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Repartidores y mensajeros en España, ¿los otros héroes sin capa?

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El comercio online y el reparto a domicilio crecen gracias al confinamiento. Pero los protagonistas de estos servicios, riders y mensajeros, están en riesgo de contagio por ser considerados en España una actividad esencial.

Confinados en casa y conectados con el exterior por las redes sociales, el modo de consumir y comprar ha cambiado. La vía online y los servicios de reparto a domicilio aumentan sin parar. En marzo el crecimiento de las compras online fue del 55% y los datos de abril añaden un incremento del 24%. Amazon, como primer actor global de e-commerce ha visto incrementar sus servicios prime (en EEUU llega a 128 millones de hogares).

Otro de los gigantes logísticos del comercio online, DHL, revela a Sputnik que siguen "operando en España y a nivel global, en general, sin restricciones".

"Somos una actividad esencial para la economía", comenta Nuno Martins, Director de Marketing.

Según los últimos datos de Eurocontrol, la compañía es la que más vuelos de carga ha operado en cielos europeos. Martins constata incrementos sustanciales tanto en el comercio online, como descenso en el comercio entre empresas B2B.

Los 'riders', la tabla de salvación de la hostelería muy a su pesar

Los crecimientos de demanda se sienten sobre todo en la hostelería a domicilio, las calles desiertas de España son transitadas por motos y bicicletas de riders como único signo de vida.

Desde Deliveroo, con un servicio que integra a unos 1.500 riders, anuncian a Sputnik que solo en el último mes han tenido que integrar en su servicio a 700 nuevos restaurantes y establecimientos. "El delivery les permite no tener que cerrar completamente", revela la directora de comunicación, Carolina Pérez.

Si bien es obvio que esta actividad, con prácticamente la totalidad de servicios y establecimientos acuartelados tras la persiana es esencial, despierta dudas sobre si es necesario que este ejército de mensajeros y repartidores esté operativo por encima de sus posibilidades.

"¿De verdad son servicios esenciales que tenga que llevar a una casa un par de latas de coca-cola?", se pregunta uno de los miles de riders que pululan por las calles de Sevilla y que prefiere permanecer en el anonimato.

En España, el Real Decreto-ley 10/2020 entiende que los repartos a domicilio, así como las "cadenas de abastecimiento del mercado y en el funcionamiento de los servicios de los centros de producción" son actividades esenciales. Otros países sí han limitado estas actividades.

En Francia, por ejemplo, un tribunal se redujo la actividad de Amazon al envío de productos de alimentación exclusivamente. Previamente los sindicatos Sud y Solidaires denunciaron al gigante estadounidense por anteponer los beneficios económicos a la seguridad de sus empleados, según Reuters.

En España, el sindicato CNT sigue una línea similar, con diversas iniciativas que denuncian "la precaria situación de las personas repartidoras o 'riders' de empresas de e-commerce, situados en el nivel más bajo de nuestro mundo laboral, tanto por su capacidad salarial como por los derechos de que dispone", explica Aleix Romero. El sindicato ha emprendido una campaña de denuncia y otra de concienciación al consumidor, para crear consciencia de "los peligros que conlleva la compra de productos en estas circunstancias para trabajadoras y trabajadores".

© Sputnik / Badr Eddine
Badr Eddine durante su reparto en Barcelona

Los riders, falsos autónomos en su mayoría, son el eslabón más débil de la cadena laboral. "No podemos parar de trabajar porque no tenemos ningún respaldo, no estamos contratados, somos autónomos de una actividad esencial, así que no podemos acogernos al paro. Si tienes miedo al COVID-19, estás entra la espada y la pared", cuenta Héctor Merino, rider para Deliveroo en Madrid.

En Barcelona, Badr Eddine Hilali forma parte de la Asociación Autónoma de Riders con 600 miembros. "Nos hemos reunido con el Ministerio de Trabajo y estamos en contacto con las principales empresas, tenemos una legislación laboral del siglo pasado para la que no existimos, pero las empresas como Glovo se van por las ramas. Son las únicas que salen ganando en esta crisis".

Deliveroo o Uber sí han establecido algunas medidas para aliviar la situación de los riders. Carolina Pérez Rioja, de Deliveroo Spain, detalla protocolos de seguridad y la creación de un soporte de ayudas que cubre 14 días por baja por positivo en COVID-19.

© Foto : Asociación Autónoma de Riders
Detalles sobre nuevas tarifas base de Glovo

Glovo, en cambio, acaba de reducir las tarifas base de los riders en un 50% aproximadamente en ciudades como Vitoria, Sevilla, Málaga o Madrid, aunque eso sí, compensa con retribuciones adicionales los ingresos del trabajador.

"El rider está en un círculo vicioso perverso, tienen la carga de estrés estar expuestos al contagio del COVID-19, estar bajo un creciente control policial y también por el hecho de que Glovo, que marca la pauta, baje la tarifa base del reparto", explica Roberto Castro, abogado del Sindicato Free Riders.

"Si ellos no salen a repartir, no tienen ni ERTES, ni paro ni nada. Dudo que haya otra figura laboral más precaria que los riders".

En primera línea ante el contagio y la amenaza de narcotráfico

Y además durante la pandemia, los riders están expuestos al contagio. "Como somos autónomos, somos inmunes", bromea el rider de Sevilla.

"Entramos en portales, usamos ascensores, llamamos a timbres, muchos de los clientes no te reciben con guantes ni mascarilla o se olvidan de la distancia de seguridad", comparte Merino desde Madrid.

Los riders y mensajeros ofrecen una visión muy transversal de la sociedad confinada, "puedes notar lo mejor y lo peor de la sociedad. Al principio había más educación. Ahora hay mucha paranoia", relata Merino.

"El otro día una cliente no quiso bajar por el ascensor, por lo que tuve que subir, y una vez en su planta, me regañó porque estaba respirando allí y podía llenarlo todo de virus, ¿ya no puedo ni respirar mientras trabajo?"

Otros comparten lo difícil que es trabajar en una ciudad cerrada. "Estamos todo el día en la calle, normalmente íbamos a bares para usar el baño o beber agua, pero ahora incluso orinar es un problema", explica otro rider a lomos de su bicicleta. "También está siendo muy estresante la presión policial, más o menos me paran unas dos veces al día", explica Merino.

Riders de Glovo se han visto envueltos en traslados de estupefacientes durante el confinamiento. "Por nuestra parte, le pedimos a Glovo que cancelaran los servicios de envíos entre particulares, que son los que implican trapicheo de drogas, pero no lo harán porque son rentables", explica Badr Eddine.

El colectivo Free Riders confirma que los casos son mucho más números de lo que podían esperar, pero recalcan que son envíos entre particulares en los que el rider no tiene derecho a abrir el paquete que transportan. "Son víctimas y van a ciegas, no puede saber que lleva dentro de un paquete", explica el abogado Roberto Castro.

Aunque la mayoría de riders consultados admiten que hay servicios de dudosa necesidad que deberían estar restringidos, sí valoran su trabajo como un servicio esencial. "Si hago 15 servicios en un día, son 15 personas que no salen a la calle a comprar", valora Badr, "creo que la sociedad sí reconoce el servicio público que estamos realizando frente al virus."

Al mal tiempo buena cara

Sin embargo, el modo de vida que ofrece este trabajo sí puede ser una oportunidad, más allá de la precariedad y los riesgos.

"Todo depende de cómo te tomes la vida, nosotros valoramos más la vida que el dinero". Es la visión que comparten Edordo Bello y Aurelio Perrino, dos italianos que han ideado un nuevo sistema de trabajo para Glovo. Su visión es singular en este gremio.

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Aurelio (izq) y Edordo (dcha) al inicio de su turno de noche en Sevilla

Como riders en Barcelona, ya habían adquirido el máximo de antigüedad y por lo tanto las franjas horarias más cómodas. En cambio, cuando se mudaron con sus furgonetas a Valencia tuvieron que empezar de cero. "Me puse en contacto con gerentes de Glovo, les dije que no tenía sentido y se dieron cuenta que promover la movilidad entre ciudades, podía ser positivo también para ellos". Así nació Glovo Pass, que permite a los riders cambiar de ciudad sin perder su estatus e historial.

"Si eres un viajero, un nómada como nosotros, es una opción perfecta. Cuando llegas a una ciudad, prácticamente puedes estar trabajando la misma semana", narra Edordo.

En su periplo por España en sendas furgonetas y siempre con la bici a cuestas, han recalado en Barcelona, Valencia, Granada y ahora Sevilla.

"Sabemos que no es el trabajo de nuestra vida, pero sí es el trabajo que nos permite llevar la vida que queremos", una vida sin ataduras, donde el dinero no es prioritario.

El problema, admiten estos dos aventureros, es cuando este trabajo no es una opción voluntaria.