06:31 GMT +316 Noviembre 2018
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    Jaír Bolsonaro (izda.) y Fernando Haddad (dcha.), los dos principales candidatos a la presidencia de Brasil

    La campaña electoral de Brasil, ¿bajo "un bombardeo" de noticias falsas?

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    La polémica sobre las noticias falsas se instaló en el crispado ambiente político de Brasil. Los dos bandos en disputa se acusan mutuamente de querer perjudicar al contrincante con la divulgación de informaciones no veraces en redes sociales. La Justicia electoral comenzó a tomar cartas en el asunto y a dictar clausuras de perfiles.

    Las elecciones de 2018 pasarán a la historia brasileña por el declive de los partidos tradicionales y el ascenso del ultraconservador Jair Bolsonaro, que según las encuestas es el favorito para llegar al Palacio de Planalto. Quizás también serán recordadas como las primeras en las que las llamadas 'fake news' (noticias falsas) estuvieron en el debate público.

    Este proceso electoral, de hecho, está caracterizado por un "bombardeo de noticias falsas a través de las redes sociales", particularmente aquellas que "demonizan" al rival de Bolsonaro, el progresista Fernando Haddad, opinó en diálogo con Sputnik el analista internacional Pedro Brieger, director de la agencia Nodal.

    "Es un condimento novedoso, que en esta ocasión marca una diferencia con elecciones en otros escenarios políticos. En general la utilización de las redes sociales es más que nada para plantear la plataforma política de un candidato o marcar algunas contradicciones que pueda tener el candidato opositor", dijo el experto.

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    Sin embargo, en esta instancia la particularidad "es la utilización masiva de las redes sociales para instalar las mentiras" que apuntan "prejuicios", una estrategia que según Brieger "está funcionando" y "ha tenido un gran impacto". Sin embargo, "es muy difícil medir" hasta qué punto puede influir.

    Luiz Fux, ministro del Tribunal Superior Electoral (TSE), ya había alertado en abril que "una propaganda que tiene por objetivo destruir una candidatura ajena puede generar una configuración de abuso de poder", y como tal, puede ser objeto incluso de la anulación de las elecciones en caso de que se compruebe que un candidato haya ganado por usar esta estrategia.

    Ahora, la máxima autoridad electoral de Brasil dio un plazo de 48 horas para que Facebook y YouTube den de baja una serie de vídeos cargados por partidarios de Bolsonaro que acusan a su contrincante Fernando Haddad —ministro de Educación de 2005 a 2012— de aplicar en los programas escolares un polémico libro de educación sexual, calificado por el candidato de ultraderecha como parte de un "kit gay".

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    En 2011, al posicionarse contra un programa de lucha contra la homofobia en los centros educativos, Bolsonaro había dicho que el objetivo era "transformar en homosexual" a los niños de seis a ocho años. Durante la campaña presidencial, el excapitán del Ejército repitió en más de una ocasión la existencia de este "kit", cuya autoría adjudica a Haddad.

    Sin embargo, el libro en cuestión nunca fue utilizado en los centros educativos brasileños ni recomendado como material de referencia, por lo que la coalición encabezada por el candidato progresista presentó un recurso ante la máxima corte electoral por difusión de noticias falsas.

    El ministro del TSE que dictó esta orden, Carlos Horbach, considera que los vídeos sobre este supuesto "kit gay" generan "desinformación (…) con perjuicio al debate político", por lo que deberán ser removidos.

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    "Gran parte de la campaña de Bolsonaro estuvo marcada por la difamación y las mentiras. Que en un contexto de profunda crisis social han prendido muy bien. Uno puede decir que muchas veces la gente cree lo que quiere creer y se puede pensar que en este caso en buena medida ha pasado eso", consideró Pedro Brieger.

    Desde la campaña de Haddad se ha criticado la divulgación de otras piezas que llevaron adelante sus contrincantes. Entre ellas, una fotografía adulterada de Manuela D'Ávila, la candidata a la vicepresidencia, con un mensaje que podría herir las sensibilidades de las personas creyentes.

    No es casualidad que buena parte de esta información polémica gire en torno a cuestiones morales, dado el peso de los sectores religiosos en el Congreso, particularmente la bancada evangélica.

    "La composición de la bancada evangélica es conocida y es importante, y los pastores tienen un elemento de credibilidad a ciegas que no suelen tener los políticos", consideró Brieger.

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    En ocasiones, las personas que forman parte de estos movimientos religiosos "dudan de los políticos, incluso del propio partido", pero los pastores "tienen una legitimidad que se basa en la fe y en la religión para instalar cualquier tema y que los fieles lo acepten".

    "Uno puede analizar muchas de las cosas que dicen los pastores, que tienen que ver con la fe y la historia y parece absolutamente irreal. Sin embargo, mucha gente las cree", indicó el experto.

    El bando de Bolsonaro también se presentó en la Justicia electoral para presentar una queja contra la campaña de Haddad. En este caso, el candidato ultraconservador denunció la falsedad de una información divulgada por el equipo del progresista sobre el supuesto voto contrario a la ley para la inclusión de personas con discapacidades.

    En realidad, Bolsonaro —diputado federal desde 1991— se manifestó contrario a un artículo relativo "a la especificidad, la identidad de género y la orientación sexual de la persona con deficiencias", pero en la votación de la ley se abstuvo. Fernando Haddad publicó en su cuenta de Twitter la información errada, aunque casi inmediatamente la borró.

    Otro elemento que Brieger considera de relevancia sobre el clima que antecede a la segunda vuelta de las elecciones es la renuencia que los medios hegemónicos brasileños tienen de identificar a Bolsonaro con la extrema derecha.

    En ese sentido, señaló un artículo publicado por Paula Cesarino, la defensora del lector del diario Folha de Sao Paulo, que señaló que varias personas señalaron que "el periódico está evitando llamar las cosas por su nombre, o más exactamente, calificar del candidato del PSL [Partido Social Liberal] a la presidencia, Jair Bolsonaro, como de extrema derecha".

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    La periodista indica que tanto Folha como "los principales órganos de la prensa brasileña se equivocan" al tomar esta actitud "y no parecen preocupados con la dimensión histórica de este acuerdo".

    Para Brieger, esta posición de los medios es "dar una imagen bastante lavada" del candidato, célebre por sus dichos contra mujeres, afrodescendientes y minorías sexuales. Al tener "el rótulo de extrema derecha siempre una connotación negativa", utilizar otras identificaciones políticas para referirse al capitán retirado es, a criterio de Brieger, "un modo de decir 'no es tan grave'".

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    Tema:
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    derecha, izquierda, política, elecciones, Partido Social Liberal, Partido de los Trabajadores, Fernando Haddad, Jair Bolsonaro, Brasil