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    Una mujer (imagen referencial)

    Escalada de fuego en la violencia contra la mujer en Perú

    CC0 / Pixabay
    América Latina
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    Sergio Llerena Caballero
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    LIMA (Sputnik) — Según Defensoría, desde 2017 hasta el 2 de julio de este año, 17 mujeres habían sido atacadas con fuego por sus agresores; de éstas, 11 fallecieron, sin embargo el 3 de julio una décimo segunda víctima se sumó: Juanita Mendoza Alva, una mujer de 31 años quemada viva.

    "La única explicación que se encuentra (a los ataques con fuego) es el ensañamiento que implica esta forma de cometer un feminicidio. El uso del fuego va dirigido no solamente a conseguir la muerte de una persona sino a que implique un sufrimiento particular", comenta en conversación con Sputnik, Liz Meléndez, directora del Centro de la Mujer Peruana, Flora Tristán.

    El 29 de junio, Juanita Mendoza fue rociada con combustible por Esneider Estela Terrones, un hombre de 22 años que luego le prendió fuego; el atacante mantenía una relación sentimental con la hermana de Juanita, Liliana Mendoza Terrones (23).

    La asesinada Mendoza se enfrentó a Estela Terrones por la relación que mantenía con su hermana, quien era víctima recurrente de violencia física y verbal de parte de su pareja.

    Juanita Mendoza, luego del ataque ocurrido en el departamento de Cajamarca (norte), falleció el 3 de julio en Lima producto de las quemaduras de segundo y tercer grado que afectaron el 80% de su cuerpo.

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    El móvil del feminicidio fue darle un escarmiento porque, en palabras del homicida, la mujer "le tenía cólera" por estar con su hermana.

    "Hay una intención de que las víctimas tengan una marca. El uso del fuego genera esto (…) El caso de Juanita no es un crimen aislado. Tenemos una sociedad profundamente machista y una fuerte resistencia de parte de muchos hombres al cuestionamiento de los privilegios que han venido gozando, y la respuesta es violenta", afirma Liz Meléndez.

    Luego del fallecimiento de Eivy Ágreda, mujer que fue quemada viva en un bus de transporte público en Lima el 24 de abril por un acosador que la pretendía, la atención se ha centrado en esta modalidad de cometer un feminicidio.

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    En conversación con Sputnik, Mabel Barreto, responsable de Comunicaciones de la organización feminista Manuela Ramos, comenta: "No estoy en la lógica de los agresores (para saber las razones de los ataques con fuego). Lo que sí puedo decir es que esto no representa ningún problema mental en los hombres sino que es machismo puro y duro".

    Lo que resulta incontrastable es el aumento de la violencia contra la mujer, a pesar de la promulgación reciente de una ley que establece penas más severas para los feminicidios y las tentativas de feminicidio.

    Según Defensoría del Pueblo, en el primer semestre de 2017 se registraron 58 feminicidios en Perú, mientras que en el primer semestre de 2018 esta cifra aumentó a 69; las tentativas de este delito fueron 96 en el mismo periodo de 2017, subiendo a 134 en el presente año.

    "Esto no va a cambiar de la noche de la mañana, el machismo no se va a solucionar así de fácil; además hay resistencias institucionales como la negación a incluir un enfoque de género en la educación escolar", afirma Mabel Barreto.

    El enfoque de género, que busca educar en igualdad a hombres y mujeres, es resistido por los sectores religiosos y conservadores de la sociedad, al punto que la asociación conservadora Padres en Acción ha interpuesto una demanda en el Poder Judicial para que éste no sea introducido en la currícula escolar.

    Y es en el campo de la justicia donde la lucha en contra de la violencia hacia la mujer encuentra otro gran escollo producto de la corrupción.

    El domingo 8 de julio, una investigación periodística reveló una conversación telefónica donde el juez de la Segunda Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema, César Hinostroza, negociaba la liberación o la rebaja de la pena al violador de una niña de 11 años, supuestamente a cambio de dinero.

    En conversación con Sputnik, Victoria Villanueva, directora de la organización Manuela Ramos, dice: "La violencia ya no es un asunto feminista, es un asunto nacional. Su escalada nos confirma que la ley no es suficiente, que es un asunto que debemos llevar en diálogo con el Estado".

    La impunidad que otorga la corrupción a los agresores abre un frente tan o más penoso de sortear que las manos que prenden fuego a las mujeres en Perú. 

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    violencia policial, Perú