12:15 GMT +318 Octubre 2018
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    Kim Jong-un, líder de Corea del Norte

    Qué le espera a la península de Corea tras la tercera cumbre de Kim y Moon

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    Asia y Oceanía
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    Denis Lukyanov
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    La tercera cumbre entre los líderes de los dos Estados coreanos, Kim Jong-un y Moon Jae-in, estuvo marcada por varias ceremonias históricas para la península. Parece que han encontrado un terreno común, pero el destino de Corea quizá está en las manos de una persona que se encuentra en el otro lado del Pacífico.

    La cumbre intercoreana de este mes de septiembre resultó ser más fructuosa de lo esperado: los mandatarios de los dos Estados coreanos han hecho declaraciones solemnes. Moon se dirigió a los ciudadanos de Pyongyang en su discurso en el estadio más grande del mundo, Rungrado, capaz de albergar unas 150.000 personas.

    La histórica visita del presidente de Corea del Sur a Pyongyang
    © AP Photo / Pyongyang Press Corps Pool
    La guinda del pastel fue la visita del presidente Moon Jae-in a la montaña sagrada de los coreanos, Paektu —ubicada en la frontera con China.

    Sin embargo, es importante no perder el valor real de la visita del líder surcoreano en este vórtice de solemnidad. Las partes alcanzaron acuerdos concretos que agregan nuevos detalles al esbozo que dibuja el futuro de la península.

    Uno de los puntos más importantes ha sido la firma de un trato por los militares de los dos Estados coreanos. Este tendrá un efecto positivo sobre la situación en Corea y minimizará la posibilidad de que inicie un conflicto armado como consecuencia de una provocación o un malentendido, declaró en una entrevista a Sputnik el especialista en asuntos coreanos Konstantín Asmólov.

    Si bien sería incorrecto decir que Corea del Sur está gobernada por los partidarios de la unificación, las dos partes invierten muchas fuerzas y muchos recursos con el fin de reducir las tensiones en la península, aseveró el experto.

    "Quién y para qué necesita estas conversaciones es un tema de otra discusión. Es posible que estas oculten dentro el interés táctico de las partes. Al mismo tiempo no es correcto afirmar que todo esto es un mero alarde", dijo.

    Según Asmólov, la declaración de Pyongyang contiene muchos puntos que "no son nada más que ostentosos, pero también hay muchos puntos que tienen un valor de verdad".

    Trump cae en la trampa

    Si Estados Unidos sigue con la presión sobre las partes del proceso, todo puede volver a ser como antes. Tanto Kim como Trump sí entienden que la desnuclearización es poco probable, pero de todas maneras seguirán hablando de ella porque "la paz injusta más vale que la guerra justa", apuntó Asmólov.

    "Trump acabó en una trampa: la idea de lanzar una invasión contra una potencia nuclear provoca terror, mientras reconocer el estatus nuclear de Pyongyang llevará consigo daños enormes para la reputación", añadió.

    Kim Jong-un ya ha dicho que su país realizará la desnuclearización antes de que termine el mandato de Trump por lo cual las partes tratarán de alargar el proceso lo máximo y buscarán excusas para ello.

    "Todo se moverá a paso de tortuga. No obstante, en este caso lo más importante será la orientación y no la velocidad", manifestó el entrevistado.

    Por ahora la parte norte hace concesiones concretas: la destrucción de su polígono nuclear y el desmantelamiento de su polígono de misiles. Esto le permite a Trump reconocer que los norcoreanos de verdad dan pasos en el camino allanado por las cumbres y decir que si no fuera por él, todo esto sería imposible.

    En este caso sería lógico suponer que Kim está tratando de comprar tiempo porque tiene en mente una opción bien desagradable que ya tuvo lugar en dos ocasiones: cuando el poder en EEUU pasó de Clinton a Bush y de Bush a Obama.

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    En casos como este, cuando el país norteamericano cambia de presidente, el nuevo líder suele decir que todo lo acordado anteriormente no vale para nada, explicó.

    Entre bastidores

    En una de sus intervenciones en el Consejo de Seguridad de la ONU el embajador ruso ante este organismo, Vasili Nebenzia, declaró que Estados Unidos está tratando de impedir el proceso de paz en la península o ejercer su control sobre él.

    El experto coincidió con el diplomático y subrayó que en realidad el presidente surcoreano Moon no está en contra de esto. Además, apuntó que sus declaraciones cambian en función de quién las escuche.

    Moon aprovecha la retórica populista en su política exterior, la utiliza en sus discursos en Corea del Norte, él habla de la unificación de la nación coreana. Sin embargo, cuando se presenta ante el público estadounidense se pone a discutir el tema de la desnuclearización norcoreana y enfatiza que es la meta principal de todo el proceso, aseveró.

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    Entretanto el índice de aprobación de Moon Jae-in en Corea del Sur se mantiene a niveles bajos, a causa de los problemas económicos en su país, por lo cual él trata de subirlo al firmar un nuevo acuerdo de libre comercio con Trump.

    "En el marco del nuevo acuerdo de libre comercio a Moon lo iban a desplumar completamente, pero definitivamente no salió tan mal parado", dijo el entrevistado.

    Al tratar el tema del papel de Rusia en el proceso de paz el experto declaró que Moscú sigue siendo activo, pero señaló que Corea del Norte, a diferencia de China, no forma parte de la lista de las prioridades principales.

    "Si nos fijamos en el concepto de política exterior de la Federación de Rusia, veremos que la prioridad es la siguiente: el exterior cercano —es decir, los países de la antigua URSS—, después Oriente Medio y solo en tercer lugar se encuentran los países del Lejano Oriente —es decir, de Asia Oriental—", enumeró.

    Kim se dirige a Seúl

    Moon Jae-in ha invitado al líder norcoreano a visitar Seúl y Kim ya aceptó la invitación. El experto, a su vez, ve problemática la celebración del evento puesto que de acuerdo con la Constitución, el territorio de la República de Corea es la península en su totalidad.

    Al mismo tiempo, según el Acta de Seguridad Nacional, Corea del Norte no es un país, sino una organización antigubernamental, cuyo líder teóricamente puede ser considerado un criminal de guerra, explicó Asmólov.

    "Si Moon quiere celebrar la visita de Kim de manera normal, entonces tendrá que profanar la Carta Magna de su país. Imagine una situación en la que los líderes de Donbás sean recibidos como jefes de Estado en Kiev", planteó.

    Entretanto Corea del Norte no ha tenido tantos problemas con la visita de Moon Jae-in a su territorio, porque Pyongyang tiene un enfoque diferente simplemente porque carece de una ley que se asemeje a la surcoreana.

    Pese a esto, la visita de Kim Jong-un a Seúl tendrá lugar con toda probabilidad, dijo Asmólov. La sociedad surcoreana probablemente seguirá el evento con mucho interés, mientras tanto, algunos conservadores surcoreanos pueden acusar a Moon de violar gravemente la constitución.

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    "La situación política para Moon es peor que la que tuvo Kim Dae-jeon después de su cumbre con Kim Jong-il en 2000. En aquella época las partes también preveían una visita del líder norcoreano a Seúl, pero el viaje resultó cancelado por la misma razón", recordó.

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