En directo
    América Latina
    URL corto
    Por
    0 10
    Síguenos en

    LA PAZ (Sputnik) — Los hay de muchos colores y diseños, son en general baratos y reutilizables, su uso es masivo aunque nadie garantiza su efectividad.

    Son los barbijos o tapabocas artesanales anti-coronavirus que la gente puede comprar en casi cualquier puesto ambulante del comercio minorista e informal de La Paz.

    "Aquí vendo mis barbijos desde antes de la Navidad, haga sol o llueva tengo que llegar todos los días porque sino puedo perder mi puesto de venta", dijo Martín Quispe, un joven de 17 años que ofrecía tapabocas de varias supuestas calidades en un puesto improvisado de venta en una acera frente a un supermercado.

    Mientras conversaba con Sputnik, Martín voceaba: "¡Barbijos, barbijos, a cinco lo que antes costaba diez!", alzando con las manos muestras de su producto que según dijo era fabricado en su casa de El Alto por su padres.

    "Yo bajo todos los días (desde El Alto) con unos 40 a 50 barbijos, y los vendo casi todos, mayormente los de diez bolivianos (1,44 dólares), que son de doble capa, pero también vendo unos cuantos de triple capa, que son igual de efectivos que los quirúrgicos y cuestan 15 cada uno", explicó.

    Informalidad

    La explosión de la pandemia de COVID-19 en marzo de 2020 encontró a la empobrecida Bolivia no solo con graves deficiencias de servicios sanitarios formales -laboratorios, hospitales y oferta profesional- sino también con aguda escasez de productos básicos como alcohol y barbijos.

    La provisión de alcohol para uso higiénico fue resuelta relativamente rápido, con una reconversión parcial de las fábricas de azúcar a la que el comercio minorista se sumó con una cadena de distribución masiva que puso el producto al alcance de la gente no solo en farmacias y mercados establecidos, sino también en tiendas de barrio, mercados callejeros y puestos de venta ambulante.

    Con los barbijos, la cuestión resultó más difícil, quizá más complicada que en otros países porque son productos de importación.

    A la escasa oferta adicional de tapabocas industriales, desechables o de uso profesional y casi todos de procedencia china, se sumaron rápidamente barbijos improvisados y de fabricación casera que en cuestión de semanas, hacia mediados del año pasado, dieron paso a los primeros salidos de los talleres locales de confecciones.

    Fábricas de ropa y otros productos textiles como mochilas, instaladas principalmente en El Alto, enfrentaron la semiparalización del mercado regular dedicándose a la fabricación de textiles.

    Sin licencias ni normas que cumplir, sin más referencias técnicas que las divulgadas en diversos sitios de internet, los talleres microempresariales y familiares de El Alto han provisto en los últimos meses del 2020 y en el inicio de 2021 barbijos de tela para un sector importante de los habitantes alteños y paceños.

    No hay cifras del negocio, debido en parte a que es informal, pero su alto impacto puede apreciarse de un vistazo en cualquier calle de La Paz, donde se observan regularmente más tapabocas artesanales que de fabricación industrial.

    El modo más frecuente de utilizar un de estos barbijos locales de diez bolivianos es colocándolo encima de otro desechable de industria china, que se puede comprar en un boliviano (0,14 dólares) en los mismos puestos callejeros.

    Siendo solo un accesorio de tela, sin mayor tecnología incorporada, los tapabocas artesanales son lavables con agua y jabón, y por tanto reutilizabbles.

    "Made in Bolivia"

    Mujeres confeccionistas, amplia mayoría entre los fabricantes artesanales de tapabocas de El Alto, anunciaron la semana pasada que crearon la primera "Asociación de Barbijeras", que se propuso gestionar un sello oficial de "Hecho en Bolivia" para un producto hecho en un 100 por ciento con materia prima local, según dijeron.

    "Estamos produciendo los barbijos porque nos ha golpeado la pandemia y nuestro trabajo como productores textiles ha caído y por eso hemos optado por hacer barbijos con material boliviano", dijo a la agencia estatal ABI una de las fundadoras de esa asociación, Fanny Patzy.

    Otras integrantes de esa asociación participaron esta semana en una exposición artesanal en la Casa Grande del Pueblo, sede del presidente Luis Arce.

    Allí presentaron una nueva generación de barbijos hechos con tres distintas telas, que según dijeron cumplirían requerimientos profesionales de filtrado de aire, aunque no mostraron pruebas científicas de ello.

    "Estamos fabricando barbijos de tres capas poniéndoles marcas extranjeras para facilitar el comercio, pero ahora pedimos ayuda del gobierno para tener marca propia, que diga Hecho en Bolivia", dijo en esa exposición María Rodríguez, una de las fabricantes que dijo tener un taller en el que trabajan cuatro familiares.

    El presidente Arce aplaudió la iniciativa y prometió respaldar legalmente la producción local de los tapabocas, de gran importancia en los dís actuales de rebrote de la pandemia.

    Martín Quispe dijo que su madre aún no estaba afiliada a la Asociación de Barbijeras de El Alto, pero que consideraba hacerlo pronto.

    Etiquetas:
    mascarillas, Bolivia
    Normas comunitariasDiscusión
    Comentar vía SputnikComentar vía Facebook