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    La esperanza de vida en Estados Unidos está retrocediendo cada vez más con respecto a otros países industrializados. El país avanza lentamente hacia un desastre: su clase media se está extinguiendo silenciosamente, escribe la revista alemana Der Spiegel.

    En una investigación conjunta, el premio nobel de Economía Angus Deaton y la economista estadounidense Ann Case han llegado a la conclusión de que EEUU se ha visto afectado por una enfermedad social y la presidencia de Donald Trump es su síntoma y no la causa.

    En su libro Deaths of Despair and the Future of Capitalism (Muertes por desesperación y el futuro del capitalismo, en español), los investigadores advierten que EEUU se está moviendo hacia un desastre que los medios de comunicación pasan por alto porque este problema emerge lenta y gradualmente. Este debacle incluiría no solo el declive económico, sino también dejaría cientos de miles de víctimas entre la población estadounidense.

    Deaton y Case determinaron que la esperanza de vida tendió a aumentar paulatinamente en todos los países desarrollados, menos en Estados Unidos, dónde no registraron prácticamente ningún incremento de ese indicador a lo largo de los años. En este sentido, EEUU va muy por detrás de países como Canadá o Suecia.

    La esperanza de vida es un indicador promedio que engloba a todos los segmentos de la población. Durante su estudio, los analistas estadounidenses analizaron la tasa de mortalidad y descubrieron que en EEUU su nivel había aumentado. Este incremento es causado por tres razones principales: el aumento de suicidios, el alcoholismo, y sus consecuencias, y la sobredosis de droga.

    La clase trabajadora blanca, formada por los ciudadanos estadounidenses sin educación superior, es la que sufre más de estos problemas. En casi todos los países industrializados, la tasa de mortalidad en este grupo social de edades entre 45 y 54 años está en disminución, mientras que en EEUU esta ha aumentado en comparación con el final de la década de 1990. 

    Tras haber comparado estos datos estadísticos en EEUU con los de Suecia, los autores del libro llegaron a la conclusión de que un estadounidense blanco de edad mediana tiene el doble de probabilidades de morir que un sueco. Desde 1999, el número de esas muertes adicionales, que podrían haber sido evitadas, se situó en 600.000, escribe la revista alemana, citando a expertos estadounidenses.

    El aumento de la mortalidad en Estados Unidos mantiene un vínculo con la crisis de opio, pero esto no explica todo por completo: sin el debilitamiento de la clase media blanca, la crisis de drogas no habría alcanzado la escala actual. 

    "La desesperación se está extendiendo en la sociedad. Esto ha permitido aumentar las ventas en la industria farmacéutica, que no está bien regulada ", explica Angus Deaton.

    Los cambios tectónicos en el mercado laboral estadounidense fueron la causa de esta desesperación. Si anteriormente los empleados sin educación superior podían tener una vida digna, ahora se enfrentan a dificultades cada vez mayores. Los salarios de la parte más pobre de la población estadounidense, ajustados a la inflación, no han subido en medio siglo. Entre 1979 y 2017, los hombres blancos de este estrato social incluso perdieron el 13% de su poder adquisitivo, según los investigadores.

    Todo esto no solo tiene implicaciones financieras sino en la salud, que se está deteriorando gradualmente. De hecho, los representantes de este grupo de edad entre 45 y 54 años registran ahora más casos de enfermedades crónicas que los jubilados estadounidenses.

    En su libro, Deaton y Case critican el sistema de salud público de EEUU, que constituye alrededor del 17% del PIB del país. Los pagos del seguro médico representan una gran carga para los ciudadanos estadounidenses. A diferencia de muchos países europeos, que no registran un aumento de las muertes por desesperanza, EEUU no tiene sistemas sociales que podrían impedir el desarrollo de tendencias sociales negativas, señalan los autores.

    Además, vistos los elevados costos de los seguros médicos, los empleadores prefieren contratar a más especialistas de alto nivel con sus alarios correspondientes. Ello se debe al hecho de que pagar un costoso seguro resulta más viable cuando el salario también es grande y es más difícil cuando el coste del seguro prácticamente equivale al salario en el caso de los especialistas de nivel más bajo. 

    La tragedia de esta situación es que los propios estadounidenses no conocen las causas de su malestar, enfrentándose a muchas dificultades sociales, y Donald Trump no puede ofrecer a sus votantes una solución a estos problemas, concluyen Deaton y Case, citados por el medio alemán.

    Etiquetas:
    opioides, crisis social, crisis, clase media, EEUU
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