas en la frontera que comparten en el Himalaya después de que decenas militares indios murieran en un enfrentamiento que tuvo lugar de la forma más primitiva: con piedras, rocas y palos.

    Los dos países entraron en 1962 en una guerra que duró un mes y que acabó con un alto el fuego y el posterior repliegue chino de 20 kilómetros de la línea de control establecida en 1959.

    El primer enfrentamiento estuvo provocado por la construcción de una carretera en la región de Aksai Chin, administrada por Xinjiang y la región autónoma del Tibet, y fronteriza con Pakistán y la India.

    Para la India la región de Aksai Chin forma parte de Ladakh, región que ella misma administra y que forma parte de la a su vez disputada Cachemira.

    Teniendo en cuenta que tanto un país como otro considera suyo el territorio, cualquier obra de infraestructura iniciada por uno u otro país genera no solo controversias y protestas sino enfrentamientos que como hemos visto en estos últimos días acaban en tragedia.

    Otra vez, carreteras

    Las tensiones empezaron a aflorar de nuevo cuando China decidió en 2017 ampliar una carretera en Doklam, zona en la que los dos países confluyen en Bután, el reino budista que domina el este del Himalaya.

    El año pasado la India decidió construir una carretera en la zona y consiguió finalizar 255 kilómetros entre el distrito de Leh (Cachemira) y la cordillera del Karakórum. Para la parte china esta obra permitiría el traslado de tropas y armas pesadas a una zona anteriormente sin acceso.

    China por su parte ha estado también trabajando en la ampliación de la carretera nacional 219 que une Xinjiang con el Tibet que llega hasta Shannan (controlado por la India) y Nyingchi (región autónoma del Tibet, controlada por China).

    Reciente escalada

    El 5 de mayo centenares de soldados indios y chinos se enfrentaron en el lago glacial de la zona montañosa de Pangong Tso, el combate fue cuerpo a cuerpo y se usaron palos y rocas (según relataron soldados indios) porque el código fronterizo en esa zona prohíbe el uso de armas de fuego. La escaramuza terminó con soldados indios heridos que tuvieron que ser evacuados en helicóptero debido a la dificultad de acceso en esta escarpada área. Algunos soldados chinos también resultaron heridos.

    Tras el incidente, fueron desplegados en la zona refuerzos militares contados por miles tanto de la parte china como de la india, y el presidente de EEUU sin que nadie se lo pidiera se ofreció en Twitter a mediar en lo que calificó de "iracunda disputa fronteriza".

    La noche del 15 de junio, los soldados chinos e indios se volvieron a enfrentar a unos niveles nunca vistos desde la breve guerra que mantuvieron en el 62. Ni un solo tiro se disparó, lo que no impidió que se usara el combate cuerpo a cuerpo con rocas y palos, algunos de ellos con clavos incrustados, según denunciaron militares indios. El resultado, según la agencia india de noticias ANI, fue de 20 militares indios muertos y 43 militares chinos que fallecieron o resultaron gravemente heridos. La parte china no informó de ninguna baja y la parte india reconoció tres víctimas mortales.

    Futuro incierto

    India y China son dos potencias emergentes que a pesar de formar parte de organizaciones de cooperación como los BRICS se tratan mutuamente con cautela.

    Los conflictos entre estos dos países, exceptuando la guerra del 62, siempre se han resuelto por la vía diplomática y los choques en la frontera, incluidos los recientes, se han solucionado a nivel de reuniones locales entre militares.

    El problema reside en la importancia geoestratégica que para unos y otros tiene esta parte intransitable del Himalaya en la que la construcción de puentes y carreteras es vital para el desarrollo económico de estas potencias en esta parte de Asia.

    Además, tanto China como la India se creen en su derecho de construir infraestructuras en el área, ya que la zona controlada por los chinos (Aksai Chin) es vista por los indios como zona ocupada y parte de Ladakh es considerada por los chinos de igual forma.

    ​Hasta que esta diversidad de visiones territoriales no confluyan es difícil que el contencioso se solucione. Y para que se resuelva, la mejor solución podría ser que ambos países cedan y realicen las obras de infraestructuras juntos y respetando los intereses económicos en juego de ambos países, es decir, cooperación en lugar de confrontación.

    Para que esto llegue a buen puerto el resto de BRICS, como organización de cooperación y apoyo, tiene mucho que decir y ayudar al respecto.

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